24 de febrero de 2011

¿Por qué en Chile los libros de texto no son digitales?

Chile. Febrero. Como muchos padres en estas fechas, ayer fui a comprar los libros de texto para el nuevo año escolar de mi hijo mayor. Poco más de $ 125.000 (aproximadamente US$ 260) en seis libros, a los que hay que agregar un diccionario castellano-inglés más una novela en inglés, unos $ 15.000 (US$ 30).

Casi US$ 300 gastados en pocos minutos en unos materiales impresos que al final del año quedarán obsoletos, ya sea porque mi hijo habrá realizado los ejercicios en ellos o habrá recortado sus hojas siguiendo las instrucciones de las actividades. Y si ninguna de estas dos situaciones ocurre, en 2 años más una renovación de contenidos dictada desde el Ministerio de Educación los hará inservibles. 

En resumen, cuando mi hijo menor (tres niveles más abajo que el primogénito) llegue al mismo curso, deberé gastar una cifra similar por unos libros que, en lo sustancial, serán similares a los que adquirí hoy.

Esta historia no es original. Yo recién la vivo hace unos pocos años, pero es un relato que se viene repitiendo por décadas, pero que hoy más que nunca huele a estafa. ¿Por qué? Porque hoy debí gastar en materiales con fecha de caducidad una cifra similar a la que cuestan algunas de las tabletas o dispositivos de lectura electrónica más baratos del mercado.

Pensemos un poco (por cierto, tampoco es muy original lo que escribiré): ¿Por qué los libros de texto en Chile no son digitales y que cada alumno pueda leerlos desde una tableta o un e-reader?

El Estado gasta todos los años enormes sumas en comprar libros impresos para entregárselos a los alumnos que no están en condiciones de adquirirlos. Muchas familias que tienen el poder adquisitivo para hacerlo, compran esos libros por su cuenta. Apuesto a que el costo para el Estado de entregarle a cada estudiante un dispositivo con los libros electrónicos cargados debiera ser aproximadamente el mismo. Mientras, aquellos provenientes de familias que hoy compran directamente los libros (que es mi caso), comprarían esos dispositivos por su cuenta.

Realizada la inversión el primer año, al segundo –cuando sólo habría que comprar los libros digitales y no los dispositivos de lectura- el costo sería significativamente inferior, en comparación con la compra en formato impreso. Asumo en este análisis, como demuestra la experiencia, que el precio de un libro digital es inferior al impreso, al desaparecer los costos de distribución y venta a través de librerías y otros puntos presenciales.

Algunas ventajas de este modelo:

- Fomentaría la adaptación del sector editorial presente en el país al nuevo entorno digital, que más allá de visiones románticas, es donde se juegan su subsistencia futura. Primero, respondiendo a la demanda impulsada desde el Estado de libros de texto digitales y, posteriormente, pudiendo dar respuesta a una esperable demanda de otros tipos de libros digitales que los escolares (y por extensión sus familias) quisieran adquirir para ocupar los tiempos ociosos de los dispositivos.
- Dotaría rápida y masivamente a toda una generación de escolares (independiente de su nivel socioeconómico) de dispositivos que más allá de su función inicial (acceder a los libros de texto digitales) podrían darle un valor agregado al proceso de aprendizaje con pequeñas inversiones adicionales que fomentaran el desarrollo de habilidades digitales .
- Acompañada de un acceso a Internet a un costo razonable, contribuiría a disminuir la brecha digital en Chile, en especial en su dimensión de acceso físico a dispositivos conectados a Internet (que es el primer peldaño, pero no el único, de toda política pública de inclusión digital). Las posibilidades de servicios en línea que tanto el Estado como privados podrían entregar de manera pareja a la inmensa mayoría del país (salvo en aquellas zonas que por su ubicación geográfica y nivel de aislamiento, aún no es posible pensar en Internet como servicio básico) son infinitas.

En este análisis general, la única desventaja que logro visualizar es el impacto en las librerías que hacen de la venta de libros de texto uno de sus principales ingresos del año. Convengamos, eso sí, que el ahorro global que las familias y el Estado lograrían debiera sobrepasar largamente ese impacto negativo, recursos que serían redestinados (en el presupuesto familiar y el presupuesto fiscal) a otros fines. El efecto en el conjunto de la economía, por tanto, no sería un menor gasto, sino una redistribución.

Este ejercicio peca de simple. Lo sé. No es mi intención ni tengo los conocimientos para hacer un diseño detallado y dimensionar los costos de este cambio. Pero en las líneas generales, creo es correcto. Es difícil sostener en la actualidad que el modelo tradicional, basado en el libro impreso, sea más económico y, más importante aún, garantice un mejor aprendizaje, que debiera ser el objetivo de largo plazo de cualquier opción en este ámbito.

Tampoco soy de los que cree que la sola presencia de tecnología en el aula mejora los rendimientos y tengo claro que un cambio de este tipo deberá ser acompañado de estrategias que efectivamente aseguren su adecuada implementación para explotar el potencial para alumnos y profesores en el proceso de aprendizaje.  Pero ya tenemos suficiente experiencia como país para dar este salto.

Sin embargo, las veces que he hablado con expertos o he escuchado a otros analizar este tema, la conclusión ha sido la misma: un conjunto de actores públicos y privados con una enorme resistencia al cambio, que no impulsan una modernización que tiene un conjunto de beneficios innegables para el país. 

¿Cuáles serán las razones de este rechazo? No las sé, pero como padre de familia al que le queda más de una década de gasto anual en libros de texto me encantaría conocerlas.

Actualización 25/02/2011. En atención al comentario de Hugo Martinez, comparto su entrada en elquintopoder.cl sobre los libros digitales. 

7 de febrero de 2011

¡Hasta la vista, Quora!

La historia es sencilla. A principios de enero, poco antes de salir de vacaciones, conocí y me registré en Quora, un servicio del que llevaba varios días leyendo comentarios en Twitter.

¿Qué es Quora? Traduciendo su propia definición, es una colección continuamente mejorada de preguntas y respuestas creada, editada y organizada por todos quienes la utilicen.


Como saben mis pocos pero fieles lectores, la curaduría colectiva de contenidos digitales es un tema que me interesa y que en alguna oportunidad he abordado en este blog (y es, además, una etiqueta que en mi Delicious ha ido creciendo en los últimos meses). Nada raro, entonces, que la invitación de Quora me haya atraído, lo que unido a algunos comentarios que leí de voces autorizadas en esto de las tendencias en la Web social, me hicieran dar el paso y probar el servicio después de conseguir una invitación.

En un premeditado ejercicio de redundancia en mi estreno en la plataforma, tras descubrir como compartir una pregunta, lancé la siguiente interrogante sabiendo que iba a “revolucionar” la conversación en Quora:
¿Cuáles son los criterios principales para que la curaduría colectiva de contenidos digitales sea eficiente?
Por curaduría digital me refiero al proceso de selección y recomendación de contenidos digitales que realizamos en Internet, preferentemente en redes sociales, a través de hipervínculos en entradas en blogs, sitios de marcadores sociales, etc.
Antes de escribirla, algo había leído sobre la molestia de algunos usuarios hispanoparlantes por preguntas escritas en castellano y que habían sido eliminadas. “Ah –pensé-, una política institucional en evolución que no me afectará, ya que es ilógico que prohíban el uso de la plataforma en una lengua aunque no esté adaptada a ella”. Experiencias previas como Facebook y Twitter me indicaban que aunque esas redes tardaron en traducir sus interfaces al castellano, nunca habían impedido su uso en nuestra lengua.

Activé mi cuenta el 13 de enero. Me llamó la atención haber partido con un grupo inicial de personas a las cuales yo seguía, sin haber hecho clic en botón alguno para que ello ocurriera. Pero, bueno, me pareció eso un detalle menor en contraste con lo que ocurrió el 14, cuando mi pregunta apareció con una etiqueta: “Needs to be written in English”. Pero ahí siguió la pregunta, sin ser eliminada, ni recibir –por cierto- respuesta alguna del creciente número de personas (muchas de ellas que no conozco) que empezaba a seguirme sin haber hecho yo ningún aporte más que proponer una pregunta.

El 15 me fui de vacaciones. Mientras vagaba por nuestras australes tierras, en mi bandeja de entrada siguieron llegando notificaciones de nuevos seguidores. Pero ninguna respuesta a la pregunta. Encandilado por nuestro sur, olvidé a aquellos molestos usuarios y aquella odiosa etiqueta.

Hasta hoy, cuando hace unos minutos me conecté a Quora y me encontré con esta notificación:


Revisé la bandeja de entrada de mi correo, pensando que había olvidado algún mensaje. Pero no. El 18 de enero, Quora eliminó de manera unilateral mi pregunta por no estar escrita en inglés y no me notificó de ello.

