13 de enero de 2010
No da lo mismo. Vota Frei.
7 de enero de 2010
E-reader, fomento lector y política pública

Una de las noticias del día en la web chilena ha sido que finalmente el lector de libros digitales (e-reader) de Amazon, el Kindle, está disponible para ser adquirido en Chile. La noticia generará su revuelo. No en vano, Amazon -que ya había revolucionado el negocio de la venta de libros impresos- es uno de los principales promotores de este nuevo soporte de lectura, lo que asegura que el cambio será profundo y -posiblemente- más rápido de lo que se cree. Y sin duda, mucho mayor de la hasta ahora lenta introducción de los e-reader en nuestro país. Recomiendo el blog de Marco Antonio Coloma, en buena parte dedicado al tema, en especial esta entrada en la que se encuentra una entrevista realizada por TVN a Eduardo Arriagada quien aborda algunas de las ventajas del e-reader.
De las múltiples aristas de esta conversación, hay una que por mis años en bibliotecas públicas me interesa en especial. ¿Es posible incorporar estos dispositivos en las políticas públicas de fomento lector? ¿Es posible pensar en un Maletín Literario digital?
Como algunos de mis pocos pero fieles lectores recordarán, el año 2008 me tocó colaborar desde la Dibam en la gestión del programa Maletín Literario. La mía fue una experiencia vinculada a los aspectos logísticos (asegurar la entrega de maletines a las familias beneficiarias) más que a la dimensión más específica de desarrollo del placer de la lectura en las familias que lo recibieron. No obstante, estando aún pendiente la evaluación del impacto del Programa (que entiendo se realizará este año), mi sensación tras compartir en terreno con muchas familias es que en general el impacto debe haber sido positivo.
Sobre esa premisa, que deberá probar el estudio de impacto, surge en el horizonte inmediato una oportunidad para que el Estado incorpore estos dispositivos entre las acciones de fomento lector que lleva adelante.
Me cuesta imaginar desventajas respecto a soluciones más tradicionales. Quizá la más relevante pueda ser el costo de los dispositivos, cuya amortización en el tiempo -en comparación con los libros impresos- es variable dependiendo del número de libros eléctrónicos que se compren en un período. Pero esa es una desventaja que por los volúmenes en que puede comprar el Estado pudiera minimizarse, e incluso eliminarse. No tengo las cifras, pero sospecho que no debiera ser un problema significativo. La combinación entre número de dispositivos más cantidad de títulos precargados puede permitir ajustar valores y asegurar una eficiente inversión de los recursos públicos.
Sin embargo, las ventajas son múltiples. Varias de ellas pueden, además, promover desde el Estado interesantes procesos de innovación que permitan a la industria editorial chilena prepararse para un mercado del libro en castellano que se hará global.
¿Cuáles son algunas de las ventajas?
- Daría acceso de manera temprana a este nuevo soporte de lectura a un segmento de la población que, como ocurre en otros ámbitos, si el Estado no actúa, el mercado no provee soluciones. La sola idea de tener a miles de familias viviendo en condiciones de vulnerabilidad social y desarrollando su placer por la lectura con dispositivos tecnológicos de última generación rompe la foto tradicional de Chile. El e-reader sería, por tanto, vehículo doble: desarrollaría los índices de lectura y apoyaría la inclusión digital de esas familias. Efecto parecido al logrado con la entrega de computadores a los alumnos de mejor rendimiento y menores recursos del sistema público de educación.
- Sobre la base de los mismos títulos seleccionados por los jurados del Maletín Literario, las licitaciones podrían asegurar ciertos porcentajes de compra para los títulos de autores nacionales, lo que permitiría a las editoriales locales acelerar las inversiones para convertirse en proveedoras de libros digitales, así como desarrollar la experiencia de producción y venta de un libro digital. Es decir, para responder a una demanda creada por una política pública chilena, podrían "desarrollar el músculo" para responder al mercado global del libro escrito en castellano.
