26 de diciembre de 2008

Apoyemos la Carta por la Compasión

Vía Leo Maldonado, conozco esta gran idea: hacer del 2009, el año en que construyamos globalmente la Carta por la Compasión. Bien podría ser el hito fundacional de un nuevo mundo basado en la regla de oro presente en todas las religiones del mundo: no le hagas al prójimo lo que no te gustaría te hicieran a tí.

15 de diciembre de 2008

A Javier Marías, desde una taberna periférica

Estimado Sr. Javier Marías,

lo más seguro es que usted nunca conozca esta carta, que le escribo después de leer (gracias a eCuaderno) su columna de ayer en El País.

Y digo que nunca la conocerá, porque en el desconectado mundo en el que usted se ufana de vivir, el centro y la periferia son eso: uno, el lugar desde el cual se dicta cátedra, un Madrid (que para estos efectos podría ser Washington, Londres o Berlín) que pese a la crisis es parte del primer mundo, parte del centro; y el otro, un arrabal de esa red de poderes que define lo que es norte y lo que es sur, lo que queda intramuros y lo que está extramuros. Y ya sabemos que en ese desconectado mundo, las fronteras entre quienes definen lo que las cosas son y los que aceptan esas definiciones son claras, normativas y con un infalible sentido de autoridad.

Ya habrá descubierto que le escribo desde una taberna periférica, desde una tierra que podría saciar su extravagancia exagerada, pero también responderle que no todo (en realidad, bastante poco) de esta otra comarca para usted más extraña, el mundo de los blogs, es una región ocultamente furibunda.

Si usted tuviese a bien darse algo de tiempo podría, como yo, sindicar (palabra que puede le guste por su evidente anglofilia), digo, sindicar en algún lugar de la red varias decenas de blogs, todos con contenidos originales, reflexiones interesantes y comentarios aún mas enriquecedores. De esa manera, quizá entendería que en esta parte de la Web no todo son ataques anónimos, lapidaciones amparadas en nicks. No, Sr. Marías, mas bien lo contrario: la blogosfera es un espacio para la mejor conversación, para el fértil intercambio de ideas. Aunque no puedo negarle que en este mundo también abundan los verdaderos ignorantes, que no son aquellos que enarbolan su analfabetismo sino los que hacen de su falta de respeto y tolerancia por el otro su bandera. Eso sí, coincidirá usted conmigo que ese no es un mal propio ni surgido en la Web, siendo ésta apenas un reflejo de lo que ocurre fuera de ella.

Ese es uno de los puntos que más me extraña de su columna. En sus palabras surge, sin mayores pudores, un lugar común que no por reiterado deja de ser falso: si en la Web hay regiones ocultamente furibundas, es porque quienes así escriben, se expresan de la misma manera en las conocidas tierras del mundo analógico. O les gustaría. Cuando la cobardía en la dimensión de los átomos, se convierte en falsa gallardía en la dimensión de los bits, eso no habla de la Web, ni de los blogs, ni de ninguna recóndita región del mundo digital: habla de personas que malviven y malpiensan aquì y en la quebrada del ají, si me permite usted usar una expresión de mi propia periferia.

Insisto: a estas alturas, parece y es majadero no querer reconocer que la Web es espejo del mundo, de los que en él habitan, de lo que en él ocurre. Un espejo que por sus particularidades facilita y amplifica lo peor del mundo; pero que también potencia y promueve lo mejor de nosotros.

Y es esa oportunidad que entrega la Web, la que yo creo más le molesta. Que las distancias se acorten, que todos podamos contribuir a esa "enciclopedia de vastedad incomparable", pero que de tan abierta haga que a usted le genere tanto malestar la "calidad muy dudosa y variable" de lo que en ella se puede encontrar. Pero es esa oportunidad, para los que vivimos en la periferia, la que hace de la Web un espacio de cambio profundo en las relaciones de poder en el mundo.

No caeré en endebles panegíricos de las cualidades democráticas de una red de computadores interconectados. Finalmente, alguién sigue teniendo el poder de apagar la luz, alguien tiene la posibilidad de desconectarnos, de controlarnos. Pero cuando la topología de esa red tiende a ser distribuida, sin centros ni periferias, donde todos los nodos pueden llegar a ser igual de importantes, es tiempo de reconocer que hay ciertos púlpitos que pierden feligreses, porque estos empiezan a comprender que las verdades reveladas no existen, o si existen ellos son protagonistas en su "revelación".

Sr. Marías, bien sé que se refería a la blogsfera española, pero por extensión me he sentido aludido, ya que en este mundo de la Web las fronteras de los estados nacionales revelan lo que son: entelequías. No he podido, por ello, dejar de responderle, supongo que de la misma manera que el trabajador de una imprenta hubiera hecho a fines del siglo XV ante la diatriba de algún monje que veía como se escapaba de las manos su poder. El resto, como usted ya sabe, es historia.

Se despide atentamente,
un Cadaunante.

Duelo de cadaunantes

Lejos, muy lejos de O.K. Corral, en tierra de desiertos aún más míticos que los de Arizona, bajo un sol quizá no tan ardiente como el que fue testigo del tiroteo entre los Earp y los Clanton, ocurrió hoy un duelo de cadaunantes a orillas del Tigris. Muntazer al Ziadi, con el ceño fruncido y gritando la mejor frase del libreto ("toma tu beso de despedida, pedazo de perro"), disparó dos veces a George W. Bush. El "lenguaraz del Potomac", cuando sus secuaces ya tenían controlado al "zapatero del Nilo", con la ironía perfilando su sonrisa texana respondió: "Los zapatos eran talla 10".

Dicen las malas lenguas que Samuel Huntington, escritor de westerns, ya está lanzando las primeras líneas de su nueva crónica de la ruda vida en el mundo de los cowboys: "Zapatazos entre civilizaciones".

10 de diciembre de 2008

Recordemos

Aunque en esta celebración aún hayan demasiados motivos para no estar satisfechos, siempre es posible hacer algo más, en especial para los que estamos conversando en la blogosfera. Te invito a inscribirte en esta causa.


9 de diciembre de 2008

Esta entrada se me escapó


... Así como a lo largo de mi vida se me han escapado de las manos situaciones que yo mismo he colaborado en enredar. O cuando se me han salido por la boca afirmaciones que en el mismo instante que las estoy pronunciando sé que será difícil explicar que quise decir. Pero, después de todo, cada vez más me asumo como un tipo que, en el mejor de los casos, carece del más mínimo autocontrol (aunque he desarrollado una increible capacidad para disfrazar mi limitación).

Toda esta explicación es apenas una burdo preámbulo para justificar una recomendación: lean el blog SeSienteRubio. Resentimiento social del bueno, de la mejor cepa. Cuando la irreverencia del kiosko de la esquina pasó a ser parte del modelo, sólo queda el nihilismo en línea como refugio.

Estoy seguro que mañana en la mañana lamentaré haber escrito esta entrada, pero ya será tarde. Afortunadamente, SeSienteRubio es tan localista que las esquirlas de mi error sólo alcanzarán a dañar a mis pocos lectores de este lado de la cordillera. A ellos, de antemano, mis más sinceras disculpas.

29 de noviembre de 2008

Bibliotecas y redes sociales

Retomando la práctica de compartir recursos interesantes sobre la biblioteca 2.0, reuno en esta entrada aportes de tres autores que desde distintas perspectivas se acercan a un tema cada vez más urgente para las bibliotecas: su adecuada inserción en las redes sociales que se están construyendo en la red.

Soledad Ferreiro, Directora de la Biblioteca del Congreso de Chile, con una nueva presentación que revela el entramado teórico que está detrás de la transformación que está liderando, apunta con claridad el cambio en el paradigma de las bibliotecas, las que dejan de estar tanto en un mundo de información para pasar a estar más centradas en un mundo de redes sociales.

Por otro lado, Natalia Arroyo, a quien tuve el placer de conocer en el IV Congreso de Bibliotecas Públicas de España celebrado en La Coruña en septiembre, en el que presentó una mirada sobre la utilidad para las bibliotecas públicas de los servicios de redes sociales (como Facebook o My Space). Acertadamente, Natalia plantea que, entre otras ventajas, las bibliotecas públicas pueden a través de estos servicios acercarse a los usuarios más jóvenes, usando plataformas que son comunes en su diario vivir y relacionarse, y salvar una deuda histórica respecto a su presencia en la Web. Si bien se refiere a las bibliotecas públicas españolas, la recomendación nos calza a nosotros también (aquí se puede acceder al texto completo de la ponencia y acá a la presentación).