¿Es lícito que un servicio elimine contenidos creados por sus usuarios? Sí, toda vez que es una plataforma privada, cuyo acceso gratuito no debe confundirse como acceso público. De hecho, si me diera el tiempo de leer sus términos y condiciones, debiera encontrar las cláusulas que habilitan a Quora para proceder como lo hizo.

¿Es lógico que no me hayan notificado por correo?  Eso, pudiendo ampararse en las mismas claúsulas, ya no suena tan bien, por lo menos desde la perspectiva de la atención al cliente. Porque el hecho de no pagar por el servicio, no impide que me haya convertido en su cliente y como tal merezca cierta consideración básica. Posiblemente el volumen de preguntas eliminadas haya ido incrementándose, complicando la relación personalizada con sus usuarios. Pero eso, en tiempos de notificaciones automatizadas, parece irrisorio.

¿Es estratégicamente correcto que sean tan tajantes con el idioma? Pudiera ser. Quizás estén apuntando a tener una base de preguntas y respuestas de alta calidad, y en eso sólo estén en condiciones de cumplir la promesa de su slogan si esta ocurre en inglés. Pero más parece una limitada comprensión del mundo, especialmente de esa parte del mundo que hace posible que exista Quora. Esa es su gran paradoja.

La inteligencia colectiva en la Web se basa –ante todo- en el libre flujo de la información, la que al entrar en contacto con personas y colectivos de diversos lugares del mundo, con culturas y  lenguas distintas, provoca la creación de conocimiento desde esa amalgama. Esa es la gracia –y la gran diferencia con Quora- de proyectos como  Global Voices, que en vez de forzarnos a todos a entendernos en una sola lengua, hace accesible en múltiples idiomas contenidos creados por usuarios en sus propias lenguas en cualquier lugar del mundo. Quora es un registro monolingüístico (y quizá cultural); la inteligencia colectiva del mundo es multilingüe en esencia (y sin duda multicultural en su estructura).

No me pierdo. Quora es un emprendimiento privado y como tal, quienes lo administran son libres de definir las reglas del juego que deseen. Pero esas reglas me han dejado fuera pese a mi expresa intención de colaborar con la base de conocimiento que quieren levantar. Como alguna vez escuché, la utopía comercial del multilingüismo es muy distinta a la utopía cultural del multilingüismo.

Por esto, y mientras no se pueda escribir en castellano, ¡hasta la vista, Quora!

22 de enero de 2011

Las "plataformas de comprensión" del pueblo mapuche

Aprovechando mis vacaciones en el Sur de Chile, estoy leyendo Historia de un conflicto. El Estado y los mapuches en el siglo XX, de José Bengoa. Una obra altamente recomendable para comprender las raíces del conflicto abierto entre Chile y el pueblo mapuche, escrita desde la "mirada de 'un amigo de los mapuches' sobre los mapuches", como describe Bengoa en la presentación. Un relato que busca, permanentemente, el punto de equilibrio al narrar como la sociedad chilena -su Estado, para ser más exacto- ha sido en buena medida causante del conflicto por ignorancia, desidia y, en alto grado, una torcida voluntad al relacionarse con el pueblo mapuche.

Son varios los pasajes reveladores del libro, pero cuando se adentra en explicar cómo los mapuche se han relacionado con la política nacional, hay algunas reflexiones de singular claridad. Comparto un extracto, que pese a los más de diez años transcurridos desde que fue escrito, sigue plenamente vigente y que sin duda ayuda a entender que no es fácil etiquetar a un movimiento con categorías que le son ajenas:

Al leer la historia moderna de los mapuches, uno tiene la impresión que los indígenas chilenos han tratado de obtener sus objetivos de dignidad y desarrollo por todos los caminos posibles. Sobre todo, han tratado de hacerse entender. Han buscado "plataformas de comprensión" con la sociedad chilena. Han tratado de "traducir" sus aspiraciones en imágenes y lenguajes comprensibles para el resto de los chilenos. Cuando en las organizaciones populares de comienzos de siglo se utilizaba el concepto de "sociedades", ellos formaron sus propias "sociedades", la Sociedad Caupolicán, la Sociedad Galvarino y numerosas otras. Al hablarse en el país de "frentes", ellos formaron sus propios frentes, el Frente Único Araucano que hemos mencionado. Al hablar de "corporaciones de desarrollo", hicieron lo propio, creando la Corporación Araucana. Ha sido la necesidad de establecer una comunicación comprensible con la sociedad. Mostrar que existen puentes por los cuales se puede transitar. Ha sido, desde mi punto de vista, un esfuerzo extremadamente frustrante para los dirigentes indígenas. Ellos siempre han buscado a través de los métodos más diversos, de nombres cambiantes, la dignidad mínima para su gente, el respeto, la abolición de la discriminación. No lo han logrado. Han visto una sociedad cerrada, inflexible, racista, incapaz de escuchar sus palabras.
Se han encontrado, por lo general, con la sonrisa bobalicona de los políticos, que los miran con paternalismo y cara de simpáticos. Han visto una y otra vez que el candidato se pone el poncho de cacique, un poco incómodo, sintiéndose un poco ridículo, pero pensando en los votos, sonríe para la foto y hasta agarra una ramita de canelo y da unos pasos absurdos de baile alrededor del Rehue. La sociedad chilena y en especial la sociedad política no ha tomado en serio a los mapuches y sus intentos de "integración respetuosa".

7 de diciembre de 2010

Twitter está censurando la conversación sobre #Wikileaks

Para quienes somos usuarios intensivos de Twitter y además estamos interesados en defensa de las libertades de expresión y de información, algo raro estábamos constantando hace unos días. Wikileaks, un tema que estaba siendo intensamente mencionado en esta red social, no aparecía en sus temas del momento. Ayer leí esta completa entrada en el blog de bubbloy, quien me autorizó a traducirlo. Espero haberlo hecho de la manera más fiel al texto original. Si encuentran alguna frase poco inteligible, háganme ver el dato: debe ser producto de mi inexperiencia como traductor. Al momento de publicar esta entrada, el posteo original ya tiene una tercera actualización que no he alcanzado a traducir, lo que espero hacer durante el día. Recomiendo, por cierto, leer la conversación (en inglés) que está teniendo lugar en los comentarios al posteo de bubbloy.


Pocas horas antes de publicar esta traducción, Julian Assange fue detenido en Londres. Las etiquetas Assange Arrested y Scotland Yard aparecen en estos momentos entre los 10 Temas del Momento a nivel mundial.


Actualización 00:03 08/12/2010. Las etiquetas antes mencionadas, tuvieron una corta presencia en los Temas del Momento. Durante la mayor parte del día, no estuvieron presentes entre los temas más hablados en el mundo. Incluyo ahora la tercera y hasta el momento última actualización del post original (ver al final de esta entrada).

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Twitter, la popular red social de los 140 caracteres, tiene una función llamada “Temas del Momento”, la que supuestamente captura los que son los tópicos de discusión más populares en un momento dado. Cuando la gente envía un “tweet” sobre un tema, pueden insertar lo que se llama un “hash tag” (etiqueta) en su mensaje. Por ejemplo, si yo quisiera mandar un tweet sobre Richard Feynman, y deseara que otras personas interesadas en Richard Feynman pudieran encontrarlo, podría poner algo como “#Feynman” dentro de mi mensaje. Twitter automáticamente clasificaría este posteo bajo “Feynman” y la gente podría buscarlo en Twitter. Así es como los “Temas del momento” son calculados. Si, por ejemplo, en un lapso de tiempo de 10 minutos, un millón de personas pusieran la etiqueta #Navidad en sus mensajes y fuera un tema suficientemente popular en Twitter, entraría en los “Temas del momento”. Así de sencillo.

Hoy, mientras estaba rastreando en la red por todo lo que pudiera encontrar sobre censura en contra de Wikileaks y la situación legal de Julian Assange, tuve una creciente inquietud respecto de que Twitter estaba activamente censurando la conversación sobre Wikileaks. Nuevos mensajes usando la etiqueta #Wikileaks estaban apareciendo a ritmo destacado. Si dejaba la página si actividad por unos 30 segundos, veía 40 mensajes nuevo usando #Wikileaks al regresar a ella. Parecía que #Wikileaks era uno de los temas más populares y que por lo tanto estaría en “Temas del momento”, pero no tenía como medir esto.

Encontré entonces una excelente aplicación de trendistic.com. Al ingresar cualquier etiqueta y creará una gráfico de cuán popular es esa etiqueta en el período de tiempo que se defina. En teoría, como #Wikileaks no es un “Tema del momento” reconocido por Twitter, todos y cada una de las etiquetas listadas como “Tema del momento” debiera derrotar a #Wikileaks. Pero este no es el caso. Mis competencias en programación web no son tan buenas como mis otros talentos, por lo que aún tengo que programar esto en el formulario de actualización dinámica que vi, pero este es el resultado.