- Desde la perspectiva de la familia beneficiaria, podrían seleccionar directamente sus títulos del listado definido por el jurado. Si bien la idea de poner a disposición el catálogo completo de una editorial es técnicamente posible, pareciera que por costos la teoría de la larga cola no es aplicable -por lo menos a primera vista- en este ámbito. Los recursos públicos son finitos, la larga cola es infinita. Pero aún así, daría a la familia mayores opciones, ayudando a su mayor compromiso con la iniciativa, al verse involucrada en la selección de los títulos que podrá leer.
- Sobre esa red de dispositivos de lectura digital, es posible promover una industria nacional de contenidos digitales (pagados o gratuitos), que las familias puedan descargar utilizando la conexión inalámbrica. Incluso, es posible pensar que toda la plataforma de servicios web del Estado pudiera ser accesible por esa vía (como lo será la Wikipedia para los que compren el Kindle en Chile). Podría cualquier familia, por ejemplo, descargar la colección completa de libros digitales disponible en Memoria Chilena.
- Y, por último, pensando en aquellos usuarios que no tuviesen los recursos para comprar libros digitales que no se pueden encontrar en versiones gratuitas (por ejemplo, las novedades editoriales), las bibliotecas podrían constituirse en puntos de préstamo de libros digitales, con un sistema que transcurrido cierto plazo eliminase el archivo del dispositivo. Esto, que parece complejo de implementar, ya está ocurriendo en bibliotecas públicas norteamericanas.
Sí, parece que pensar en el e-reader como herramienta de fomento lector no sólo es posible, si no necesario. Faltan números, faltan evaluaciones, pero creo que puede ser un ejercicio revelador.
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4 de enero de 2010
El nuevo relato
Voté por Frei en la primera vuelta y volveré a votar por él el 17 de enero. No porque crea que si llega Piñera a La Moneda se acabará el mundo, ni porque crea que el candidato de la derecha sea el demonio en persona. Las campañas del terror a estas alturas de la vida no las compro.
No.
Voto por Frei por lo que representa, por la visión del futuro de Chile que transmite. Una visión basada en la transformación vivida por nuestro país en dos décadas de gobiernos de la Concertación. Porque, tras las sumas y las restas, hoy el nuestro es un mejor país que en 1990. Querer desmentir esto es querer tapar el sol con un dedo.
Sí, como alguna vez me dijeron: I'm a believer.
No creo, tampoco, en los mensajes que dicen que la alternancia en el poder, per se, sea un valor. El discurso que un cambio en La Moneda fortalece la democracia es casi una tautología. Lo que realmente fortalece la democracia es una ciudadanía empoderada, con capacidad de imponer sus términos a la clase política. Aquellos de ésta que logren leer mejor la realidad, tendrán mejores opciones de resultar elegidos.
Y es ahí, pese a lo dicho, donde no puedo dejar de compartir que esta elección presidencial me tiene desmotivado.
No por el miedo a perder, que Ascanio Cavallo relató diestramente. Finalmente, no tengo nada que perder. No siendo militante y no habiendo obtenido en mis once años en el Estado ningún cargo por simpatías políticas, la crisis actual (que es una crisis de una manera de hacer política, que afecta a moros y cristianos por igual) sólo viene a confirmarme lo que de un tiempo a esta parte cada vez me parece más evidente. Los partidos políticos -y por extensión el candidato- entraron en una lógica en la que ya no tienen capacidad de generar "una narrativa a la altura de las expectactivas de la gente" (Carlos Peña dixit). Una manera muy directa describir mi desmotivación (y que entiendo es la de muchos): no hay narrativa, no hay relato.