Por último, David Lee King, bibliotecario y administrador de la servicios y sucursal digital de la Biblioteca Pública del Condado de Topeka & Shawnee (y a quien también pude conocer en La Coruña), está compartiendo una serie de muy interesantes reflexiones y consejos prácticos sobre cómo orientar y usar las plataformas de redes sociales en las bibliotecas. Su recomendación principal: usarlas para enlazar y generar comunidad en línea con los usuarios de la biblioteca. Consejo que parece una perogrullada, pero que David considera necesario no olvidar ante la no tan útil tendencia de las bibliotecas de hacerse "amigas" de otras bibliotecas en la Red. Traduciendo a David,
No me malentiendan. Es muy bueno obtener ideas de otras bibliotecas y espiar en sus herramientas de comunicación social y ver que están haciendo. Pero si pueden, intenten no aceptar muchas solicitudes de amistad de otras bibliotecas... o su listado de amigos parecerá más una reunión de ALA que una verdadera reflexión sobre su comunidad local.

24 de noviembre de 2008

Una reflexión sobre Wikipedia


El viernes pasado, invitado por el Observatorio de Comunicaciones Digitales y la Biblioteca del Congreso (gracias a ambas instituciones), participé en una conversación con Jimmy Wales, cofundador de Wikipedia.

Una gran oportunidad para poder conocer, de primera mano, algunas de las ideas de una de las personas que ha contribuido a cambiar la cara de la Web en los últimos años, y -quizá lo que suele resultar más rescatable en estos encuentros- poder "humanizar" a un "personaje" que por el impacto de lo que ha generado es casi un mito viviente. En esto último, el juicio de Roberto Arancibia me parece describe bien a Wales: un tipo simpático y atento con las personas que lo rodeaban.

La conversación fue caótica por momentos, ya que faltó definir al principio las reglas del juego: se hablaría todo en inglés o habría una traducción no-simultánea al castellano. Resuelta a medias la definición, la reunión pareció encarnar el método wiki de trabajo: una comunidad editando colectivamente la conversación/traducción. Pero finalmente salió adelante y se habló de algunos de los fenómenos que Wikipedia está provocando como enciclopedia y el concepto wiki como una nueva manera de construir conocimiento.

Es un tema que me interesa. Y mucho. Desde niño he sido "consumidor" compulsivo de diccionarios enciclopédicos y enciclopedias. Uno de los momentos más memorables de mi adolescencia fue cuando "la Britannica" llegó a mi casa (si, confieso que es un poco nerd lo memorable del momento, pero en aquella época yo tenía una "rica vida interior" -como suele mofarse a la distancia mi amado tormento). Mis contribuciones a la Wikipedia son menores, pero la consulto con bastante frecuencia. De hecho, en Cadaunadas suelo utilizarla como principal fuente de referencia.

Ese casi virtuoso círculo que se da entre la búsqueda de información en Google y la obtención de las primeras referencias a través de Wikipedia, me parece una relevante manifestación de cómo la comunidad está logrando articular, al margen de los centros tradicionales de saber y poder, respuestas a su necesidades de información.

Hagan la prueba. Pongan cualquier concepto en Google y entre las referencias iniciales de la primera página encontrarán uno o varios resultados de Wikipedia. Prueben con "información": primer resultado. Prueben con "conocimiento": primer resultado. "Poder": tercer resultado.

La comunidad construyendo sus respuestas, en vivo, con la capacidad de crecimiento, edición y corrección que da un ejército de voluntarios, distribuidos por todo el mundo y en múltiples lenguas. Una revolución en como se arman las bases de una enciclopedia.

Pero en un aspecto, Wikipedia es tan conservadora como la Britannica. O incluso más, ya que pudiendo optar por un modelo abierto que acoja con mayor decisión las interpretaciones que entran en conflicto respecto a un concepto, fuerza la construcción de una entrada única. Finalmente, todas las contribuciones respecto a un concepto deben llegar a un consenso, aplicando una restricción que puede entenderse en la Britannica por razones de costo (el número de páginas que una enciclopedia impresa puede tener raya la cancha sobre la que opera su línea editorial: que parte del conocimiento de la Humanidad se transcribe y dentro de este subconjunto que importancia relativa tiene cada concepto), pero que no logro entender en la Wikipedia.

¿Por qué aplicar un criterio similar a una enciclopedia en línea? Podemos en ésta aspirar no sólo a tener todo el conocimiento de la Humanidad, sino todas las versiones que la mayor parte de los conceptos tienen. ¿Por qué las restricciones? Aquí no opera la lógica que se da en otros ámbitos que están siendo transformados por la nueva Web y sus usos sociales. Seguimos anclados en la lógica de la escasez (que es la de la Britannica impresa y su limitación de páginas), sin dar el salto hacia la lógica de la abundancia, esa que Amazon está explotando hasta el extremo de la larga cola de una lista cada vez mayor de productos. Por el contrario (y en esto sigo algunas de las ideas de Enrique Gómez, David de Ugarte y el concepto de contextopedia), no obstante la oportunidad explícita para construir una enciclopedia abierta en la que es posible sustentar diversas interpretaciones para un mismo concepto, Wikipedia impone una lógica del viejo mundo. Impone, por tanto, estructuras de poder del viejo mundo. Muchos escriben y editan, pero en caso de conflicto, sólo unos pocos controlan las versiones.

Una sola entrada para la biografía de Pinochet, una sola entrada para la biografía de Allende. Dos de los personajes más controvertidos de la historia chilena, sobre los cuales no hay consenso. Consenso que no se construye a través de votaciones en la televisión y donde los múltiples matices en sus trayectorias aconsejan exponerlas casi como si fueran distintas vidas de un mismo personaje. Y que finalmente escoja el lector. O mejor, que cada uno, con los datos y sus interpretaciones, se construya desde su juicio crítico, su propio Pinochet, su propio Allende.

No estoy con esto defendiendo el errado concepto de que la verdad sea relativa y que dependiendo de la mirada de cada uno, la verdad cambie. No, la verdad es absoluta: como dicen, las cosas son una cosa y no pueden ser otra. Por el mismo hecho de que la verdad es absoluta, tampoco puede ser neutral, ya que está en su esencia el no ser neutral. Morir es morir, independiente de las interpretaciones que existan respecto a lo que ocurre con nosotros después de la muerte. Es un hecho, un dato objetivo, que al morir dejamos de estar en este mundo de la forma en que estábamos antes de nuestra muerte.

Y en este espacio sobre la verdad, uno de los pilares de Wikipedia, el punto de vista neutral -con el que estoy de acuerdo como una manera de abordar las divergencias de interpretación- podría ser más efectivo si fuera más una invitación a que el lector construyera su juicio al revisar críticamente el debate sobre un concepto y no sólo una entrada que a punta de consensos lima sus aristas. La página de discusión que puede acompañar cada entrada de la Wikipedia, no logra ser espacio idóneo para la inmensa mayoría de navegantes, más en aquellos que llegan a la Web sin las necesarias herramientas para evaluar críticamente la información que consultan.

Este tema se lo pregunté a Wales, lógicamente sin toda la argumentación que aquí expongo. Su respuesta fue un tautológico "así hacemos la cosas en Wikipedia", pero remató con una idea que me parece central: "la enciclopedia tiene el deber de educar al usuarios en cual es la controversia respecto a un tema". Hablando desde la admiración que me provoca Wikipedia (el nerd sigue vivo), me hago la pregunta si estará logrando educar/nos de manera eficiente sobre las controversias que dominan nuestro conocimiento.

20 de noviembre de 2008

18 de noviembre de 2008

Dimensiones paralelas

Imagen: 991, de .mat, con licencia CC: BY-NC-SA

Mientras miles de funcionarios públicos se manifestaban ayer en la superficie de Santiago, reclamando por la más que justa mejora salarial planteada por la ANEF, yo me encontraba en un cuadrante cercano del subsuelo de la ciudad, en el lanzamiento de Chile Clic, el nuevo portal que busca promover una más fácil y rápida interacción entre los ciudadanos y el gobierno electrónico. Gráficamente: dimensiones paralelas de la realidad de nuestro Estado, que se requieren la una de la otra, pero que no se comunican como debieran.

Algo raro estaba pasando. El dueño de casa, el Ministro de Economía, enfatizaba conceptos como eficiencia en el servicio a la comunidad, un Estado con mayor capacidad de respuesta y nos invitaba a los presentes -en general, personas de perfil más técnico que político- a liderar y ser proactivos en la instalación de la modernización de nuestros servicios, pero en la superficie servidores públicos estaban pidiendo una mayor dignidad en la retribución más básica por su labor hacia la comunidad: su sueldo.

Cuando uno habla con personas que no trabajan en el Estado, es normal encontrar en ellas una imagen muy marcada de los funcionarios públicos como trabajadores poco eficientes y que viven a expensas de los impuestos. El mismo concepto de funcionario público es casi una metáfora de la holgazanería. Obviamente, esto es un cliché, pero no por ello deja de ser cierto que -como en todo ámbito laboral- hay personas que le hacen honor a esa imagen.

