14 de diciembre de 2007

Conocimiento abierto

In the context of intellectual property, my ability to exclude your access to my work may create impediments to your ability to create your own work.
(En el contexto de la propiedad intelectual, mi habilidad para excluir tu acceso a mi trabajo puede crear los impedimentos a tu habilidad para crear tu propio trabajo.)
C. Hess y E. Ostrom (eds.), Understanding Knowledge as a Commons, MIT Press, Cambridge, 2006, p. 215, vía e-rgonomic: human web interaction.

13 de diciembre de 2007

Política... 2.0...

La noticia al respecto que ronda por estos días, y que incluso ha tenido repercusión en medios establecidos como Que Pasa y Terra, es que el ex candidato presidencial chileno Sebastián Piñera ha abierto una cuenta en Facebook. Y a mi qué, pudiera apuntar un lector agudo y cosquilloso. Pues aunque usted no lo crea, esto ha provocado una rueda de comentarios y de latidos de corazón por parte de aquellos optimistas y también de los que tienen carteles guardados esperando el momento cuando seamos conquistados por alienígenas. Casi como sosteniendo carteles señalando I want to believe.
Este es uno de los párrafos de la entrada publicada el martes 11 de diciembre en el blog quemarlasnaves.net, que ha suscitado un debate interesante por distintos motivos: el nivel de comentarios recibidos, los argumentos puestos sobre la mesa y por retratar varias dimensiones de lo que al calor de la discusión fue tildado como "criolloesfera" (versión chilensis de la blogosfera). ¿Será todo verdad lo que allí pasó o seguirá pasando?

12 de diciembre de 2007

¿Tienen futuro los centros de acceso comunitario a Internet? 6 respuestas

Es una pregunta que se debatió en el Telecentre Leaders Forum, organizado por telecentre.org en los días previos a la GK3 Conference en Kuala Lumpur (Malasia). También fue uno de los ejes del pasado Encuentro Latinoamericano de Telecentros e Inclusión Social 2007, en el que participé en el panel "Telecentro 2.0" presentando la experiencia de BiblioRedes (ver aquí la nota sobre las intervenciones del panel y aquí el material -presentaciones y audio- de cada intervención). Me refiero a centros de acceso porque el servicio puede ser parte de una biblioteca pública, un telecentro, una escuela abierta a la comunidad o, en muchos casos, un cibercafé asumiendo a la par de su fin comercial un fin social.

Es una pregunta que está implícita en la mirada y evaluación de muchos de los que diseñan y ejecutan acciones para acortar la brecha digital desde el mundo público, el sector privado o la sociedad civil, mirada que denota desconocimiento del rol que estos centros juegan para los segmentos de menores recursos en países como Chile, como espacios equitativos de acceso a la tecnología. Sin embargo, que esa mirada persista también habla de que quienes estamos en este frente de batalla, no hemos sido capaces de identificar la(s) estrategia(s) para posicionar ante esos actores la importancia del papel que desempeñamos.
Por último, es una pregunta cuya(s) respuesta(s) adquiere(n) mayor urgencia ante escenarios de una creciente penetración de tecnología en todos los estratos de la sociedad, incluso los de menores recursos (público objetivo de estos centros). El abaratamiento y diversificación de los dispositivos de acceso así como de la conectividad a Internet, permite pensar en un futuro de plena (o casi plena) conexión.
En ese contexto, ¿qué sentido tiene un centro de acceso comunitario a Internet? ¿Por qué una persona que tiene acceso privado a Internet debiera recurrir a una biblioteca, un telecentro, etc? Destaco seis respuestas, varias de ellas síntesis de conversaciones con profesionales vinculados a redes de telecentros, otras basadas en la experiencia de BiblioRedes.
1. Desarrollo de competencias. Las personas no acceden al mismo tiempo a los nuevos servicios disponibles en la red ni tienen todas las mismas capacidades y disposición para desarrollar las nuevas competencias requeridas. En estos centros, encontrarán personas preparadas para ayudarles en este proceso. El e-learning será masivo en el futuro, pero siempre habrán personas que requieran acompañamientos presenciales en su aprendizaje, y no todas podrán pagar por ese servicio.