Si Chile cambió fue porque sus ciudadanos y ciudadanas cambiamos, y el relato épico de recuperación de la democracia -que está en la identidad de la Concertación- hoy es una página de la historia sin capacidad convocante ni movilizadora. Según el INE, en los últimos 20 años nacieron 5 millones de chilenos y chilenas y una cifra levemente superior adquirió la mayoría de edad. 10 de cada 17 chilenos y chilenas o no habían nacido o eran menores de edad cuando terminó la dictadura. Según el Servicio Electoral, en las elecciones municipales del año pasado (el dato para la presente elección no está aún disponible), los menores de 39 años inscritos sumaban 2.1 millones, es decir, menos de la mitad de las personas en ese rango de edad (18-39 años) que podrían estar registradas.
10 millones de chilenos y chilenas en los que, además, se dan los mayores niveles de uso de tecnología. Si bien existen brechas al interior de ese grupo en la calidad y profundidad de su apropiación de Internet, lo que durante años ví en las bibliotecas en las que está BiblioRedes -por citar el ejemplo que mejor conozco- eran personas menores de 39 años y bajos ingresos con los mismos patrones de uso respecto a aquellos con mejores accesos: Internet como espacio de construcción de capital social y de participación ciudadana.
Para este inmenso grupo de personas, el relato vigente de la Concertación no sirve. La inmensa mayoría se debe sentir de centro izquierda o izquierda, pero la narrativa de la Concertación no se hace cargo de su vivencia de realidad. Cuando hablo de la crisis del relato, me refiero a la incapacidad de verbalizar sentido. Parafraseando a Antoni Gutiérrez-Rubí, es la incapacidad de construir el nuevo relato "emocional, épico, transformador".
Una construcción que no es sencilla por tres razones.
En primer lugar, como hace poco escribía Arturo Arriagada, el ejercicio sólo es posible desmantelando la falacia de las actuales formas de participación ciudadana en el proceso político (reducida al voto). Es un relato para el que se requiere re-educar el oído y volver a escuchar a la ciudadanía.
En segundo lugar, porque el nuevo relato será uno muy distinto al de los grandes relatos sistémicos que han guiado la historia política chilena desde fines de la década de 1950 en adelante. Frente a relatos que proyectaban futuros de arriba hacia abajo, el nuevo relato que surgirá inexorablemente tras estas elecciones (sea cual sea el resultado) es uno en el que los cambios serán de abajo hacia arriba.
En último lugar, porque este nuevo relato desafía transversalmente a toda la clase política chilena. Por eso la candidatura de Marco Enríquez-Ominami, que apostó por encarnar la renovación, no logró ser convincente: su carrera presidencial no podía olvidar sus orígenes, la rebeldía ante la exclusión del sistema por sobre la voluntad de transformarlo.
No, no estoy hablando de poder popular a la antigua usanza, sino de un relato de Chile que es la suma de millones de microrrelatos de ciudadanos y ciudadanas, que se organizan, reagrupan y mueven con lógicas que superaron de manera definitiva el esquema izquierda-derecha que ha operado en los últimos cincuenta años.
Quien quiera escribir ese relato debe partir preguntando, escuchando, observando. Las historias preescritas ya no sirven. Como nunca antes, Chile lo estamos contando entre todos.
7 de diciembre de 2009
El futuro de Chile será digital o no será

Esta carta* es parte de una invitación de un grupo de ciudadanos, quienes estamos convencidos en la necesidad de reflexionar respecto de la sociedad que queremos. Esta es una provocación que compartimos con ciudadanos y ciudadanas de nuestro país, en el contexto de la inminente elección del Presidente del Bicentenario de Chile.
Nuestro país ha madurado. A pesar de tener heridas no completamente sanas y traumas transversales en la sociedad, Chile ya no es el mismo de hace 30 años, tampoco es la misma sociedad esperanzada con el retorno de la democracia de 1990. Vivimos los temores del cambio de siglo y encaramos, a partir del 2000, una nueva ruta, con una visión ciudadana -quizás pretenciosa pero sincera-, abiertos a un cambio en la forma tradicional de hacer política que conocíamos y dispuestos a construir un futuro inclusivo.