Es necesario instalar con fuerza el debate respecto al fundamental aporte que quienes trabajamos en el sector público realizamos al desarrollo de Chile. Me refiero a las personas, no a esa entelequia que es "el Estado" como un cuerpo. Pero para esa discusión, es necesario avanzar en un nuevo trato entre el Estado y sus trabajadores, un nuevo trato que significa abrir la conversación más allá de lo salarial, y hacerse cargo de que así como se moderniza el Estado chileno en su relación con la ciudadanía, debe también "modernizarse" en su relación con quienes trabajamos en algún lugar de su vasta estructura.

Modernización. Una palabra grande. Se ha avanzado mucho, pero son grandes aún los atrasos. En nuestro Estado, junto a notables casos como Chile Clic (mis felicitaciones al equipo detrás de la iniciativa), subsisten espacios, verdaderos hoyos negros, en los que miles de funcionarios literalmente pierden muchas horas de trabajo, dedicadas a procesos del todo inútiles.

Un sólo ejemplo a partir de mi experiencia. En estos diez años trabajando en la Dibam, he debido pasar en dos oportunidades por el examen de salud requerido para ser contratado por el Estado. En diez años, el trámite no ha cambiado un ápice. Uno va al consultorio y después de una espera de más de una hora y media, le asignan una "hora" para ser atendido un par de semanas después. Regresa al cabo de las dos semanas, un médico le hace algunas preguntas básicas y lo ausculta con el estetoscopio, y con estos mínimos antecedentes certifica que se tiene salud apropiada para el cargo que va a desempeñar. Dos funcionarios del sistema de salud me dedicaron a mí parte de su valioso tiempo, que sería mil veces más útil si se lo dedicaran a un paciente, para emitir un certificado que sólo tiene un recóndito valor administrativo y que, para mayor sin sentido, tampoco me sirve para saber si estoy enfermo o sano. Y no tengo dudas: esos dos funcionarios también se sentirían más útiles.

Ejemplos como este hay miles y atraviesan transversalmente el cotidiano quehacer de quienes estamos en el Estado. Entonces, si estamos hablando de modernización, partamos no sólo reconociendo la necesidad de mejores sueldos, sino eliminando esos innumerables procedimientos que no aportan valor a la única cadena que importa: la que nos permite entregar el mejor servicio posible a las personas que atendemos.

Cuando la ciudadanía nos vea y nos sienta cada vez más a su lado, dándole respuestas, y no "escondidos" tras procesos administrativos anticuados, engorrosos y vacios de sentido, la modernización de la gestión pública estará dando un salto cualitativo. Y, de paso, las dimensiones de nuestro Estado dejarán de ser tan parelelas.

17 de noviembre de 2008

Escenas de la vida webtidiana - II

Estoy seguro que detrás de esta situación debe haber una de esas infalibles reglas computacionales, construidas a partir de la más rigurosa minería de datos, a través de la cual se han logrado establecer los patrones de comportamiento en la web de miles de millones de usuarios.

No me cabe la menor duda de que yo no soy una excepción y que mi deriva digital cada vez más procrastinante debe haber sido escudriñada por robots, desmenuzada en lejanos servidores y algoritmos de alta complejidad lograron establecer que hago en cada momento que estoy conectado (y posiblemente también hayan establecido certeras hipótesis sobre lo que hago y lo que no hago cuando estoy desconectado).

Y, sin embargo, o quizá a raíz de ello, no dejo de sentir algo de vergüenza cuando mi propio correo web, ese al que le he sido fiel desde hace más de diez años, me clasifica como spam.

¿Seré un spammer inconsciente? ¿Latirá en lo más profundo de mi espíritu una obscena compulsión por reenviar correos a toda mi lista de contactos? ¿Habrá algún psicológo capaz de ayudarme a superar este trauma que recién empiezo a vivir o deberé pedir consejo a alguna base de datos, cual oráculo digital de las nuevas perversiones?

Por el momento, sólo me cabe empezar a asumir mi triste condición de cadaunante spammer y compartir la evidencia de mi desgarro existencial, como en sesión de SA (spammers anónimos) en proceso de rehabilitación.


4 de noviembre de 2008

Una mirada sobre la inclusión digital

Mi amigo Florencio Ceballos resume en ocho minutos algunos de los desafíos para avanzar en la inclusión digital.

Visto gracias a e-rgonomic.

29 de octubre de 2008

Born Digital

El fenónemo de los nativos digitales, concepto acuñado el año 2001 por Marc Prensky, suele generar dos tipos de análisis.

Por un lado, los optimistas. Aquellos que ven en quienes pueden ser clasificados con esa etiqueta como una suerte de ser humano más desarrollado, evolución basada en una simbiosis aún vagamente explicada entre persona y tecnología, que -entre otras cosas- estaría generando incluso mutaciones genéticas en nuestra especie y desarrollando espacios dormidos de nuestro cerebro.

Y, por otro lado, los pesimistas, que proyectan la imagen de unos seres decadentes, con reducidas capacidades intelectuales para hacerse cargo de la herencia del saber y progreso de la humanidad, y en los que una compulsiva adicción por herramientas tecnológicas que jibarizan las capacidades de reflexión y comunicación, los estaría haciendo -en resumen- personas más estúpidas.

Cierto: estas dos descripciones quizá sean grotescas, pero grafican las limitaciones de un debate sobre un fenómeno que, por ser de tan reciente data, nos lleva a hablar desde la ignorancia en muchos casos, proyectando sobre cambios aún en ciernes estereotipos de mundos predigitales.

En este escenario, equilibradas aproximaciones como las que plantean John Palfrey y Urs Gasser en su libro Born Digital. Understanding the First Generation of Digital Natives, contribuyen en forma muy poderosa a centrar el debate y analizar los matices. Recién publicada la primera edición en agosto pasado, a mi juicio es ya una referencia ineludible para entender cómo los nacidos después de 1980 se relacionan con lo digital. Palfrey y Gasser intentan un ejercicio imposible: hacer un disección de un mundo vivo y en permanente cambio. Saben que es un mundo en formación y cuya velocidad de cambio es radicalmente mayor que en el mundo anterior. Y pese a ello logran llegar a buen puerto, quizá no tanto por entregar las respuestas correctas, sino por atisbar cuáles son las preguntas pertinentes.

Born Digital se estructura en doce "temas": identidades; dossiers (esa información sobre cada uno de nosotros que está en formato digital pero que no es necesariamente parte de nuestra identidad); privacidad; seguridad; creadores; piratas; calidad; sobrecarga de información (lo que algunos han definido como infoxicación); agresores; innovadores; aprendices; activistas. En cada capítulo, se aborda cómo se enfrentan a estos temas los nativos digitales, cuál es el rol de padres, profesores, empresas, instituciones públicas y la sociedad, en general, para ayudar-educar-orientar a los nativos en el complejo proceso de tomar decisiones en esos ámbitos a muy temprana edad.

Sin duda, Born Digital tiene muchas dimensiones interesantes para comentar, pero en esta mirada sólo me detendré en algunos aspectos.

Palfrey y Gasser parten haciendo una declaración que corrige un lugar común presente en el subtítulo del libro: no se puede hablar de una generación, apenas de un grupo de personas que comparten la característica de haber nacido en un mundo donde el computador personal y el acceso a Internet ya existían. Pero no todos los nacidos después de 1980 son nativos digitales, ya sea por problemas de acceso a las tecnologías o por un muy limitado desarrollo de sus competencias digitales. Primera precisión al mito: ser nativo digital está asociado a ciertas condiciones sociales y culturales que no están presentes en forma pareja en todo el mundo.

Cruza Born Digital otra precisión interesante y que los autores extraen del intenso trabajo de terreno realizado durante cuatro años, entrevistando a jóvenes en distintas latitudes. En general, los nativos digitales suelen ser más reservados y cautelosos en el uso de la tecnología que lo que se suele creer. De hecho, al construir sus identidades en red, es normal que tengan mayor conciencia -en comparación con quienes no son nativos- de las potencialidades pero también de los riesgos de una exposición inadecuada. Sin embargo, el estar y participar en un mundo hiperconectado les obliga a enfrentar preguntas que aquellos que nacimos antes de 1980 debimos abordar más tarde, con un nivel mayor de madurez y con un bagaje de vivencias que nos permitieron discernir de manera más completa entre lo que nos hacía bien y lo que nos hacía mal. Destacan en este ámbito el rol de los padres y el sistema educativo para saber acompañar a los nativos en este proceso. La lectura entre líneas: confianza en los nativos y sus capacidades para explorar y saber tomar las decisiones correctas en un mundo que les es natural a ellos, y en el que nosotros somos inmigrantes, pero en cuya navegación es importante nos sientan presentes. Aprendizajes esenciales para que los nativos puedan navegar en el mundo digital, deben tenerlos desconectados, aprendizajes vinculados al respeto de ciertos valores fundamentales para la construcción de mundos posibles.