A las 10:48 EST, los “Temas del momento” oficiales de Twitter en el mundo entero son:




De lo que he podido encontrar sobre cómo se calculan los “Temas del momento”, los rankings se determinan simplemente por el número relativo de tweets que contienen una frase o etiqueta. Específicamente:

“Si estás buscando una rápida mirada de los temas más “tweeteados”, actualiza tu timeline y dirige tu atención a una sección que está en la derecha de la página de inicio. Puedes ver con mayor profundidad la historia de los temas más populares por minuto, día o semana si estás conectado a la página de inicio en twitter.com. Desde noticias hasta el último rumor sobre películas o música, los  “Temas del momento” reflejan que tópicos nuevos o noticiosos están atrayendo la mayor atención de la gente en Twitter en cualquier momento”. (Centro de Ayuda de Twitter)

Si eso es así, se podría esperar que cualquier frase o etiqueta listada como “Tema del momento” por Twitter venciera a #Wikileaks, en tanto ésta es omitida de la lista. Sin embargo, trendistis.com me permite graficar la información y, sencillamente, no es así

En el gráfico de abajo he indicado la prevalencia del término #Wikileaks junto a la prevalencia de los 5 Temas del Momento oficiales según Twitter (#TheWalkingDead, #thingsimiss, #noonelikesyoubecause, #rappersthatmightbehomeless and #Vnezuelan♥Biebs).



El término #Wikileaks revienta a los otros términos durante todo el día. Ni siquiera están cerca. En promedio, es tres veces más popular que cualquiera de los otros términos.

¿Por qué, entonces, no está listado como Tema del Momento en Twitter? ¿Qué explicación puede haber para esto? Si bien Twitter no está eliminando activamente posteos sobre Wikileaks, está previniendo activamente que las personas adquieran una imagen real de la conversación sobre Wikileaks, salvo que estén directamente involucradas en esa conversación o realizando búsquedas sobre ella. Esto es un detalle no menor. De hecho, impide que Twitter actúe como una utilidad social significativa.

¿No es acaso el fin de las redes sociales difundir información y, en un sentido más amplio, democratizar las sociedades? Mientras revisaba el Centro de Ayuda de Twitter investigando para esta entrada, me percaté que compartían una reflexión esperanzadora sobre la política iraní como un ejemplo de lo que se podía etiquetar en Twitter:



¿Están hablando en serio? Parece medianamente claro de este análisis que Twitter está activa y secretamente anulando la conversación sobre Wikileaks, sumándose a las bajezas de Amazon y PayPal. Por lo menos, Amazon y PayPal han hecho públicas sus decisiones. Twitter está escondiendo su cobarde comportamiento mientras en público defiende la libertad de expresión.

Al mismo tiempo, mientras Amazon y PayPal deben mucho de su éxito a su leal base de clientes, y no necesariamente a la Primera Enmienda, Twitter se basa íntegramente es facilitar el rápido flujo de información. Posiblemente su historia más citada fue el rol que jugó para los disidentes iraníes en Teherán y la amplificación que dio a sus alegatos durante la hostil elección de 2009. Es raro, pero la eliminación en las sombras de la conversación sobre Wikileaks parece el tipo de cosas por las cuales Twitter no quisiera distinguirse.

Primera actualización

El sitio web TweetStats.com consolida estadísticas sobre los principales términos usado en Twitter cada día, así como largos períodos de tiempo. Despliegan sus datos en el típico formato de nube, en el que cada término tiene un tamaño acorde a su popularidad. Obviamente, #Wikileaks no aparece. No está claro porque trendistic.com despliega los datos y TwitStats.com no, salvo por el hecho que TweetStats.com obtenga su información de una fuente oficial de Twitter que haya censurado previamente la etiqueta #Wikileaks, mientras trendistic.com lo haga de forma independiente. He contactado al dueño de TweetStats.com para confirmar esto.



Segunda Actualización

El dueño de TweetStats.com ha sido muy colaborador al recomendarme otro blog, Student Activism, en el que esta pregunta está siendo también analizada y también por sus reflexiones personales sobre el proceso en el que las frases y términos se convierten en Temas del Momento. En primer lugar, las estadísticas de TweetStats.com son compiladas desde una la API oficial de Twitter “Twitter Trends”, que actualiza información en cada minuto. Esto explica en forma definitiva la correlación entre las tendencias de TweetStats.com y la selección oficial de Twitter.

En Student Activism, un representante de Twitter ha estado conversando con el autor y realizando posteos muy informativos sobre algunas generalidades del algoritmo que usa Twitter para identificar los Temas del Momento. También niega cualquier censura que esté pudiendo ocurrir en la identificación de los temas del momento.

“Hola, trabajo en Twitter en Temas del Momento y otros proyectos. Twitter no ha modificado de ninguna manera los temas del momento para ayudar o impedir que Wikileaks destaque. #cablegate fue tema el fin de semana pasado y varios términos asociados a este tema han destacado en varias regiones durante la última semana. Los temas del momento no son sólo sobre el volumen de un término, sino también sobre la cantidad de personas y tweets sobre un término, así como el crecimiento orgánico sobre la norma. Espero que esto ayude.”

Dice más cosas, y conviene leerlas, pero en lo fundamental afirma que #Wikileaks puede estar fallando en conseguir ser tema por razones más inocuas que la censura. Específicamente, pudiera estar fallando en lograr cierto requerimiento contextual del algoritmo tal como que los posteos exhiban suficiente diversidad en su contenido. Además, cualquier incremento debe ser “orgánico”, queriendo decir que el crecimiento del interés sobre una frase o término deriva de interés público legítimamente verdadero y no auto promoción o spam de bots (robots) o recurrencia predecible o algo por el estilo. Por último, la “velocidad” en el auge de la popularidad es tan importante como el volumen. Presumiblemente, lo que quieren decir es que el incremento del volumen en la unidad de tiempo es grande incluso al dividirlo por el volumen inicial.

Ciertamente, sería todo un proyecto determinar la calidad “orgánica” de la respuesta a Wikileaks. Calcular la diversidad del contenido de Twitter para un término dado también sería un problema difícil. Uno debe elucubrar cuán dantesca debe ser la tarea de Twitter de buscar los temas del momento. Pero satisfacer esos requerimientos parece manejable. Para obtener una sensación de escala y patrón de las tendencias pasadas, decidí revisar el tema más popular del verano, Inception, y el más popular del año, Oil Spill (Student Activism realiza una comparación similar con “Sundays”, que uno esperaría fuera popular todos los domingos, y por lo tanto no calificar por su predecible comportamiento periódico).

Usando el registro gratuito en trendistic.com, es posible crear gráficos de actividad de las frases hasta 180 días en el pasado, lo que nos permite llegar hasta fines de junio.



Como uno debiera esperar, la frase “Oil Spill” (en amarillo) estaba ya en declive en ese punto. Tras una rápida mirada al gráfico, el comportamiento de “Oil Spill” parece aproximarse a un decrecimiento lineal en el tiempo con modestas fluctuaciones sobre el comportamiento promedio. Durante este declive, el promedio no cambió drásticamente, por lo que su nivel de popularidad puede ser descrito de manera genuina como “sostenido”. Por lo tanto, cualquier “popularidad residual” debiera ser detectada por el algoritmo y sólo debiera ser tendencia si la frase “Oil Spill” volviera a usarse de una manera genuinamente nueva. Además, no hay fluctuaciones verdaderamente significativas en este período excepto entre el 17 de junio y el 17 de julio. Por ello, yo no esperaría fuera tema del momento salvo para el período entre esas dos fechas. Este es el registro de “Oil Spill” como tema del momento para todo el período mostrado (obtenido de twendit.com):

06-9-2010 por 14 horas y 51 minutos
06-10-2010 por 1 hora y 15 minutos
06-11-2010 por 17 horas y 15 minutos
06-12-2010 por 1 hora y 15 minutos
06-13-2010 por 60 minutos
06-14-2010 por 10 horas y 45 minutos
06-15-2010 por 5 horas y 30 minutos
06-16-2010 por 15 horas y 45 minutos
06-17-2010 por 4 horas y 15 minutos
06-18-2010 por 11 horas
06-19-2010 por 15 minutos
06-20-2010 por 6 horas
06-21-2010 por 8 horas y 30 minutos
06-22-2010 por 15 minutos
06-23-2010 por 1 hora y 45 minutos
06-24-2010 por 1 hora y 15 minutos
06-25-2010 por 9 horas y 15 minutos
06-26-2010 por 30 minutos
06-28-2010 por 60 minutos
06-30-2010 por 2 horas y 45 minutos
07-1-2010 por 30 minutos
07-5-2010 por 2 horas y 15 minutos
07-15-2010 por 15 horas y 59 minutos
07-16-2010 por 7 horas
07-21-2010 por 6 horas
07-27-2010 por 4 horas y 30 minutos
07-28-2010 por 4 horas y 15 minutos
“Oil Spill” logró ser tendencia casi todo junio y Buena parte de Julio.