Chile dejó de ser ese país aislado y provinciano. Cambiaron las premisas de las personas, de las familias, de las empresas, del Estado. El nuestro es hoy un país abierto al mundo como nunca antes lo había sido, y las tecnologías, la Red, la "convivencia en la nube", nos permiten emparejar la cancha y jugar en igualdad de condiciones a nivel global.
Quienes escribimos esta carta somos padres de una nueva generación, conectada con el mundo y atenta a las oportunidades que éste les ofrece. Nuestros hijos acceden a fuentes de información y conocimiento con una dinámica y velocidad que nos asombra, que en muchas ocasiones no podemos seguir y que debemos aprender a escuchar. Este mundo sin fronteras, móvil y accesible desde las pantallas, es el ambiente natural en el que, los nuevos emprendedores se proyectan para construir innovación, desarrollar capital humano y valor agregado al país de hoy y del futuro.
La generación que vivirá intensamente el bicentenario nos desafía a responder a las nuevas necesidades y demandas de nuestra sociedad. Creemos que la tarea prioritaria para Chile en los próximos diez años es convertirse en parte activa de la sociedad del conocimiento, aportando desde nuestra riqueza y diversidad cultural. Para hacerlo, tenemos las herramientas a nuestro alcance, pero necesitamos aprender a utilizarlas creativamente. Nuestra oferta educativa debe mirar como oportunidad y no como amenaza las competencias digitales y la mirada crítica de las nuevas generaciones, para construir una propuesta de calidad que considere las habilidades del siglo veintiuno como eje del curriculum del Chile del presente.
A esta generación tenemos el deber de entregarles un país con perspectiva, con visión de largo plazo y no con formato de borrador permanente. El concepto de cambio, tan utilizado en tiempos de campaña, pero tan olvidado en otros momentos, debe ser asimilado como una necesidad inmediata. Hoy el cambio es un estado permanente. Debemos avanzar en un proceso de sincerar lo bueno, lo malo y lo feo, independiente del origen o color de esas iniciativas.
Vemos como, a la distancia, países del primer mundo y otros que fueron similares a Chile crecen, impulsando grandes reformas y proyectos país, en los cuales la tecnología y su aporte son piezas fundamentales. En todos esos ejemplos, el Estado ha contado con una institucionalidad capaz, dotada de respaldo político y económico para encarar esta tarea, que acoge a múltiples sectores y lidera efectivamente con fuerza un proceso que nos tomará al menos diez años. Una institucionalidad que pueda definir y ejecutar una política pública de largo plazo, con capacidad de adaptarse a escenarios en permanente cambio y que no se redefina por completo cada vez que se produce un cambio de gobierno.
Nos referimos a la aplicación de la tecnología y su uso para el combate de la pobreza, palanca para una mejor calidad de vida y motor de desarrollo para que las personas accedan, entre otras cosas, a una mejor educación, mejor salud, mejor trabajo, promoviendo su capacidad innovadora y su mayor participación en todas las esferas donde su futuro se juega. Las cifras así lo indican. Según el Banco Mundial, un incremento de 10% de penetración de banda ancha genera en países como el nuestro un aumento del 1,38% en el Producto Interno Bruto. ¿Conocen nuestros economistas otro ejemplo similar? Otro modelo que el mundo nos reconoce pero que no hemos sido capaces de reproducir en otros ámbitos, es la plataforma de compras públicas Chilecompra, la cual permitió aumentar la participación de las pequeñas y medianas empresas en la compras del Estado a un 37%, más del doble de su participación en el resto de la economía. Pero pese a ello, según un estudio encargado por la Subsecretaría de Telecomunicaciones a la Universidad Alberto Hurtado, en 1 de cada 5 hogares del país no se ve valor a estar conectado a Internet.