Otra de las claves de Born Digital: es un libro con múltiples lecturas. Yo llegué a él movido por un interés sociológico (la web como espacio social prioritario de los nativos), pero conforme fui avanzando en sus páginas fui construyendo la lectura como padre de dos nativos que están iniciando sus primeras exploraciones. Es un libro que podría (y debiera) encontrarse en los estantes dedicados a literatura de interés familiar en cualquier libreria. Pero también tiene Born Digital una lectura desde el mundo de las leyes y como estos nativos están forzando a revisar ciertas normas básicas que están en la base de nuestras sociedades. Tiene una lectura económica, asociada a las transformaciones en los mercados, en los procesos productivos. Hay una lectura desde el aprendizaje y las revoluciones que los sistemas educativos deben vivir para hacerse cargo de los nativos. No faltan los elementos para una lectura desde la psicología y como los nacidos después de 1980 perfilan sus identidades y se relacionan con el entorno. Y tiene, por cierto, una lectura política, o como el poder y las lógicas de su construcción y permanencia en el tiempo están cambiando en un camino sin retorno.

Al concluir el libro, Palfrey y Gasser hacen tres afirmaciones esenciales sobre los nativos: i) la manera en que los jóvenes están interactuando con la información, entre ellos y con las instituciones, está cambiando velozmente, y las consecuencias de estos cambios sobre el futuro de nuestras sociedad son enormes; ii) en este proceso, se está levantando una cultura global por esencia, donde las antiguas fronteras se desvanecen y surgen comunidades de personas con intereses comunes que conversan y comparten globalmente; y iii) si bien no existen soluciones genéricas y universales para los problemas que estos nuevos escenarios plantean, las mejores respuestas son aquellas basadas en esfuerzos colectivos y comunitarios.

Un gran libro que espero pronto sea traducido y publicado en castellano.

(Más información en digitalnative.org, el sitio del proyecto y desde el cual se pueden acceder al blog, al wiki y las distintas redes sociales en las que se han creado espacios de conversación para debatir y avanzar en el conocimiento de los nativos digitales).

27 de octubre de 2008

Wassup

De tomar una Bud hace 8 años...



... a buscar un cambio profundo.



Visto (y reído) en Joho the Blog.

21 de octubre de 2008

Escenas de la vida webtidiana - I

Fotografìa: Las huellas, de Andalucía, con licencia CC:BY-NC-ND

En nuestra vida webtidiana, esa que transcurre cada día de hipervínculo en hipervínculo, enfrentamos situaciones que no por pedestres dejan de tener su que sé yo. Con distintos grados de conciencia, buscamos soluciones o desarrollamos estrategias cotidianas (perdón, webtidianas), que nos hagan más llevaderas esas pequeñas pero latentes molestias que la "inclusión/abducción" digital acarrea. Molestias que, sin duda alguna, se terminarían si tomáramos la decisión personal e irrevocable de renunciar a este "brave new world" -como lo denominan los gringos.

De más está decir que esa renuncia no es posible para quien les escribe, su seguro cadaunante.

Por estos días estoy leyendo Born Digital, un muy buen ensayo sobre el mundo de los nativos digitales (y de todos los que sin ser nativos hemos optado por subirnos al barco o al menos dejarnos llevar por la corriente). Entre los temas que aborda está el de la identidad en los entornos digitales. Cada vez somos más conscientes de la importancia de lo que decimos o dejamos de decir en línea. Nuestro trazo digital habla por nosotros. Pero ese boceto en permanente construcción no siempre depende de nosotros. Una foto que sube un compañero de colegio a Flickr o Facebook, es una minúscula parte de nuestra identidad en el mundo real que queda, aunque nosotros no queramos, atada a nuestra identidad digital. Parece, entonces, relevante que por lo menos aquella parte de nuestra identidad que subimos por decisión propia sea, por lo menos, coherente.

Con esta reflexión rebotando en la parte más oscura de mi cerebro, conversaba hoy con una amiga sobre Twitter, comunidades virtuales y otras berenjenas, y sobre cómo nos valemos de ciertos atajos que nos permiten integrar los diversos (y crecientes) canales que utilizamos, integración que nos puede aliviar la compleja tarea de mantenernos virtualmente coherentes. Y fue entonces cuando me dí cuenta de que en los últimos meses mi nivel de actividad en torno a comunidades en línea pasó una frontera: cada vez son más las comunidades en que participo y me interesa mantener cierto nivel de actividad y, por lo tanto, cada vez es menos el tiempo que tengo para dedicarle por separado a cada una de ellas (escrito de esta manera pareciera que estoy hablando de mi harén).

En el horizonte se empieza a asomar el caos virtual, y como no tengo (por el momento) interés en explorar mi bipolarismo digital, creando avatares tras los cuales esconderme, he empezado a buscar puentes que permitan unir mi presencia en las distintas redes, espacios y comunidades en que converso y comparto.

Un buen ejemplo es la edición del estado de mi "estado". Sería ligeramente esquizoide que cada vez que quisiera cambiar mi estado me conectara a cada espacio para actualizarlo. Peor aún sería (dado que en casi todas mis comunidades hay un grupo de "amigos-contactos-followers" que se repiten) que, producto del abandono o incapacidad de actualizar en forma oportuna, manifestara alegría en un espacio, rabia en otra comunidad y tristeza en la siguiente. No, en mi vida webtidiana eso no es lo que busco.

Así las cosas, de un tiempo a esta parte he estado explorando con el "estado" (dicho de esta manera, pareciera cierta oscura negociación con la matrix que paga el colegio de mis hijos y las cuotas de mi crédito hipotecario). Y hoy logré algo interesante (ningún gran logro, pero algo es algo): la barra de dirección de mi navegador es la sala de control de mi "estado". Me explico. Gracias a TwitterBar, un add-on desarrollado para Firefox, puedo utilizar la barra de dirección para editar mi Twitter, desde el cual controlo a su vez mi estado en Facebook y el contenido que aparece (gracias a un widget desarrollado para Blogger) en la parte alta de la columna derecha de este blog.

4 en 1. Como navaja suiza. Aunque el atajo tiene algunas limitaciones, no está mal. A través de 140 caracteres (la extensión de un tweet), desde mi Firefox (¿por qué habré tardado tanto en mudarme?) logro "hacerme el vivo" en tres espacios de manera simultánea.

15 de octubre de 2008

Cultura y pobreza

Fotografìa: Entre barro y juguetes, de Pablo Embry, con licencia CC: BY-NC-SA

Pobreza. Una palabra que estoy extrañando en el debate actual sobre la reforma a nuestra ley de propiedad intelectual. ¿Se puede siquiera discutir sobre el derecho de autor y el acceso a la cultura y no mencionar su importancia en el combate a la pobreza?

Equidad. Otra palabra que está sonando poco. Esa es la cancha que cualquier futura norma debiera garantizar. Equidad en el trato para los creadores, por cierto. Pero equidad -sobre todo- para los millones de compatriotas que viven en condición de pobreza, y para los que las bibliotecas, los telecentros, los cibercafés y otros espacios de acceso comunitario a información y conocimiento son su única forma de acceder a los bienes culturales.

Siempre he creído que no hay forma de pensar en un Chile desarrollado, si todos nuestros compatriotas no tienen asegurado un acceso equitativo a la cultura. Esa convicción, que he reforzado en estos ya más de diez años trabajando en la Dibam, se funda en una noción clara del rol que la cultura juega en la calidad de vida de las personas, en su capacidad de soñar con un mejor futuro, en su posibilidad de reconocer su(s) identidad(es) y desde ella(s) proyectarse.

Por ello, cualquier reforma a la ley que haga una defensa a ultranza de los derechos de autor, por sobre los derechos de quienes desean acceder a la cultura, será fuente de inequidad, será fuente de pobreza. En Chile, con su extrema desigualdad en la distribución de la riqueza, la cultura se convertirá en un lujo. Por esa senda, llegará el día en que para leer un libro en una biblioteca pública, habrá que pagar. Para ver una película, habrá que pagar. Para conectarse a Internet, habrá que pagar. Llegará un día en el que para entrar a una biblioteca pública habrá que pagar.

Frente a los que atacan desde sus atalayas y tildan de lumpen digital a los que estamos por una cultura abierta, basada en el crecer compartiendo, yo respondo: sí, yo estoy por un trato justo para todos, pero en especial para aquellos de nosotros que más necesitan de ese acceso para romper con siglos de explotación, con décadas de exclusión, con generaciones viviendo en la pobreza.