Le sigue, en violeta, “Inception”. Esta película fue lanzada durante el verano y como Student Activism apunta, generó opiniones diversas entre quienes la vieron. Sin embargo, es difícil imaginar que las respuestas fueran tan diversas como para lograr el número uno entre los temas del momento. Después de todo, el término gozó un auge súbito seguido de una sostenida caída, salvo un peak hacia el final de su historial en Twitter. Este es el registro de la tendencia de “Inception” en Twitter (también obtenido de twendit.com)

07-13-2010 por 7 horas y 44 minutos
07-14-2010 por 4 días, 16 horas y 14 minutos
07-18-2010 por 4 días, 13 horas y 44 minutos
07-23-2010 por 2 días, 9 horas y 58 minutos
07-25-2010 por 17 horas y 15 minutos
07-26-2010 por 4 días, 19 horas y 18 minutos
07-31-2010 por 20 horas y 33 minutos
08-1-2010 por 4 días, 10 horas y 32 minutos
08-5-2010 por 2 días, 11 horas y 30 minutos
08-8-2010 por 18 horas
08-9-2010 por 1 día, 1 hora y 45 minutos
08-10-2010 por 21 horas y 25 minutos
08-11-2010 por 1 día y 45 minutos
08-12-2010 por 21 horas y 45 minutos
08-13-2010 por 13 horas y 29 minutos
08-14-2010 por 10 horas y 15 minutos
08-15-2010 por 1 día, 13 horas
08-16-2010 por 17 horas
08-17-2010 por 1 día, 4 horas y 30 minutos
08-18-2010 por 13 horas y 44 minutos
08-19-2010 por 1 día, 16 horas y 8 minutos
08-21-2010 por 19 horas y 39 minutos
08-22-2010 por 21 horas y 29 minutos
08-23-2010 por 9 horas y 45 minutos
08-24-2010 por 8 horas y 19 minutos
08-25-2010 por 14 horas
08-26-2010 por 30 minutos

Logró ser tema de manera ininterrumpida desde el 8 de agosto hasta el 26 de agosto. Durante este lapso, la popularidad del término generalmente cayó, salvo por un repunte significativo en torno al 17 de agosto. Parece extraño que el algoritmo de Twitter haya identificado algo como tendencia en el contexto de una caída sostenida. Ser tema durante el repunte ciertamente sería plausible, ¿pero por qué durante todo el ciclo de la caída? Sin embargo, las fluctuaciones de “Inception” son casi del mismo orden como el valor promedio, por lo que la mayor parte de los saltos en el comportamiento están relativamente contenidos. Y parece que para ambos, “Inception” y “Oil Spill”, los saltos más significativos fueron suficientes para gatillar el algoritmo de los temas del momento de Twitter, aunque cierto comportamiento sostenido de los términos también fue suficiente para mantenerlos entre los temas del momento.

Ahora, fíjense en la curva roja.

Desde el 28 de agosto al 17 de octubre, #Wikileaks no tuvo mayo actividades, o por lo menos tan poca que resulta imposible de descifrar desde el gráfico. Después, hacia mediados de octubre, el término usado por #Wikileaks atraviesa un pequeño arco (posiblemente en el período de espera antes de la liberación de los documentos sobre Iraq) y tras eso una gran explosión, correspondiente a la filtración de los archivos sobre la guerra en Iraq. Este incremento es increíble y es, en esencia, el mismo tipo de auge que “Inception”  tuvo a mediados de julio. Después de la liberación de los archivos, la actividad enmudeció de forma significativa, retornando a su línea base. Sin embargo, hacia el 21 de noviembre emerge algún ruido, y entonces, el 28 de noviembre, observamos un precipitado y destacado auge en el uso del término #Wikileaks, un legítimo incremento entre el 600 y 800% en su popularidad, eclipsando por lejos el auge de “Inception”. Es difícil no entender este crecimiento como “orgánico”, ya que correspondía al evento real de Wikileaks liberando los cables diplomáticos. Más aún, la semana siguiente presenció grandes fluctuaciones en su popularidad, muy parecidas pero superando a las vistas con “Oil Spill” e “Inception”. Es muy difícil hacer afirmaciones cuantitativas certeras sobre las magnitudes, ya que no puedo descargar los datos en bruto, pero es obvio que el comportamiento de Wikileaks revienta el de las tendencias líderes en Twitter, ya sea medida en “magnitud de la tendencia” (Inception) o en “impacto en el mundo real” (Oil Spill).

Sin embargo, cuando miramos la aparición de #Wikileaks en los temas del momento no encontramos ningún registro de estos eventos:
07-25-2010 por 16 horas
07-26-2010 por 20 horas and 30 minutos
07-28-2010 por 1 hora and 45 minutos
08-21-2010 por 1 hora and 45 minutos

#Wikileaks no ha sido tendencia desde el 21 de agosto. ¿Cómo puede ser esto? Mientras Inception sin duda generó algunos tweets interesantes, la respuesta a Wikileaks ha sido masiva e internacional. La gente ha discutido sobre negocios, diplomacia, las guerras, la libertad de expresión, la constitución, la ley sueca de violencia sexual, cuentas bancarias suizas, y en todas las lenguas imaginables. ¿Cómo es posible que #Wikileaks no sea tendencia considerando las fluctuaciones en tamaño en comparación  con el comportamiento anterior, la masiva variedad de comentarios y la cantidad de usuarios de Twitter hablando del tema, en comparación con tan “formidables” etiquetas como #thingsimiss y #rappersthatmightbehomeless”?

El único escenario plausible que puedo imaginar en el que #Wikileaks no sea unos de los 10 temas del momento con ese comportamiento es que los otros temas que están entre los 10 primeros tengan auges y caídas más destacadas. Pero ese no parece ser lo que ocurrió.


Por lo tanto, me veo forzado de llegar a una misma conclusión que Student Activism. Bien podría ser que #Wikileaks no esté logrando ser tema del momento porque el algoritmo no lo identifique por cualquier razón. Sin embargo, debo decir que ello significaría que Twitter ha desarrollado posiblemente uno de los más oscuros algoritmos para identificar tendencias en las conversaciones. Si el objetivo del algoritmo era identificar eventos de importancia, popularidad o cualquier otra métrica social de relevancia, Twitter habría errado de manera penosa en este objetivo, y debiera empezar a desarrollar uno nuevo.

Algunos han indicado al hecho que la etiqueta #cablegate fue tendencia entre el 28 y el 30 de noviembre como evidencia de que no está ocurriendo ninguna censura. #cablegate apenas rastrea la actividad de #Wikileaks en Twitter, pero fue registrada pese a tener una magnitud mucho menor.  Así, se puede decir que la “novedad” de #cablegate en comparación con #Wikileaks lo califica para ser incluido por el algoritmo. Sin embargo, tras el auge inicial, #cablegate evolución de la misma manera que hizo Inception, salvo por el hecho de que #cablegate dejó de ser tendencia el 30 de noviembre. Que #cablegate haya sido tendencia no parece un argumento sólido contra la existencia de censura. Uno podría fácilmente argumentar que #cablegate continúa superando #rappersthatmightbehomeless y que ha experimentado grandes fluctuaciones y que su cese es indicador de intervenciones no asociadas al algoritmo. Twitter podría clarificar todo esto publicando algún análisis del algoritmo o ejemplos del funcionamiento del algoritmo con datos de una muestra, o compartiendo una explicación plausible por la vasta diferencia en como el algoritmo funcionó con “Oil Spill” e “Inception” y como lo hizo con “Wikileaks”.


No he prestando mucha atención a instancias en las que podría haber obtenido material adicional para mis reflexiones, como es el caso de Student Activism. Recomiendo enfáticamente leer sus posteos sobre el tema así como sus interacciones con un representante de Twitter. Da grandes detalles en algunos temas. Adicionalmente, su análisis sobre cómo el algoritmo maneja “Sundays” es iluminador. Agradezco y acojo todos los comentarios y feedback para descifrar que está ocurriendo con #Wikileaks.


Tercera Actualización

No tengo ningún análisis Nuevo, pero si unos pocos comentarios generales. Algunos de los comentarios realizados en el post han sido realmente útiles y parecen haber  movido la conversación hacia delante de una manera significativa. Hasta el momento, la sugerencia más plausible e inocua sugiere que a lo mejor los tuiteros usando #Wikileaks están ubicados en sub redes específicas y que éstas no estén siendo identificadas por Twitter. Como este post claramente muestra, las redes de Twitter en el entorno de Wikileaks en junio tenían alta conectividad. Wikileaks, no obstante, no era tan conocido como lo es ahora.