No se trata de subirse a las modas tecnológicas de turno o a sus gadgets, sino de cómo nos integramos de manera inteligente y oportuna a la sociedad del conocimiento. Nos subimos muy tarde al tren de la Revolución Industrial, no nos perdamos esta nueva oportunidad. Y esta oportunidad es necesariamente digital. Sea cual sea el modelo de desarrollo, la visión de largo plazo, el sueño país que queramos construir, la dimensión digital estará en su centro. Pero a quienes firmamos esta carta nos convoca, por sobre todo, la posibilidad de construir un Chile con un acceso más equitativo a las oportunidades, y es quizá ahí donde la tecnología juega su rol más transformador, al democratizar de manera radical el acceso a la fuentes de información, de conocimiento, de creación de valor, de desarrollo personal.
Estamos ciertos que es posible. Los problemas de Chile tienen que ver con todas y todos. La mejor forma -quizá la única- de iniciar un camino hacia su superación es integrando de manera activa a la ciudadanía y su creatividad en el diseño de las soluciones que den respuestas a sus necesidades. En eso, la tecnología es hoy uno de los principales medios habilitantes. Algo que en la presente campaña para escoger al Presidente de Chile por los próximos cuatro años, parece no haber sido entendido. Hablamos de fomentar la capacidad de conversar de los ciudadanos a través de estos medios y, de parte de las autoridades, a explicitar su compromiso de escuchar, responder y finalmente actuar basados en lo que dichas conversaciones generen.
Por eso, al futuro Presidente de Chile, lo invitamos a cambiar la mirada, a refrescar la visión. Lo invitamos a asumir que el futuro de Chile será digital o no será, un futuro que se lo debemos a nuestros hijos.
(*) Este texto está inspirado en la Carta Abierta al Futuro Presidente, publicada en cuatro blogs españoles en marzo de 2008, y la Carta Abierta a Políticos y Candidatos "2.0", publicada por Paulo Saavedra en abril de 2008.
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2 de diciembre de 2009
En defensa de los derechos fundamentales en Internet
Los internautas españoles están en pie de guerra. Hace pocas horas se supo que en un anteproyecto de ley, el Gobierno de José Luís Rodríguez Zapatero busca crear una comisión que tendrá entre sus atribuciones el bloqueo de sitios web desde los cuales se pueda acceder a la descarga de contenidos sujetos a derechos de autor. La protección de los derechos de los creadores es sin duda una prioridad, pero nuevamente en este caso la protección está, al parecer, más orientada a salvaguardar modelos de negocios que el mundo digital ha dejado obsoletos. Y lo más grave de esta propuesta es que esa comisión podrá actuar sin tener que recurrir a la justicia, entregando a sus integrantes el doble poder de ser juez y parte. De aprobarse esa medida, un paso atrás en como España se inserta en la sociedad de la información, una verdadera involución digital.
Una de las réplicas es este manifiesto que comparto con ustedes y que me llegó a través de Javier Leiva:
Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que…1. Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.2. La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial – un organismo dependiente del ministerio de Cultura -, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.3. La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.4. La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.5. Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.6. Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.7. Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.8. Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.9 Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.10 En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.Este manifiesto, elaborado de forma conjunta por varios autores, es de todos y de ninguno. Si quieres sumarte a él, difúndelo por Internet.
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25 de noviembre de 2009
Apoyemos la Carta por la Compasión (2)
Hace casi un año, compartí el inicio del trabajo para construir durante el año 2009 una Carta por la Compasión, una iniciativa que impulsada por Karen Armstrong busca levantar una voz a nivel mundial para promover que una regla de oro presente en todas las tradiciones religiosas, éticas y espirituales se convierta en uno de los ejes de la construcción de una nueva sociedad global. Trata a los demás como quisieras te trataran a tí.
La Carta por la Compasión ya está lista y aquí pueden consultar su versión en castellano. Cuatro párrafos de una potencia y sencillez que no dan espacio a torcidas lecturas:
El principio de compasión permanece en el corazón de todas las tradiciones religiosas, éticas y espirituales, y siempre nos pide tratar a los otros como nos gustaría ser tratados. La compasión nos impulsa a trabajar sin cansancio para aliviar el sufrimiento de nuestros semejantes; nos motiva a dejar de lado el egoísmo y aprender a compartir y nos pide honrar la inviolable santidad de cada ser humano, tratando a todos, sin excepción, con absoluta justicia, equidad y respecto.
