5 de julio de 2009

Breve reflexión de un lector perplejo

Fotografía: Analógico vs Digital, de Todo-Juanjo, con licencia CC:BY-NC-ND

La decisión del diario El Mercurio de entregar desde hace poco algunos suplementos sólo a sus suscriptores, suplementos que hasta ahora eran parte de lo que uno recibía al comprar el diario en los kioskos, me ha dejado perplejo. Desconozco las razones, aunque puedo intuir que deben estar relacionadas con la crisis profunda en la que está entrando una manera de vender noticias (en realidad, vender papel) cuyos orígenes se remontan hacia principios del siglo XIX.

Suelo comprar el diario sólo los domingos y ocasionalmente los sábados. Pero si a partir de ahora mis $700 valen menos, porque un suplemento que antes recibía ya no lo recibiré, mi primera reacción será leer el diario en su versión digital, que me sale gratis (ya que mi conexión a Internet la pago lea el diario o no) y en la que ese sumplemento lo publican completo. Es decir, por negarme un servicio que me estaban dando, es posible deje de pagarles mis dominicales $700 y aún así siga accediendo a sus contenidos.

No sería extraño que en un tiempo más El Mercurio empezara a cobrar por acceder a algunos de esos contenidos que hoy publica en Internet. Y entonces haré lo más lógico: buscar otras fuentes de información y noticias que entreguen sus contenidos de manera gratuita en la Red. Que los hay muchos, de gran diversidad y calidad igual o superior al decano de la prensa chilena. Porque como ya es casi de Perogrullo decir, la gratuidad en el acceso a la información ya no es más sinónimo de ramplonería, argumento típico de quienes históricamente defendieron modelos pagados para acceder a la información.

Al final, la moraleja de esta breve reflexión la encuentro en los cotidianos enfrentamientos dialécticos que ocurren entre mis hijos cuando uno de ellos le pide al otro le devuelva un juguete supuestamente regalado por el primero al segundo: "lo que se da, no se quita". Porque cuando el acto de informarse ya no depende de un pedazo de papel por el que hay pagar bajo condiciones definidas por el dueño del diario, sino de una cable conectado a una red donde es el lector quien define las condiciones, el poder de "quitar" pasa de unas manos a otras.

2 comentarios:

Ignace / micronauta dijo...

Es idea o mía o lo que hizo El Mercurio es lo contrario al freemium?

Freemium es un modelo que algunos dicen podría ayudar a las empresa de contenidos a sustentar su existencia en el nuevo contexto. Yo no estoy convencido de ello, en el caso de empresas como El Mercurio.

Si bien en este caso se trata de una empresa que no defiendo, me parece un tema interesante porque es más grande que El Mercurio, La Tercera, etc.

Enzo Abbagliati Boïls dijo...

Sí, @Ignace, El Mercurio le quitó valor a mi acceso pagado a sus contenidos. Es muy raro y sigo sin entender la lógica que está detrás (de ahí mi perplejidad). Aunque puedo estar equivocado (ya que mi análisis lo hago como un simple lector, y no como un experto en estos temas), parecieran no estar leyendo correctamente la tendencia.

Sobre freemium, comparto lo que dices en tu entrada. A bote pronto, su implementación no parece viable en algunas de las industrias cuyo modelo de negocios entró en crisis con la irrupción de la web como "soporte" de contenidos. No me atrevo a decir si funcionará o no, pero si creo (por lo menos es mi experiencia, único punto de referencia que tengo) que llegado cierto punto, casi todos estamos dispuestos a pagar por cierto tipo de contenidos.

Y gracias por comentar.