Pienso que una manera de avanzar es realizar un análisis similar de la estructura de red tal como es hoy. El mejor set de datos sería la conectividad de las redes de Twitter a lo largo del tiempo, lo que nos permitiría visualizar la organización de las redes de Wikileaks y realizar afirmaciones significativas sobre el carácter de los eventos principales en Twitter.  Podríamos realizar un análisis similar para los temas que marcan tendencia de manera exitosa. Incluso si el algoritmo es desconocido, uno podría usar esto para transformar el problema en una pregunta experimental. Esto parece podría sustentar o refutar la explicación sobre los “clusters de redes”.

Idealmente, Twitter podría hacer algo como estos, aunque claramente no están obligados a hacerlo. Otras personas podrían generarles otro dolor de cabeza al acusarlos de no preocuparse por la privacidad. No estoy seguro como iniciar un análisis como éste; si alguien tiene información o quiere realizar un análisis como éste, indíquenlo en los comentarios. Parece que una herramienta de este tipo sería de amplia aplicación fiera de Twitter, si es que no existe ya.

Además, Twitter ha realizado dos declaraciones en relación a Wikileaks. En una, han rechazado comentar sobre la viabilidad futura de la cuenta Twitter de Wikileaks. Sería muy bueno si pudiera convertirse en una gran empresa deseosa de poner la Primera Enmienda en su retórica, pero eso es una expectativa alta y pasa por alto la posibilidad que ellos puedan estar intentando evadir sanciones para tener la habilidad de dar espacio a cuentas como Wikileaks y otras similares.

También han rechazado que cualquier intervención humana tenga un rol en la no aparición de #Wikileaks entre los temas del momento, lo que han hecho a través de esta declaración enviada por un comentarista:


"Gracias por su consulta sobre Twitter y #Wikileaks – He incluido una declaración debajo:
Twitter no está censurando #Wikileaks, #cablegate u otros términos relacionados de la lista de temas del momento.
Nuestra lista de Temas está diseñada para ayudar a las personas descubrir las noticias más emergentes dentro de las noticias emergentes a lo largo del mundo, en tiempo real. La lista es generada por un algoritmo que identifica tópicos de los que se está hablando más ahora de lo que estaba ocurriendo previamente.
Hay un conjunto de factores que pueden entrar en juego cuando temas aparentemente populares no logran entrar en los Temas del Momento. A veces tópicos que son populares no entran en los Temas porque su velocidad de conversación (volumen de los Tweets en un momento dado) no es más grande que en las horas y días previos. A veces los tópicos que son genuinamente populares no están lo suficientemente dispersos en el mundo para lograr entrar en la lista. Y en ocasiones, los temas no son tan populares como la gente cree- 
matt graves
director de comunicaciones | twitter
sígueme en: http://www.twitter.com/mgrooves“

No puedo decir que estoy satisfecho con esta explicación / negación. No arroja ninguna luz en el proceso. Sería realmente bueno si pudieran ofrecer explicaciones más específicas para entender porque frases como “Inception” o “Oil Spill” pueden contantemente aparecer en los temas del momento teniendo fluctuaciones demostrables menores y un “volumen constante” más prolongado que #Wikileaks, que es espectacularmente volátil. La idea de las “redes en clusters” parece una buena manera de avanzar. Comenten si lo desean sobre eso.

Este sitio tiene una declaración de Facebook (que parece decir que la cuenta de Wikileaks está segura) y Twitter, así como información sobre indexación de wikileaks.ch entre Google y Bing.

Algunos han sugerido un experimento masivo con nuevas etiquetas para temas relacionados con Wikileaks para ver si estos logran llegar a los Temas del Momento. Creo que un experimento de ese tipo requeriría algunas consideraciones cuidadosas sobre la idea de las “redes en clusters” mencionada antes. Quizá si la gente creara nuevas cuentas y tuiteara las nuevas etiquetas, podría funcionar / orientar a nuevos experimentos con la estructura efectiva de las redes de Twitter. Sea como fuere, esto es muy interesante y un esfuerzo de cooperación valdría sin duda la pena.

5 de diciembre de 2010

La Biblioteca del Congreso de Estados Unidos bloquea Wikileaks. Una mala decisión.


La Biblioteca del Congreso de Estados Unidos ha prohibido el acceso a Wikileaks desde los computadores de su red. Se suma así a una lista de instituciones públicas norteamericanas y empresas privadas (Amazon, PayPal, EveryDNS.net), que integran lo que a estas alturas son parte del ya evidente ataque del gobierno norteamericano contra el funcionamiento de Wikileaks.

Siendo una institución sujeta a normas y leyes que cubren el funcionamiento de los organismos públicos, es posible que la Biblioteca del Congreso no haya tenido otra salida que aceptar una instrucción impuesta desde afuera. Pero ello no evita pensar que es una mala decisión y que, eventualmente, pueda tener algún impacto en la imagen de una de las bibliotecas más importantes del mundo.

Son tres las razones que, a mi juicio, hacen de esta medida un retroceso.

En primer lugar, que una biblioteca se sume a este ejercicio de censura, tiene un significado especial. Más si es la Biblioteca del Congreso norteamericano, una institución de gran prestigio que se precia de ser la mayor biblioteca del mundo. Instala una enorme duda sobre el  proceder (pasado, presente y futuro) de lo que debiera ser una institución llamada a resistir todo embate contra las libertades de información y expresión. De paso, deja abierta la puerta para que en adelante, usando el mismo argumento, cualquier información que pudiera ser considerada confidencial y/o pudiera ir contra los intereses norteamericanos, no esté accesible en sus estanterías o desde sus equipos computacionales.

Las bibliotecas, independiente de su tipo (nacionales, parlamentarias, universitarias, escolares, públicas, etc.), tienen como principal misión promover el libre acceso a la información. La biblioteca no es un repositorio de información cerrada: su objetivo es poner en contacto a las personas con la información que requieren. Una biblioteca que por cualquier razón impide el acceso a contenidos está erosionando su razón de ser.

En segundo lugar, es técnicamente imposible lograr el bloqueo que se busca. ¿Acaso la Biblioteca del Congreso va a negar el acceso a los miles de sitios que hoy ya han replicado total o parcialmente la información de Wikileaks? ¿Bloqueará el acceso desde sus equipos a los cinco grandes diarios que publicaron los primeros cables filtrados el 28 de noviembre? ¿No se podrá acceder más al New York Times desde sus terminales? Vista así, no sólo es inviable la medida, sino que es francamente estúpida y revela cómo aún hay quienes piensan analógicamente el mundo digital. Sorprende que la Biblioteca del Congreso, vanguardista en la aplicación de tecnología, haya aceptado sin mayor cuestionamiento una medida destinada al fracaso.

Y en tercer lugar, la que personalmente me parece la razón más grave para entender esta medida como un mal paso: representa un deliberado, público y por ello burdo intento por negar la realidad. Cuando la información era valiosa, principalmente porque era escasa y su acceso era complejo, en las bibliotecas estaba radicado el desafío de que parte de ella se preservaba, así como la decisión sobre lo qué se podía conocer y que no, y desde ese conocimiento alumbrar o oscurecer la comprensión del hombre y su devenir. Era la realidad de Fray Jorge de Burgos, el monje bibliotecario de "El nombre de la rosa". Pero en el mundo actual, en el que la información ha perdido todo su valor, por su incremental capacidad de ser replicada casi sin costo y la multiplicación de los medios para acceder a ella, vetar desde una biblioteca la posibilidad de consultar un contenido sólo puede contribuir a que sus usuarios busquen otras rutas para acceder a él y, de paso, pongan en cuestión los criterios de filtro de información que esa biblioteca ejecuta.

Filtrar es esconder. Al filtrar opera en quienes lo hacen una cierta mirada de la realidad. En toda mirada hay un componente ideológico, desde el cual se definen y realizan juicios valóricos sobre la información que se filtra, sobre lo que está bien y lo que está mal de ella. Cuando la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos bloquea (aunque sea imposible) el acceso a Wikileaks, explícitamente está afirmando que el sitio es nocivo y su contenido perjudicial. Se arroga, por un simple acto administrativo, una función que las bibliotecas en sociedades democráticas han buscado desarrollar en sus comunidades: que sean ellas, desde el libre y irrestricto acceso a la información, las que se formen un juicio propio sobre su pasado, presente y futuro. Y desde acceso puedan llegar a entender el mundo como una realidad plural, diversa y multidimensional. La biblioteca como mediadora de información es la antítesis de la biblioteca como censora.

No hay duda. Para quienes defendemos el rol de las bibliotecas en la construcción de sociedades más abiertas y democráticas, la decisión de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos es una mala decisión. Una decisión triste, me atrevo a afirmar.

3 de diciembre de 2010

Wikileaks: un lejano conflicto en nuestro patio trasero

La historia es conocida (aunque quizá poco comprendida) y los capítulos los estamos presenciando uno a uno por estos días.