Si quieres sumarte y apoyar esta Carta, tienes plazo hasta el 31 de diciembre para registrarte acá. Un pequeño gesto. No pierdes nada. Y puedes ganar un nuevo mundo.
24 de noviembre de 2009
BiblioRedes: Todos Juntos
Comparto un video que preparamos para la celebración de nuestro VII Aniversario en BiblioRedes el jueves pasado, que celebramos en conjunto con la Biblioteca de Santiago, que cumplía cuatro años. Un pequeño homenaje a los miles de usuarios del Programa que a través de las 396 bibliotecas públicas o desde Internet están conversando en nuestra comunidad Contenidos Locales sobre sus identidades y culturas. ¡Disfrútenlo!
Más videos de BiblioRedes en nuestro canal en You Tube. Y mis felicitaciones a Máximo Moreno y Jimmy Quintana por este trabajo.
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23 de noviembre de 2009
Ya lo dijo Pizarnik
querer quedarse queriendo irse
Alejandra Pizarnik. Poesía Completa. Barcelona, Lumen, 2000, p. 312.
P.D: Gracias por el dato, Gonzalo.
22 de noviembre de 2009
PLIP, innovación en bibliotecas públicas

eIFL.net acaba de lanzar, con la colaboración de la Fundación Bill & Melinda Gates, el Programa de Innovación en Bibliotecas Públicas (PLIP, por sus siglas en inglés), una iniciativa que busca promover el desarrollo de servicios innovadores que a través del uso de tecnología mejoren la vida de las personas, colaborando en la constitución de las bibliotecas públicas como centros de la vida comunitaria.
PLIP se llevará a la práctica a través de un fondo concursable para proyectos y está orientado a bibliotecas públicas de países en desarrollo o en transición. Espera constituirse en un aporte importante para que las bibliotecas públicas demuestren que contando con recursos adecuados pueden desarrollar actividades que impactan positivamente en la vida de las comunidades que atienden.
Consta de tres etapas. En la primera, 10 proyectos recibirán aportes de hasta US$ 30.000. La etapa para presentar propuestas cierra el 28 de febrero de 2010 a las 18:00 (hora de Roma, Italia). Los proyectos ganadores deberán ejecutarse entre abril de 2010 y marzo de 2011.
En la segunda etapa, se entregarán 10 aportes de US$ 15.000 para iniciativas que repliquen proyectos exitosos de la primera etapa.
Por último, en la tercera etapa, el año 2012 serán entregados 15 Premios a la Innovación en bibliotecas públicas (US$ 1.000 cada uno).
En la primera etapa, de América Latina sólo pueden postular proyectos de Argentina, Chile, Colombia, México y Guatemala. En las etapas segunda y tercera pueden participar todos los países de América Latina.
Por innovación, PLIP entiende que la idea a implementar es completamente nueva, o que nunca se ha realizado en el lugar donde se aplicará; o que nunca ha estado focalizada en el público que atenderá; o que no se ha ejecutado antes en la alianza propuesta; o que nunca ha logrado realizarse en forma exitosa; o que nunca incorporó tecnología antes (o el tipo de tecnología que se propone).
Entre los criterios que se usarán para seleccionar los proyectos, se considerarán -junto con ajustarse a alguna de las definiciones de innovación descritas- la capacidad de dar respuesta a una clara necesidad de la comunidad, la realización en alianzas con otras instituciones, presupuestos realistas y una ajustada descripción de cómo el uso de tecnología colaborará para prestar un mejor servicio.
Para mayor información, sugiero visitar el sitio web de PLIP.
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3 de noviembre de 2009
Tucídides dixit
Recordad que el secreto de la felicidad está en la libertad, y el secreto de la libertad, en el coraje.
Tucídides (460 a.C. - 396 a.C.)
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