7 de octubre de 2008

La expansión de la ignorancia

Por Kevin Kelly (*)

La entidad que crece más rápido hoy es la información. La información se está expandiendo diez veces más rápido que el crecimiento de cualquier otro producto manufacturado o natural en este planeta. Según un cálculo realizado por Hal Varian, un economista de Google, y yo, la información mundial ha estado creciendo a una tasa de 66% por año durante muchas décadas. Comparen esa explosión con la tasa de crecimiento de incluso las manufacturas más prolíficas -como el concreto, o el papel- que sólo promedian un 7% anual por décadas.

Vemos la expansión de la información en todas partes. Menos visible, más difícil de seguir, pero explotando al mismo ritmo es la expansión del conocimiento. El número de artículos científicos publicados cada año ha estado creciendo a un ritmo constante por más de 50 años. Durante los últimos 150 años, el número de solicitudes de patentes se ha incrementado. Según esta métrica genérica, el conocimiento está creciendo exponencialmente.

Si el conocimiento está creciendo exponencialmente debiéramos quedarnos pronto sin problemas por resolver. Dada nuestra acelerada tasa de aprendizaje, unos pocos autores han declarado que debemos estar en la era del "fin de la ciencia". Esta afirmación es difícil mantenerla por más de un nanosegundo al tomar en cuenta el actual estado de creencias en la física: el 96% de la materia y la energía en nuestro universo es cierta variación desconocida de lo que llamamos oscuridad. Está claro que "oscuridad" es un eufemismo para para referirnos a la ignorancia. Realmente no tenemos idea de que está hecho el corazón del universo. Encontramos un nivel similar de ignorancia si nos sumergimos en forma profunda en la célula, el cerebro, o incluso la Tierra. Nosotros no sabemos nada.

Pero también está claro que sabemos mucho más del universo de lo que sabíamos un siglo atrás. Este nuevo conocimiento se ha llevado a la práctica en bienes de consumo tales como el GPS y los iPods, y en el crecimiento sostenido de nuestra expectativa de vida. Nuestro beneficioso avance en conocimiento viene de herramientas y tecnologia. Por ejemplo, telescopios, microscopios, fluoroscopios y osciloscopios nos permiten ver en nuevas maneras, y cuando nosotros vemos a través de nuevas herramientas, de repente ganamos muchas nuevas respuestas.

Sin embargo, la paradoja de la ciencia es que cada nueva respuesta genera por lo menos dos nuevas preguntas. Más respuestas, más preguntas. Telescopios y microscopios no sólo expandieron lo que sabíamos, sino lo que no sabíamos. Nos permitieron espiar en nuestra ignorancia. Nuevas y mejores herramientas nos permiten nuevas y mejores preguntas. Todo nuestro conocimiento sobre las partículas subatómicas derivó de nuevas preguntas generadas después de que inventáramos el desintegrador de átomos.

Por lo tanto, aunque nuestro conocimiento se está expandiendo exponencialmente, nuestras preguntas se están expandiendo a una tasa exponencial mayor. Y como los matemáticos les dirán, la brecha en aumento entre dos curvas exponenciales es, en si misma, una curva exponencial. Esa brecha entre preguntas y respuestas es nuestra ignorancia, y está creciendo en forma exponencial. En otras palabras, la ciencia es un método que en lo principal expande nuestra ignorancia en vez de nuestro conocimiento.

No tenemos razón para experar que esto cambie en el futuro. Cuanto más disruptiva es una tecnología o una herramienta, más disruptivas son las preguntas que genera. Podemos esperar que tecnologías futuras tales como la inteligencia artificial, fusión controlada, o computación cuántica (por nombrar sólo algunas en un horizonte cercano) descarguen un aluvión de miles de nuevas y grandes preguntas, preguntas que no hubieramos pensado jamás formular antes. De hecho, es una apuesta segura considerar que no nos hemos hecho aún nuestras preguntas más grandes.

O, por decirlo de otra manera, no hemos llegado aún a nuestra máxima ignorancia.

(*) Traducción de esta entrada de Kevin Kelly, publicada en su blog el 2 de octubre. Kelly es un explorador de los nuevos mundos, un atisbador de los horizontes que la humanidad enfrentará. En Internet lo pueden encontrar en www.kk.org.

Con esta entrada, inicio una nueva práctica de Cadaunadas: incorporar reflexiones de autores/pensadores que sigo y cuyos textos tienen licenciamiento que permiten su libre traducción. No conforme con haber "expoliado" a cinco blogueros que escribieron para Cadaunadas durante su primer aniversario, instalo ahora una "fábrica infinita de entradas" a expensas de la brillantez de otros. ¡Larga vida al licenciamiento abierto!

3 de octubre de 2008

[1 año] Emociones, política y web 2.0

Fotografía: Azul roto, de Alé, con licencia CC:BY-ND

Por Marco A. Zúñiga (*)

A principios del 2007, en medio del calor del verano, nos reunimos un grupo de curiosos y motivados ciudadanos provenientes de diversos espacios, respondiendo a una amplia convocatoria realizada por Luis Ramírez, como coordinador y vocero de diversas organizaciones.

El punto de encuentro fue una sala de clases de la Universidad de Chile, para dar inicio oficial y formal en Chile, a la campaña Un Computador por Niño.

Todos los participantes nos presentamos y dimos nuestra opinión. Nos escuchamos con respeto y conversamos de muchos temas, bajo la premisa de que el único interés de los asistentes era soñar un mejor futuro para nuestro país.

Fue una reunión intensa, donde se discutió del poder, de la inequidad, de la construcción de un sueño país, de los espacios de influencia. Habían muchos puntos de consenso, pero también varias opiniones encontradas. En definitiva, fue una reunión (aunque a muchos de los presentes les molestara) eminentemente "política", pero de la "buena política", construida desde los ciudadanos. Qué gratas esas discusiones, con esas premisas y en ese ambiente.

Al final de dicha reunión, se me acercó amablemente una mujer de mediana edad, quien me dijo:

Marco, gusto en conocerte. Sobre tus opiniones, algunas las comparto y en otras estoy en desacuerdo. Pero te quiero pedir un favor.
Cuando hablabas de los ciudadanos y de lo que queríamos para este proyecto, usaste en algún momento como ejemplo a "La Señora Juanita". Yo trabajo en los Telecentros de la zona Occidente de Santiago, en zonas muy pobres. Te quiero comentar que para las señoras cuyo nombre real es Juana o Juanita, cada vez que se menciona su nombre como el ejemplo de la pobladora pobre, que no entiende nada, inculta, que lo único que requiere es asistencia, con hijos y que no sabe qué hacer, a quien hay que explicarle todo casi como a un parvulario, y que está desconectada del "mundo", es una continua ofensa. Hoy muchas tienen vergüenza de decir su nombre. Se vuelven tristes. Más aún, muchas incluso quieren cambiar su nombre. Lo único que te quiero pedir, es que no uses más ese ejemplo.


No pude responder nada. Era algo sobre lo cual estaba totalmente ciego. Cuánta razón tenía. Y lo único que atiné a decir fue "Muchas Gracias", con un gran dejo de culpa.

Cuento esta situación, porque el (desde ese momento para mí) funesto ejemplo de la señora Juanita (y que espero los lectores de este artículo eviten en el futuro, para no seguir reproduciendo el estigma), proviene precisamente desde el mundo político tradicional, de la "alta política", utilizado frecuentemente por nuestros "importantes actores políticos".

Lamentablemente, ya es un lugar común, Y a quienes los temas públicos nos interesan, incluso en nuestro lenguaje cotidiano, ese estigma nos ha "mal influenciado".

Conecto esta situación con un libro que volví a encontrar hace unos meses en mi biblioteca personal y que he vuelto a leer con mucho gusto. Es un hermoso libro, titulado "Emociones y Lenguaje en Educación y Política", siendo una recopilación de un par de conferencias dictadas por el Profesor Humberto Maturana a principios de 1988. Es un libro "antiguo" pero plenamente vigente, escrito en medio del profundo cambio en el Chile de hace 20 años, desde la dictadura hacia un gobierno democrático.

Lo que me llamó poderosamente la atención en esta nueva lectura, es que el Profesor Maturana ya identifica en ese tiempo un fenómeno que en mi opinión persiste hasta el día de hoy: la profunda desconexión en Chile de la "clase política" (entendida como las dirigencias de los actores políticos tradicionales), con los ciudadanos. Más aún, con los sentimientos de los ciudadanos. Y esto en forma transversal, evitando un particular sesgo partidario o de un grupo específico. Es decir, Maturana hace explícita la falta de vínculos emocionales con la ciudadanía, por parte de quienes "administran el poder" en Chile.