Wikileaks, sitio que llevaba desde 2006 desclasificando archivos secretos de distintos estados, liberó el 28 de noviembre 250.000 cables confidenciales del gobierno de Estados Unidos, comunicaciones entre sus embajadas en distintos países y el Departamento de Estado. En forma inmediata, sus servidores, alojados por una empresa sueca, empezaron a sufrir ataques de denegación de servicio (DDoS). Para mantener sus operaciones, Wikileaks optó el mismo domingo por migrar sus contenidos al servicio en la nube de Amazon, pero en menos de 48 horas la empresa norteamericana decidió dejar de prestarle el servicio, en una medida aún sin explicación. Hoy 3 de diciembre,Wikileaks informó que su proveedor de DNS también le canceló el servicio, por temor ante los permanentes ataques informáticos que estaba recibiendo y que ponían en peligro el funcionamiento de otros 550.000 sitios web. También hoy hemos sabido que la nueva dirección IP que usará Wikileaks pertenece al Partido Pirata suizo, organización que ha decidido apoyar al sitio liderado por Julian Assange, apoyada en la tradición de neutralidad helvética.

Esta, que parece la trama de un relato que debiera interesar sólo a informáticos, politólogos y novelistas, es en realidad algo que debiera preocuparnos a todos. ¿Por qué? ¿Qué es lo que está en juego en esta historia?

Creo que todo Estado tiene el derecho (y el deber) de mantener absoluta reserva sobre cierto tipo de información destinada a defender la vida y seguridad de sus habitantes. No vivimos en un mundo libre de amenazas y es legítimo que aquellas instituciones llamadas a protegernos, mantengan el secreto sobre temas que al ser expuestos al escrutinio público puedan minimizar o anular la efectividad de las defensas antes esas amenazas.

Pero los estados han abusado históricamente del secreto. Independiente de su color político o del régimen bajo el cual los países se gobiernan, la confidencialidad ha extendido su manto sobre temas que, en muchos casos, no lo requerían. Basta revisar parte de los cables que en esta filtración de Wikileaks se han conocido, para entender que en muchos casos es difícil comprender porque fueron clasificados, así como quedó en evidencia que los protocolos de seguridad norteamericanos son bastantes débiles. Como escribió Max Frankel, protagonista de la filtración hace 40 años de los Pentagon Papers, “los secretos compartidos con millones no son secretos”.

Ese uso abusivo del secreto es, precisamente, el que ha permitido a los estados (incluso los que tienen las mayores credenciales democráticas), montar o colaborar en operaciones que han afectado a ciudadanos indefensos a lo largo del mundo. Usar como principal argumento de defensa que el secreto por razones de Estado defiende vidas de personas, es ignorar la tenue frontera que separa al Estado que representa y defiende a sus ciudadanos del Estado que actúa contra sus ciudadanos y cuya única lógica de operación es la de su propia subsistencia.

El Estado como estructura es público por concepción: público en el sentido que su razón de ser es servir a los intereses de todos los ciudadanos que representa; pero también público porque sus actos deben ser permanentemente fiscalizables y fiscalizados por esos ciudadanos. Los estados no tienen derecho a la privacidad, que es un derecho que sí deben garantizarle a las personas. Afirmar lo contrario es aceptar explícitamente que el Estado puede, a su propio arbitrio y desde esa esfera oscura que legitimaríamos, afectar nuestras libertades básicas.

Salvador Millaleo recordaba hace unos días un  principio de la filosofía kantiana muy útil para analizar este caso: “Todas las acciones referidas al derecho de otros seres humanos cuyos principios no soportan ser publicados son injustas”. Si una información filtrada por Wikileaks, como fue hace un tiempo el video que mostraba el ataque de unos helicópteros norteamericanos a civiles iraquíes, no logra superar el examen público, es porque nos muestra una acción intrínsecamente injusta. Claro, el daño de aquella matanza fue mucho más evidente que el potencial dolor que puedan generar algunos juicios de diplomáticos norteamericanos sobre líderes de otros países, pero la lógica es la misma. Personas en posiciones de poder que actúan sobre otros que están con menor poder. A unos los llevó a apretar un gatillo, a otros a emitir un juicio de valor y enviarlo por cable. Ambas acciones al servicio del poder de unos en desmedro de otros.

En esto reside, a mi juicio, el gran valor de Wikileaks: la filtración destinada a subvertir un orden que sabemos ha abusado del secreto y la desigual distribución de la información como arma de perpetuación. La transparencia no es un fin en sí misma, pero en la construcción de sociedades más democráticas, la transparencia (o la potencial amenaza que deben sentir los grupos de poder de que su proceder puede ser expuesto) es un medio imprescindible para el control y fiscalización que debe ejercer la ciudadanía sobre sus autoridades.

Todo el episodio de Wikileaks nos está entregando lecciones fundamentales para la democracia, así como de lo frágil que es la metáfora de Internet como espacio igualitario. Sin embargo, cuando uno hace una evaluación muy general y preliminar de la importancia que el común de las personas le entrega a este tema, constata que ésta pareciera la crónica de un conflicto ajeno, que afecta a gobiernos y personas que si no fuera porque brevemente los vemos en los noticiarios centrales o algunas páginas de los diarios, podríamos ignorarlos. Pero este conflicto está en nuestro entorno, afectándolo, modificándolo, incidiendo en él y en algunos de los aspectos esenciales de nuestras vidas presentes y futuras. Porque cuando a Wikileaks le niegan la posibilidad de existir y su contenido se convierte en un vagabundo digital a la búsqueda de un espacio neutral, lo que está puesto en entredicho es la libertad de expresión y el derecho a la información de todos nosotros, lo que se cuestiona es el irrenunciable derecho de todo ciudadano a saber que hace o pueda estar haciendo su Estado en contra de otras persona e incluso en contra de él mismo.

Hoy Juan Freire lo expresó certeramente en su Twitter: con lo sucedido con Wikileaks, ya todos vivimos en China. Esta es la paradoja que por estos días estoy, no sin desazón, comprobando: Wikileaks es, para muchos, un lejano conflicto pero que en realidad está ocurriendo en su patio trasero y está limitando de hecho algunas de las libertades civiles esenciales para los que creemos en la democracia. No sólo estamos a merced del poder omnímodo de los estados, sino que a muchos pareciera no incomodarles.

29 de noviembre de 2010

Proyecto Memoria Social: Cuatro considerandos y una invitación

(*) Esta invitación fue redactada en conjunto con Daniel Bello y Oscar Landerretche.
Considerando:
1. Que atendidas las oportunidades, dificultades y miserias del proceso de renovación de la izquierda y la  centro-izquierda chilena (hablaremos de la oposición de ahora en adelante para ahorrar espacio), y atendido que este proceso será dominado por lo que Schumpeter llamaba destrucción creativa, en la actualidad vemos más fuerzas destructivas que creativas. Esto es quizás un proceso natural en las organizaciones humanas, pero como la destrucción suele ser más rápida que la creación, creemos que llegó la hora de empezar a hacer cosas constructivas, para que cuando retornen los vientos de la buena onda y las circunstancias se vuelvan más favorables, tengamos una base sobre la cual podamos seguir creando, y avanzando con determinación hacia la construcción de una coalición nuevamente enraizada en la sociedad y verdaderamente funcional a sus intereses.
2. Que el proceso de renovación ha estado curiosamente centrado en dos discusiones muy naturales pero de un carácter evidentemente elitista: sobre quiénes son los nuevos líderes de la oposición (y si son suficientemente nuevos o si son culpables de esto o lo otro) y sobre cuáles son los mecanismos institucionales de los partidos políticos y la principal coalición política de nuestro sector. Sin embargo, no vemos que haya una discusión sobre la renovación de la base política, de sus prácticas y prioridades. Y como la renovación y revitalización de la base requiere de cierta infraestructura, proponemos hacer algo al respecto. 
3. Que el proceso de renovación que tenemos que hacer todos en la oposición contiene una curiosa dualidad. Primero, requiere de cosas nuevas: atención a nuevos problemas públicos, nuevas políticas, nuevos enfoques de análisis.... etc.; pero por otro lado requiere de cosas viejas: viejas convicciones, viejas consecuencias, viejas historias, viejas técnicas políticas... etc. Esta combinación de lo viejo y lo nuevo, hace que la reducción de la discusión sobre el recambio a un problema de edad sea poco útil e incluso un poco autodestructivo. Lo que proponemos es una manera particular de combinar el pasado y el futuro, haciendo un rescate de algo que, a nuestro juicio, le está faltando a la oposición, y que es una valiosa fuente de mística y de sentido.  
4. Que uno de los problemas que constatamos en la oposición es su creciente elitismo cultural cuando tradicionalmente tanto la izquierda como la centro-izquierda chilena se caracterizó por años por un fuerte colectivismo cultural. Necesitamos activamente crear acciones políticas que rescaten el aporte y la valía de los militantes y adherentes de la base. El minuto en que la historia del socialismo y la democracia cristiana chilena se convirtió en una historia de líderes y caudillos, fue el momento en que se enfermó por dentro. Lo que proponemos es una manera de fomentar una deselitización de nuestra cultura política. 
La invitación es la siguiente:
Proponemos entonces el establecimiento de un sitio web, construido de manera colaborativa, que se llame “Memoria Social”, usando la comunidad elquintopoder.cl como plataforma de lanzamiento de la idea, articulación de los/las voluntarios/as y difusión de lo logrado. El sitio web sería una especie de wikipedia especializada que se dedique a rescatar la historia de los dirigentes sociales locales y anónimos que construyeron la izquierda y centroizquierda chilena, pero que no aparecen en los libros ni en las películas que la élite hace de sí misma.
Buscamos a los pioneros. Buscamos a la primera dirigente feminista de Talca, el primer dirigente gay de Puerto Montt, la primera ambientalista de Iquique, el dirigente indígena de Temuco, el sindicalista heroico de Alto Hospicio, el dirigente poblador de La Serena, el que escondió libros en la dictadura, el que escondió niños de presos políticos, el que defendió en tribunales al sindicalista despedido, el que juntó fondos para la huelga, la que juntó firmas para defender un humedal, los que gastaron las suelas haciendo educación popular... etc. Cualquier persona podrá postular estas historias a través del sitio web, las que una vez revisadas y documentadas serán parte de esta galería de grandes personas que ayer y hoy construyen con su ejercicio y ejemplo cotidiano un país más justo.
Ahora bien, queremos hacer esto con una metodología que permita hacer justicia a las historias de todos estos ciudadanos, compañeros y camaradas. Esto implica que será necesario establecer un equipo de trabajo (un consejo ampliado) de personas con las competencias adecuadas para llevar a cabo esta labor: periodistas, sociólogos historiadores de profesión, diseñadores gráficos, desarrolladores web, etc., de todas las edades y de todos los niveles de experiencia, y que vivan en las 15 regiones de Chile.  Lo que les pediríamos es ser parte de un sistema de postulación, verificación y documentación de casos para ese sitio web. Si quieres ser parte de esta otra reconstrucción, sólo debes manifestar tu voluntad adhiriendo a la acción “Reconstruyamos la Memoria Social de Chile”.
Creemos que este será un paso importante –de muchos que esperamos dar en el futuro- por la senda correcta, aquella que nos permitirá restablecer los nexos con la base social sobre la que debe erigirse cualquier proyecto político, que es en definitiva la que le da fuerza, sentido, una razón de ser; base social que nos brindó un pasado sumamente rico y nos proyectará hacia el futuro.   
¡Esperamos que muchos de ustedes se sumen a esta causa!

15 de noviembre de 2010

Pobreza y lectura: el aporte de las bibliotecas públicas en Chile

Foto: Biblioteca Pública de Cerro Castillo (Torres del Paine, Magallanes)

Termina la Feria Internacional del Libro de Santiago y con ella por un buen tiempo la preocupación de los medios por los índices de lectura en nuestro país. Aprovechando la resaca, me doy un tiempo y profundizo en esta entrada –como comprometí en la anterior- el análisis de una de las variables medidas en la versión 2010 de Chile y los libros, presentada por Fundación La Fuente y Adimark hace unos días: el posicionamiento de las bibliotecas públicas y su rol en el fomento de la lectura.

El dato duro: el 6,8% de la población sería socia de alguna biblioteca, cifra que se ha mantenido estable desde el 2006, año en que marcó un 6,5%. Dentro de ese porcentaje hay de todo: socios de bibliotecas municipales (las públicas), universitarias, comunitarias, del Metro (Bibliometros), escolares, de los malls y móviles. A menor nivel socio-económico y menor nivel educacional, menor relación con las bibliotecas, concluye el reporte. De todas, las únicas que crecen en forma sostenida desde la medición de 2006, son las públicas, pasando del 36,7% al 45,4% de aquellos que señalan ser socios de una biblioteca.

Sin embargo, este dato, positivo en un contexto de baja membresía  en general, merece ser precisado. Según los datos técnicos de la muestra 2010, las 1.001 personas entrevistadas fueron mayores  de edad pertenecientes a grupos socioeconómicos ABC1, C2, C3 y D (ver este enlace para conocer en detalle cómo se conforman los grupos según esta segmentación). Desconozco las razones para no considerar el grupo E, que reúne a las personas con los menores ingresos familiares (y tradicionalmente marginados de los estudios de mercado, que son los que utilizan este tipo de segmentación), pero al analizar el perfil de los socios de bibliotecas, influye de manera fundamental en los resultados del estudio.

Según un estudio encargado por el programa BiblioRedes, en el año 2008 el 46,5% de los usuarios de las bibliotecas públicas provenía de grupos familiares con ingresos inferiores a $200.000, lo que los hacía de manera clara integrantes del grupo E (cuyo ingreso familiar es variable y está en torno a las UF 10). Un 21,2% pertenecía a familias con ingresos mensuales inferiores a $ 120.000. Extrapolando estas cifras, se puede afirmar que de los 9 millones de prestaciones (préstamos de libros a domicilio y lectura en sala) realizados por las bibliotecas durante ese año a sus usuarios, aproximadamente 4,5 millones tuvieron como beneficiarios personas de escasos recursos. 1 de cada 2 usuarios de bibliotecas provienen de familias con pobres o indigentes, grupo no considerado en la muestra del estudio de la Fundación La Fuente.

Adicionalmente, llama la atención en la muestra de Chile y los libros 2010, una sobrerrepresentación del grupo ABC1, que pesa un 32,7%, tres veces más que en el conjunto de la sociedad chilena. Quizá por ello, las bibliotecas universitarias aparecen en lugar destacado –si bien menor que en mediciones anteriores- en membresía, toda vez que en ese segmento el acceso a la universidad es más alto.

No puedo dejar de referirme a otro dato que requiere a mi juicio cierta revisión, al igual que el bajo porcentaje de usuarios de Internet que mencioné en la entrada anterior (cifra quizá influida por la sobrerrepresentación en la muestra de la población mayor de 56 años): el relativo a los usuarios del Bibliometro, que si bien se recupera respecto del año 2008, sigue estando por debajo de la medición 2006 (un 9,5% frente al 13,0% de hace cuatro años). El año 2009, aumentaron tanto las horas de atención en sus módulos, así como se agregaron cinco nuevos puntos de atención, pasando de 11 a 16 las estaciones con presencia del Bibliometro. El resultado: un 25,6% de aumento en los préstamos respecto al año 2008 (ver página 77 del Balance Gestión Integral de la Dibam 2009). Me atrevo a afirmar que puede estar influido este dato por el mismo sesgo que afecta a la membresía de bibliotecas públicas, si bien no tengo para el Bibliometro datos de perfil socioeconómico de sus usuarios.

Más allá de esta ausencias, que creo impiden rescatar a cabalidad el trabajo realizado por las bibliotecas públicas de la red coordinada por la Dibam, hay otras cifras del estudio de la Fundación La Fuente que ameritan ser atendidas. El 48,7% de los encuestados dijeron desconocer que en sus comunas existían bibliotecas públicas. Hay en esto un tremendo potencial de crecimiento, toda vez que con el Programa de Construcción de Bibliotecas Públicas llevado adelante durante el gobierno de la Presidenta Bachelet, se alcanzó el 100% de cobertura en el país: en todas las comunas del país hay a lo menos una bibliotecas pública.

Que prácticamente la mitad de la población desconozca su existencia habla de la necesidad de redoblar los esfuerzos en difusión y marketing, en especial entre los segmentos poblacionales que menor relación tienen con la lectura. Las bibliotecas públicas podrán, de esa manera, sumar aún más al desafío de aumentar el índice de lectura en nuestro país, contribuyendo desde su experiencia y formación como intermediarias entre lectores y lecturas.

Pero es fundamental, como bien han apuntado Lavinia Reyes y Teolinda Higueras en sendas entradas en elquintopoder.cl, que se legisle a favor de las bibliotecas públicas. De nada sirve atraer más público a las bibliotecas si éstas no se encuentran entre las prioridades de los gobiernos locales, si no cuentan con el personal en cantidad suficiente y con niveles adecuados de remuneración, si la infraestructura no es mejorada. Mucho se ha hecho en los últimos veinte años, pero sobre la base de voluntades. Seguir creciendo en base a apretones de mano y declaraciones de buenas intenciones es riesgoso.