Cito textual:

"La democracia es una obra de arte político cotidiano que exige actuar en el saber que no se es dueño de la verdad y que el otro es tan legítimo como uno. Más aún, tal obra exige la reflexión y la aceptación del otro, y por sobre todo, la audacia de aceptar que las distintas ideologías políticas deben operar como distintos modos de mirar los espacios de convivencia que permiten descubrir distintos tipos de errores en la tarea común de crear un mundo de convivencia en el cual la pobreza y el abuso son errores que se quiere corregir. Esto es una cosa distinta de la lucha por el poder.

El ejemplo presentado de la Señora Juanita es un reflejo de esa desconexión emocional, en que los políticos tradicionales niegan al ciudadano común y corriente como el legítimo depositario de los deseos individuales y colectivos, a quienes deben "responder" en vez de "guiar mesiánicamente".

Enzo me invitó a compartir unas ideas en este hermoso espacio llamado Cadaunadas que cumple su primer año, donde además de la reflexión profunda y documentada, con interesantes análisis sobre el impacto de las tecnologías en los procesos sociales, su dueño abre un espacio de conversación relacionado con su propia historia personal, con las historias de sus colaboradores y donde se comparten diversas emociones relacionadas con los proyectos que ha liderado codo a codo con sus equipos, partiendo por Biblioredes, la permanente búsqueda del rol de las Bibliotecas en este mundo turbulento y proyectos silenciosos pero de alto impacto para las personas, como el Maletín Literario. Cadaunadas es un espacio de emociones y de reflexión. Y esa combinación es una fecunda amalgama para moldear colectivamente sueños de futuro.

La Web 2.0 permite que los ciudadanos se expresen desde su individualidad, desde su emocionalidad, a veces en forma espontánea y otras en forma premeditada. Surgen nuevos espacios colectivos de encuentro y construcción, como tímidos experimentos para estas nuevas formas de hacer política.

Y tal vez por las restricciones que todavía tienen estas nuevas formas de interacción, el "otro" es tan legítimo en su opinión y en su sentimiento como cualquier "otro", más allá de "roles o posiciones".

Nuevos procesos como la mencionada campaña Un Computador por Niño y el recién estrenado espacio llamado Educación 2020, son ejemplos concretos de que la tecnología, sin ser la causa primigenia ni el catalizador, es un facilitador para estos espacios de encuentro de sentimientos ciudadanos y la creación de sueños colectivos y colaborativos.

Y más temprano que tarde, redibujará el escenario del poder y la política. Al menos, es el sentimiento de esperanza que a muchos nos mueve.

(*) Marco A. Zúñiga es consultor en innovación y emprendimiento, y autor del blog E-arquitectura. Con este bonus track, completo la serie de entradas redactadas por blogueros invitados para celebrar el primer aniversario de Cadaunadas. A todos, mil gracias.

1 de octubre de 2008

Temblores

¿Qué quieren que les diga? Cuando la empresa que administra mi fondo de pensión, me envía una carta que, entre otras cosas, dice...

Esta crisis es grave y ya llevamos alrededor de 15 meses desde su inicio. Seguiremos viendo malas noticias económicas e instituciones financieras en problemas en los próximos meses.

...yo me pongo a temblar, aunque me hayan enviado la carta para que me ocurra todo lo contrario.

30 de septiembre de 2008

Un balance del Congreso de Bibliotecas Públicas de España

Fotografía: vista del casco histórico de A Coruña

Regreso a Chile tras participar en el IV Congreso de Bibliotecas Públicas de España y en el balance quedan ideas interesantes dando vueltas en mi cabeza, más allá de la excelente organización y la cordialidad con la que me atendió el equipo de la Subdirección General de Coordinación Bibliotecaria del Ministerio de Cultura, encabezado por M. Antonia Carrato.

En este reporte desde Barajas, destaco tres cosas:

1. Me impresionó el trabajo de las bibliotecas de Barcelona, labor conjunta entre el Ayuntamiento y la Diputación. Su definición de un plan estratégico de desarrollo, su mirada puesta en los estándares de servicios que quieren alcanzar y su inclaudicable voluntad de medir cada aspecto trascendente en su gestión, son un referente a considerar cuando estamos (estoy) "sintiendo" que tras la triada gestión participativa + BiblioRedes + Maletín Literario, las bibliotecas públicas chilenas (y la Subdirección en forma más perentoria) deben dar un salto en la manera en que diseñan, implementan, miden y evalúan su gestión de mediano y largo plazo.

2. Respecto a la Web social, el movimiento de las bibliotecas públicas españolas es aún muy minoritario, pero sin duda mayor que el que tenemos en Chile. En algunos de sus mejores exponentes hay audacia en la incorporación de las nuevas herramientas a la plataforma de servicios de las bibliotecas, la audacia de las bibliotecas chicas, las que tienen mayor movilidad, pero para las que esta oportunidad representa, como bien dijo en algún momento Fernando Juárez, la obligación de convertirse en protagonistas y no esperar que las grandes bibliotecas o los grandes sistemas de bibliotecas les entreguen todo preparado. Para BiblioRedes el desafío es cómo, sin perder la condición de sistema, entregamos a las bibliotecas la suficiente cancha para que innoven y exploren desarrollos propios en la Web, con mayores grados de pertinencia para sus comunidades.

3. Se mostraron varias aplicaciones específicas de Web social a los servicios de las bibliotecas públicas. En algunas de las presentaciones no pude estar presente (en varios momentos del Congreso, el programa contemplaba dos y hasta tres sesiones paralelas), pero de las que pude conocer me llamó la atención la simple pero muy directa y sencilla aplicación de conceptos y herramientas 2.0 al catálogo en línea de las bibliotecas, realizado por Dídac Margaix (les dejo aquí los enlaces a su presentación y a su blog). En sus palabras, este catálogo "social" funciona cuando se da una triple conjunción: una biblioteca receptiva, un sitio web interactivo y usuarios participativos. Una mirada más que necesaria para aprovechar las potencialidades de la automatización de las bibliotecas públicas chilenas.

Para una mirada más global del Congreso, sigo recomendando los resúmenes de la mayor parte de las presentaciones que hizo Catuxa Seoane en Deakialli.

Pero, junto con la parte académica del Congreso, vino la otra parte, la que me permitió "desvirtualizar" a un entrañable grupo de personas de este lado del Atlántico, con la mayor parte de las cuales conversaba en la Red (leyéndolos o comentándolos en su blogs, encontrándonos en algunas redes sociales). Sin duda, un potente Congreso que en las agradables noches coruñesas encontró su complemento perfecto, confirmando ese adagio de muy novedosa data que nos recuerda que la Web social a veces es más social que Web.

24 de septiembre de 2008

BiblioRedes en el IV Congreso de Bibliotecas Públicas de España

Ayer llegué a La Coruña, para participar en el IV Congreso de Bibliotecas Públicas de España, invitado por el Ministerio de Cultura español.

Hoy fue la primera jornada del Congreso, con ponencias muy interesantes, de las que espero poder comentar en próximas entradas. Mientras tanto, les recomiendo seguir los resúmenes que de algunas presentaciones está realizando Catuxa Seoane, a quien he tenido el placer de conocer hoy en persona y quien tiene una envidiable capacidad de bloguear en vivo y en directo.

Por el momento, les dejo mi presentación y (gracias a una mejora en el servicio de Slideshare, que ahora permite subir documentos Word, entre otros formatos), el paper que formará parte de la documentación y actas del Congreso.

[1 año] Propiedad intelectual y derechos en el entorno digital

Fotografía: Drink Cultura, de angermann, con licencia CC:BY-SA
Por Claudio Ruiz (*)

Para nadie es una sorpresa que necesitamos una reforma urgente a la ley de propiedad intelectual. Ni siquiera para el gobierno, que hace algunos meses envió al Congreso un proyecto que pretende actualizar la vetusta ley 17.336 a las necesidades sociales y a los requerimientos de un mundo globalizado e informatizado. Este proyecto de ley pretende, entre otras cosas, establecer una serie de excepciones y limitaciones al derecho de autor para que bibliotecas, archivos y público en general pueda realizar ciertos usos de obras sin ser considerados por esto delincuentes. Este proyecto no es el primer cambio que recibe la ley, pero es la primera vez que el cambio que se propone hacerle no va solo destinado a incrementar las penas ante las infracciones ni a inventar nuevos derechos de autor, sino que pretende incrementar el precario estándar de excepciones que favorezcan el interés público del que carece nuestra ley. Resulta indispensable que un régimen democrático de propiedad intelectual logre balancear los intereses de los autores con los intereses del resto de la sociedad, estableciendo excepciones para usos legítimos o justos y excepciones específicas para establecimientos educacionales y bibliotecas.

Pero sorpresivamente no todos están de acuerdo con estas obviedades.