Todo indica que hay potencial para que el sistema de bibliotecas públicas siga creciendo y desarrollando la lectura en Chile desde su arena –un complemento a lo que necesariamente debe realizar el sistema escolar. Aumentar los niveles de lectura en nuestro país es una de las claves para la superación de la pobreza, y cuando de pobreza y lectura hablamos, las cifras confirman que la biblioteca pública es un actor importante. La ley de biblioteca pública debe entenderse, por tanto, como parte de una política social.
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Actualización 15/11 a las 11:54 am. Gracias a Alejandro Barros corrijo información sobre la segmentación según GSE. El link que usé ayer como referencia era muy genérico y entregaba una información equivocada: el grupo F no existe, siendo el E el último.

9 de noviembre de 2010

Oportunidades y mitos sobre la lectura en Chile

Algo está pasando con la lectura en Chile. Cada vez son mayores los recursos que se invierten, cada vez es mayor la valoración social (por lo menos aparente) que se le da, pero los índices no crecen, sino que estancan o retroceden.

Esta es la conclusión general que uno obtiene tras leer la nueva versión del estudio Chile y los libros, que en el contexto de la Feria Internacional del Libro de Santiago 2010, la Fundación La Fuente y Adimark han hecho pública. Esta medición, que corresponde al presente año y es la tercera usando la misma metodología (las anteriores fueron en 2006 y 2008), se ha convertido en un referente, entre otras cosas por la ausencia de métricas sostenidas en el tiempo realizadas por el Estado. A los que nos interesa el tema, sin duda debemos agradecer el trabajo y el rigor con la que se realiza, porque nos entrega elementos para fundamentar propuestas, contrastar miradas y evaluar lo realizado.

En esta primera reflexión que el estudio me provoca, quiero detenerme en las tendencias generales, en los grandes números del fenómeno de la lectura. Esas cifras que indican que entre el año 2006 y el 2010, el número de no lectores aumentó del 44,9% al 52,8%. Paralelamente, los lectores ocasionales, esos que leen al menos una vez al año, cayeron del 34% al 21,2%. Ambas cifras no permiten alegrarse por el aumento (de 21,1% a 26%) de los lectores frecuentes, que son los que leen una vez a la semana o más. Más teniendo presente que en este grupo, predominan personas de nivel socioeconómico alto o medio alto, los que tienen mayor capital cultural y mejor educación.  El 70,9% de las personas con estudios superiores se definen lectoras, frente al 38,1% de los que tienen educación media incompleta o el 35% en el caso de los que tiene educación básica incompleta.

A raíz de esto, Marco Coloma, en una entrada que publicó hoy en su blog, se pregunta si no estaremos presenciando el crecimiento de otra desigualdad, la de la distribución del capital cultural. La pregunta tiene validez, pero para su respuesta es necesario construir una fotografía más amplía sobre el consumo cultural, en la que el índice de lectura es una variable más. Por lo demás, la relación entre ingreso económico y nivel de educación con el hábito lector (y el consumo cultural en general) no es nueva.

Regresando a las cifras generales del estudio de la Fundación La Fuente, planteo tres elementos para construir una hipótesis sobre el escenario presente y una posible salida futura.

Hacia un nuevo índice

Este índice asocia de manera principal el hábito de la lectura a los libros, que si bien sigue siendo el eje principal, su excesivo protagonismo en la metodología puede estar escondiendo parte de la fotografía. Se aborda el consumo cultural que se realiza a través de Internet y por primera vez se introduce en la encuesta el conocimiento y lectura de e-books (¡todo un acierto!), pero no se apuesta por la construcción de un índice conjunto de la lectura en distintos soportes y formatos. Esto ya lo están haciendo los editores españoles desde el primer cuatrimestre de este año, comprendiendo que el fenómeno de la lectura está cambiando de la mano de un lector que está modificando su hábito. Al ser aplicado por primera vez, el índice de lectura en España pasó del 55% al 91%. Significativamente, el 81,2% de los españoles entre 14 y 24 años leen en formatos digitales.

¿Qué está ocurriendo en Chile? Esta es una pregunta que requiere bucear y procesar los datos duros de la encuesta, para saber si lectores de libros y navegantes de Internet son un mismo grupo. No obstante, llama la atención un dato: sólo el 36% de los encuestados dice ser usuario de Internet, cifra muy inferior a la arrojada, entre otros, por el estudio WIP Chile de la Universidad Católica, que ya en el 2008 apuntaba que los usuarios de Internet en Chile llegaban al 48%.

Comparto algo que Mario Waissbluth señala en el análisis del estudio de la Fundación: el uso conversacional de los más de 17 millones de dispositivos móviles y celulares que hay en Chile (que no es medido como uso de Internet en esta encuesta) está consumiendo cada vez más tiempo de los chilenos. ¿”Ocurre lectura” en ese uso? Mi experiencia empírica así lo indica, aunque no es una lectura tradicional y que requiere ser estudiada cualitativamente para aprovechar su potencial. ¿Cómo se puede aprovechar esa inmensa cantidad de horas/persona para el fomento de la lectura?

La trayectoria de largo plazo y el techo del libro tradicional

El punto anterior me lleva a pensar que la lectura en Chile, considerada de manera casi exclusiva como lectura de libros, ha tocado techo. Concuerdo con Nivia Palma, quien en una carta al director publicada en El Mercurio, sostiene la necesidad de mirar la trayectoria completa de la curva en los últimos 20 años: en este lapso, se dobló el número de lectores, pasando del 25% al actual 47,2%. Sin embargo, el retroceso de un 8% entre 2006 y 2010, obliga a revisar estrategias y reconocer que el salto que esperamos en el índice difícilmente ocurrirá sólo sobre la base de lectura de libros, por lo menos en su formato tradicional, para el que un 74,4% de los no lectores manifiestan no tener tiempo o interés.

El abrumador desconocimiento y casi nula lectura de e-books, plantea una oportunidad que debe ser explorada, pero con un rigor que evite caer en la tentación de creer que un cambio tecnológico producirá milagrosamente la revolución en el hábito lector de los chilenos. En este sentido, recomiendo seguir los resultados que está teniendo Territorio Ebook, la experiencia que la Fundación Germán Sánchez Ruiperez está llevando adelante. Ya está arrojando luces sobre cómo integrar esta nueva oportunidad en escuelas, universidades y bibliotecas.

Hacia una red de intermediación en la lectura

Por último, un elemento que espero desarrollar más en una próxima entrada:  ¿cómo se consolida una red de personas e instituciones intermediadoras entre los lectores (actuales y potenciales) y la lectura? En un mundo con una oferta creciente de lectura, en la que abundan personas sin las adecuadas competencias de lectura o niveles bajos de alfabetización informacional, el acompañamiento en la lectura (una arista de la dimensión social de la lectura) adquiere cada vez más un papel insoslayable. En esto, por cierto, la escuela y la biblioteca escolar juegan un rol de primera importancia, toda vez que el hábito lector sostenible (ese construido desde el placer y no desde la imposición) libra sus principales batallas en los primeros años de la educación formal preescolar y escolar. Lamentablemente, el universo de este estudio parte desde los 18 años, por lo que sigue siendo una incógnita la lectura no obligatoria entre los menores de edad.

Pero lo que si arroja este estudio es un dato relevante: el porcentaje de personas que son socios de bibliotecas (en general) se ha mantenido estable (pasando de un 6,5% el 2006 a un 6,8% el 2010), pero dentro de ese grupo crece significativamente el porcentaje de socios de las bibliotecas municipales (las públicas) de un 36,7% el 2006 a un 45,4%, confirmando una tendencia ya vista en el estudio del 2008. Hay acá otra oportunidad que requiere ser mirada con detención, asumiendo que la lectura ocurre en un ecosistema de lugares e intermediaciones que cuanto mayor sea su nivel de articulación, mayor será el impacto. En este punto, recomiendo leer la entrada publicada ayer por Lavinia Reyes sobre la necesidad de contar con una ley de biblioteca pública, que busca precisamente consolidar y proyectar el aporte que realiza la mayor red pública de acceso a la lectura en Chile.

En suma…

Sí, definitivamente, algo está pasando con la lectura en nuestro país. Es una invitación a descubrir los nuevos escenarios, revisar las estrategias y consolidar lo bueno que se ha hecho. A mi juicio, la alternativa de rasgar vestiduras sobre un Chile que lee cada vez menos puede llevar a la construcción de un nuevo mito: el de una sociedad que dejó de leer, basado en aquel que -sin datos en la mano- proyecta la imagen de un país que leía.

4 de noviembre de 2010

Este también es un blog bielsista


Sumándome a la declaración de mi estimado Claudio Ruiz, reafirmo acá lo que hace tiempo vengo diciendo en otros lados: este es un blog bielsista.

Es más, es un blog que cree en la Iglesia Bielsista de la Selección Reconvertida. Una fe que hoy ha dado un paso singular en su destino de catacumba, martirio y redención. Un credo que no es para pusilánimes ni advenedizos, y que desde el momento de la Revelación, esperaba identificar la traición que cerraría el círculo. La paz está con nosotros: Judas se ha delatado.

San Marcelo Bielsa, gracias por los favores concedidos. Amén.