Me contaba alguien que cuando conversó con un Ministro respecto de la importancia de esta reforma, éste lo miró atentamente y luego le dijo con sorpresa que pensaba que esta era una ley para los cantantes, artistas y actores, y por tanto no entendía por que él estaba allí. Es que en la discusión de la propiedad intelectual hay quienes durante los últimos años se han atribuido la exclusividad de opinión en el tema y por lo demás tienen el poder suficiente como para opacar voces disidentes. Esta visión de la propiedad intelectual -como un asunto exclusivo de creadores que necesitan cada vez más protección de sus creaciones- discretamente desautoriza y margina la necesidad de tener excepciones específicas que favorezcan el interés público, ese que decididamente han defendido, entre otros, las bibliotecas del país. No resulta casual que Chile sea uno de los pocos países de la región que no cuente con un estatuto específico de excepciones para discapacitados visuales, para la enseñanza o para la conservación patrimonial.

Tras esta idealización de la propiedad intelectual de los organismos que agrupan a titulares de derechos -pero utilizando a los "autores" como máscara de baile- hay pocas ideas interesantes, pero hay una que destaca con facilidad, la idealización ilustrada de la creación intelectual. Así, en los bordes de la argumentación en contra de la existencia de excepciones que favorezcan al público, algunos esgrimen que la única forma de creación cultural implica necesariamente mayores protecciones a los autores. Dicen, en otras palabras, que sin protección a los autores, se muere la cultura. Dejando de lado el maniqueísmo simplista de la argumentación, resulta irrisorio al sólo pensar en las más ricas expresiones artísticas generadas antes del medioevo o en buena parte de los artistas pop de la segunda mitad del siglo XX, quienes tuvieron una serie de otras motivaciones distintas al dinero para generar obras de inmenso valor estético. Resulta incrédulo además, pensar en el siglo XXI que sólo tenemos que entregar valor a una cultura oficial, o una generación de cultura creada por un grupo de privilegiados. Mientras nuestros artistas de salón pretenden convencer a nuestros representantes políticos de esto, cada día que pasa hay más niños generando obras artísticas y compartiéndolas a través de internet.

Pero a pesar de lo que muchos entusiastas de las nuevas tecnologías quieran creer, los cambios normativos no se harán sólo a través de buena voluntad y fotografías en Flickr. Para que no nos veamos atrapados por una legislación del pasado ni tampoco por unos lobbystas del derecho de autor del presente hay que tomarse en serio los derechos de autor. Y tomárselos en serio significa, entre otras cosas, luchar por lo que creemos que es justo y por nuestros derechos en el entorno digital.
(*) Claudio Ruiz es abogado de la ONG Derechos Digitales, promueve la campaña Trato Justo para Todos y es autor del blog Quemarlasnaves.net.

17 de septiembre de 2008

[1 Año] Redes y confianzas

Por Felipe Contreras Haye (*)

El mes pasado fue un mes de mucho viaje, me tocó estar en Argentina, Panamá y Uruguay.

Son 3 países muy distintos, en su cultura, en su sistema político, en su desarrollo económico, en su estado de ánimo y en el arrojo hacia el futuro. No obstante a ello, los tres paises tienen algo en común, que nosotros, los chilenos NO tenemos.

Poco a poco empecé a mirar que era eso que me asombraba, algo había raro, algo hacían ellos muy bien.

Hasta que por fin fui dando el clavo.

Son libres y abiertos respecto de sus relaciones y contactos, a su vez, estas redes sociales son transitivas de otros a unos y unos a otros.

Esa era la diferencia !!
Ser abiertos en las relaciones, confiar en quien tienes al frente, darle velocidad a las conversaciones entre distintas personas, puede ser diferencial a la hora de competir de manera ágil y dinámica en un mundo global cada vez más plano.

Empecemos a mirar la situación.

Primera Lección: Confiemos primero.

Gran parte del viaje a Uruguay y Argentina, fue armado por la gentileza de los agregados culturales de ambos países en Chile. Ambas autoridades me recibieron semanas previas al viaje, me escucharon y organizaron las reuniones para que pudiese cumplir con mis propósitos. Quedé gratamente asombrado. Habían confiado en mi, en la institución que representaba y habían “ESCUCHADO” el proyecto por el cual me dirigía a sus países.

Pensaba en nosotros: Haber mandado a alguien a la reunión a que escuché a este señor para que después le trasmita al jefe en 1 minuto de que se trataba. Y acto seguido empezar a ver cuales podía ser las alternativas: TIEMPO PERDIDO

Segundo: No importa el rol, pero si el propósito.

Al conversar con ellos me quedo claro que no necesariamente lo que les pedía tenía que ver con el rol que ellos deben ejecutar. La misión de un agregado cultural es apoyar las extensiones de cultura de su país en el que ellos se encuentran, es decir, el trabajo de dichos agregados culturales es traer parte de la cultura de Argentina y Uruguay a Chile. Ergo, en la más pragmática no les correspondía en su rol apoyarme en la gestión en mi viaje, pero si coincidía con su propósito. Mejorar y articular buenas relaciones con los países vecinos.

Pensaba en nosotros y una de nuestras frases típicas…..”disculpa, pero yo no veo esos asuntos”.

Tercero: Dile que hablaste conmigo!!

Estaba en reunión en Panamá, la persona con la cual me encontraba sosteniendo la reunión al escuchar parte de lo que le contaba me dijo: “ Espérate, antes de seguir con tu punto, me gustaría que pudieses llamar a (FLDV), el es un gran conocido mío y estoy seguro que podrías apoyarlo en su misión”. Acto seguido, me hace anotar su nombre, mail y teléfono y proseguimos nuestra reunión.

Pensaba en nosotros: ¿Cuántos de nosotros andamos preocupados de ir generando articulación y conexión entre posibles partes interesadas?

Los Mercados son conversaciones. Las posibilidades también.
Los viajes fueron muy productivos, no porque llevásemos una agenda copada de compromisos, sino por el contrario, porque en cada conversación aparecían más y más reuniones y proyectos posibles. A Panamá fuimos a ejecutar un proyecto en particular. Sostuvimos 9 reuniones que no teníamos contempladas, y es muy posible que participemos en otros 3 proyectos. En Argentina fuimos a 4 reuniones, y en cada una de ellas aparecía un y otro contacto y posibilidad. En Uruguay, algo muy parecido, terminamos habando con una de las máximas autoridades de Educación.

Pensaba en nosotros: …Mmm, y como voy yo ahí…¿Qué puedo ganar de este encuentro ?

Que diferencia veo en Chile

En Chile veo una cultura muy distinta a la vista en los 3 países de los cuales les hablo.

No quiero juzgar si es mejor o peor, pero si creo que unos parecen estar decididos a avanzar más rápido que otros. Los otros pareciéramos ser nosotros: Los chilenos.

En Chile tenemos monopolios en nuestras relaciones, pensamos que son nuestras, y que si contacto a alguien con otro, puedo quedar fuera de la conversación. Somos un país que desconfiamos unos de otros. Nuestra desconfianza limita las conversaciones de valor mutuo que dos personas pueden agregarse.

Cuantas veces nos ha pasado que decimos: “yo lo conozco, déjame llamarlo para hacerte el contacto”. Porqué es necesario que hagamos tanto enredo para algo que es mucho más natural. Transitividad en las relaciones.

Dales el teléfono, déjalos conversar, déjalos emprender!!

Parte de los ghetos que tenemos, y parte de las diferencias que tenemos tienen que ver con esto, tenemos gente bien conectada e incapaz de hacer conversar a personas con intereses similares.

Guardianes de la Casta, Guerreros del pituto propio.

Hace algunos años, dado mi rol de asesor de Ministro, vi como mi lista de contactos creció al infinito, quien escribe fue una de las personas que antes describía, sólo el haber sido un guardián de la casta y un guerrero del pituto me hace hoy mirar la tontera en la cual estaba envuelto. Gracias a Dios soy joven y la lección (aunque a palos) la aprendí temprano.

A los pocos días de que me invitaran gentilmente a renunciar vi como muchos de mis “contactos” dejaban de contestarme el celular, vi como cierta gente trataba de no saludarme para que las nuevas autoridades (que me habían pedido la renuncia) no vieran que ellos eran cercanos míos. No debemos convertir nuestro ser, nuestras relaciones en una transacción humana. Le digo NO A LAS RELACIONES TRANSACCIONALES!!

Hoy día camino más libre, mi agenda de contactos es compartida, somos todos grandes y si alguna vez alguien te llama de parte mía, tu tendrás la suficiente claridad para ver si escuchas un posible futuro común, o la agenda ocupada de tu trabajo te hace postergar varias veces el encuentro. Créeme que si no viera posibilidades para ti, no mandaría a nadie a llamarte.

Creo en la relaciones honestas.
Creo en los propósitos comunes.
Creo en las personas.
Creo en los chilenos!!!
(*) Felipe Contreras es consultor en innovacion y emprendimiento, y autor del blog Al final de este viaje, qué dejamos.

Cadaunadas en transición...

Como pueden ver, Cadaunadas está cambiando de piel. Algunas cosas están a medio camino, pero espero que en unos días más haya completado la mudanza. ¿Qué opinan?

16 de septiembre de 2008

Métodos para desarrollar la tolerancia

Viajando, así se combate el racismo. Como bien dice los sueños de la razón, que a su vez dijo que dijo La Huella Digital que dijo Islas Cies blog que dijo Uno Rápido. Y lo demuestran con este video del grupo Sportfreunde Stiller , que como también dice los sueños de la razón no estaría nada mal que se convirtiera en un fenómeno viral, que esa es otra manera de desarrollar la tolerancia: compartiendo. Por cierto, no hay que saber ni una gota de alemán para entender el mensaje (gracias de la música, otro medio para desarrollar la tolerancia):

12 de septiembre de 2008

[1 Año] Un lugar en el mundo, gracias a las preguntas


Por Gabriel Jaime Vanegas Montoya (*)


Lo importante es no dejar de hacerse preguntas

Albert Einstein (1879-1955)


No es suficiente con hacernos preguntas. ¿Preguntas?, ¿Preguntas? y ¿más Preguntas?... esas que invaden al mundo y que nos abordan la memoria, esas que nos traspasan la existencia, que nos hacen dudar y que en el peor de los casos, nunca les hallamos respuestas. Lo más importante de estas preguntas, es cuando logramos construir nuestros propios discursos, esos que intentan explicar lo que nos pasa como individuos en relación a la sociedad y a todas aquellas realidades que nos troquelan, que nos hacen sentir vivos o más bien muertos o desterrados o huérfanos o indolentes barcos a la deriva de nosotros mismos y de nuestras circunstancias.

Soy Bibliotecario y estudiante de Historia. Desde el año pasado participo en una comunidad de práctica, compuesta por usuarios inquietos, creativos, con ganas de construir sus propias vidas. Nos reunimos todos los sábados en la Filial San Javier-La Loma de la Biblioteca Pública Piloto de Medellín, ubicada en la Vereda La Loma del Corregimiento de San Cristóbal, sábados que se convierten en un escenario donde tenemos el valor de vernos a los ojos y salir del hermetismo en que vivíamos.

Este grupo se autodenominó ConVerGentes: su nombre no es más que nuestro deseo de encontrarnos, de vernos, de oírnos, de identificarnos en medio de nuestras particularidades y por qué no, también de respondernos.

ConVerGentes es la base fundamental de HiperBarrio y éste a su vez es uno de los primeros cinco proyectos existentes en el mundo sobre periodismo ciudadano, que intenta sacar del anonimato historias de vida y dar voz a quienes no tienen voz, comunicando identidades desde distintos sitios del mundo, a esa periferia relegada por la urbe. ConVerGentes tiene el privilegio de ser el primer representante en Colombia vinculado al proyecto Rising Voices On Line.

Comenzamos con una serie de talleres donde Álvaro Ramírez Ospina, Diego Gómez, Mauricio Múnera y Alfredo Marulanda nos orientaron sobre cómo crear blogs, la cultura libre, las licencias Creative Commons, Audacity, Youtube, Windows Movie Maker, herramientas Web 2.0 y manejo de cámaras fotográficas y de vídeo para producción y difusión de los contenidos relacionados con la comunidad de La Loma.

Ésta experiencia se volvió significativa, pues sin darnos cuenta, después de cuatro años, unos talleres de Historia, Tradición y Fuentes Orales, que realizábamos en la Biblioteca, empezaron a adquirir un nuevo sentido. Encontramos el medio para publicar e interactuar con otras personas en la red y contar quiénes somos, dónde estamos y qué queremos. Y está fue la razón por la que decidimos arriesgarnos a emprender el rescate de la memoria histórica y cultural de La Loma y el Corregimiento de San Cristóbal.

Lo más valioso es que ahora tenemos una comunidad que encontró un lugar desde el cual accede al mundo global, donde podemos expresarnos y por ende proyectarnos socialmente con una imagen creíble, novedosa y visionaria. Nuestra comunidad de práctica, ConVerGentes, se ha apropiado del espacio que brinda esta Filial de la Biblioteca Pública de Medellín, para encontrarnos, imaginarnos, respondernos y hasta preguntarnos a través de los blogs y de todas las herramientas que conocemos, cuál es la mejor forma de alzar nuestras voces; voces llenas de diferencias, que se unen en medio de la diversidad para ser visibles y escuchadas. Todos comprometidos y agradecidos en el uso y la defensa de este bien público que nos ha brindado el escenario donde podemos, en vez de disfrazarnos y actuar, quitarnos las máscaras, y simplemente hablar; soñar.

Nuestras opiniones ya no pasan por el reconocimiento o aprobación de los medios tradicionales de comunicación o del mismo Estado, no obedecemos a intereses particulares, ahora somos ciudadanos más autónomos, más conscientes y comprometidos con lo público, con la construcción de nuestro destino a través de la participación en los espacios del gobierno local. En todo tiempo cambia nuestra visión del mundo, en el momento en que llegamos a ser uno con el ciberespacio, aprendemos en comunidad y nos llenamos de muchas preguntas que intentamos responder en medio de las dificultades.

Recuerdo que iniciamos haciendo las genealogías de algunas de las personas que se interesaban por saber un poco más acerca de su pasado. Éste hecho fue sumamente significativo pues con el tiempo logramos que los usuarios entendieran que hacían parte importante de la historia, de una historia local que por mucho tiempo desconocieron y de la cual hoy son protagonistas activos. Ellos lograron acercarse a los hechos y circunstancias que los han transformado en lo que son y en lo que pueden llegar a ser.

Se han generado cuestionamientos en los más jóvenes acerca de su entorno vital. Hemos facilitado la oportunidad de encontrarnos con ellos en un espacio donde debatimos las problemáticas y posibles soluciones de sus realidades sociales. Todo esto conllevó a que por primera vez tuvieran una versión diferente de su pasado y lo miraran con curiosidad; encontrándose con sorpresas y descalabros que los enfrentaban a tener una lectura diferente de esta localidad, una lectura más objetiva pero esperanzadora, donde ya no cabe más la indiferencia, donde ya no cabe más el olvido y la impunidad que los afectaba.

Me entusiasma verlos como grupo, un colectivo que se siente familia. Hablan sin parar, la mayoría de las veces no se ponen de acuerdo y aunque pertenecen a tribus urbanas con diferentes gustos y hábitos, aprenden a convivir, a respetar su opiniones, a aceptarse y sobre todo a construir un criterio propio, una visión particular del mundo.

Nuestro deber es emprender iniciativas que nos lleven por variados caminos, son más importantes las experiencias que las mismas respuestas. Son las preguntas las que deben guiar nuestras inquietudes. Todo lo anterior nos cambia la visión de lo local y entendemos que no estamos solos en el mundo, que existen otras experiencias de las cuales podemos aprender, con las que debemos interactuar, compartiendo, participando y debatiendo.

Es importante que esto ocurra dentro del espacio de la Biblioteca y sobre todo si ésta es Pública, como es el caso de nuestra experiencia. Debe ser un reto de las bibliotecas fortalecerse como espacios de congruencia, de comunidad, de cultura y de acción social. En la medida de lo posible, las bibliotecas deben estar preparadas para enfrentarse a los cambios que los avances tecnológicos exigen continuamente, para eso, se requiere de una mayor apropiación de las herramientas con que cuentan.

Las bibliotecas están en la obligación de ampliar sus horizontes, de hacer más efectiva su labor y de trazar en sus rutas de trabajo, como prioridad, las maneras de ser incluyentes socialmente; propiciando la participación activa, propositiva y democrática de sus usuarios en cada uno de los espacios ciudadanos. Las bibliotecas deben servir de enlace entre las necesidades de las comunidades y el gobernar del Estado. Y es que son, los mismos ciudadanos, las piezas claves de este proceso, siendo ellos los principales contribuyentes, en la medida que determinan nuestro papel en la sociedad.

Surgen preguntas claves, por ejemplo: para qué queremos las tecnologías y qué usos les vamos a dar. Considero, que a través de ellas podemos enriquecer y mejorar los servicios bibliotecarios, así como implementar nuevas experiencias, experiencias que transciendan en su fondo y en su forma. Somos lo que construimos con las herramientas que tenemos, hacemos camino al andar.

De eso está convencido Enzo Abbagliati, un amigo chileno que cumple un año desde que publicó su blog Cadaunadas y con quién hoy puedo encontrarme gracias a la red que nos permite hablar de nuestras propias experiencias.


(*) Gabriel Jaime Vanegas Montoya es Bibliotecario de la Filial San Javier - La Loma de la Biblioteca Pública Piloto de Medellín y autor del blog Esas voces que nos llegan.