2. Mejores condiciones tecnológicas. Estos centros debieran ofrecer equipamiento y conectividad de un estándar superior al promedio que tiene la comunidad circundante. O como nos orientó la Fundación Bill & Melinda Gates al formular el proyecto BiblioRedes: no por atender a los pobres de Chile, las bibliotecas van a tener equipos de segunda categoría. Facilitemos el acceso a un Ferrari y tendrán mayores posibilidades de ganar la carrera y romper el círculo de la pobreza.

3. Integración con otros servicios. El futuro de los centros de acceso comunitario a Internet pasa por la integración con otros servicios no necesariamente tecnológicos. En el caso de BiblioRedes, al ser un servicio de biblioteca pública, esa integración se da con la oferta de servicios información y culturales pre-existente (acceso a libros, actividades culturales, etc). Potenciar esta sinergia fue, incluso, una de la recomendaciones que entregó la evaluación de BiblioRedes realizada por la Dirección de Presupuestos del Ministerio de Hacienda el año 2005. Otra línea de integración de servicios es la relacionada con el gobierno electrónico, ya que en muchas oportunidades estos centros de acceso son la única ruta para llegar a un ciudadano de difícil y/o costoso acceso para el Estado.

4. Desarrollo y oferta de servicios de segunda generación. Los centros de acceso comunitario a Internet ya están empezando a proveer servicios de mayor complejidad a sus usuarios, en ocasiones sobre desarrollos propios y en otras siendo canal de distribución para desarrollo de terceros. Un ejemplo muy claro en este sentido es la atención personalizada a microempresarios que en muchos lugares de Chile ocurre, o innovaciones como las video conferencias entre pacientes internados en el hospital de Temuco y sus familias que viven en zonas rurales de la Araucanía, experiencia desarrollada por la UFRO desde algunos telecentros instalados en bibliotecas públicas integradas a BiblioRedes.

5. Atención personalizada de las necesidades de información del usuario. Ante el exponencial crecimiento de la información disponible en Internet y la enorme cantidad de resultados que cualquier término arroja en los motores de búsqueda, la identificación de la respuesta de información más pertinente y de calidad para cada usuario es un servicio que puede ser ofrecido por los centros de acceso comunitario a Internet (en el mundo de las bibliotecas este tema se conoce como la diseminación selectiva de información y está largamente estudiado). Para este servicio es crítico el rol del encargado/a del centro, quien debe asumirse como un gestor de información y una de cuyas funciones permanentes es desarrollar las competencias de información entre sus usuarios.

6. El centro como un espacio comunitario. He dejado para el final, expresamente, esta dimensión, porque a mi juicio puede ser la más importante. La tecnología es una construcción social y no es una variable neutral cómo se despliega en la sociedad (o cómo la población accede a ella). Suele ocurrir que entrega status, que es mayor cuanto más temprano se posee la innovación tecnológica (¿o acaso no es chic hoy tener un iPhone?). Suele ocurrir que entrega poder –o la ilusión del poder- a quien antes se apropia de ella (hoy me siento un poco más excluido porque aún no me han dado ganas de entrar en Facebook). Pero lo importante, después de todo, es que incorpore de manera estratégica la tecnología en mi vida, y para que ello ocurra es fundamental que mi círculo de referencia –el grupo de personas con los que convivo y me relaciono a diario- también incorporen la tecnología al mismo nivel. Esa dimensión social de la apropiación de la tecnología puede ser facilitada desde los centros comunitarios de acceso a Internet, a condición de que tengan una efectiva penetración en el tejido social de las comunidades que atienden. Y que la comunidad vea en ellos espacios para manifestar y expresar sus identidades, sus necesidades y sus sueños.

10 de diciembre de 2007

¿UCPN? ¿Acceso Universal? Todo vale

Una entrada que publica Alejandro Barros en su blog, me viene como anillo al dedo para compartir unas reflexiones en esta conversación. Hacía varios días que estaba dándole vueltas a la idea, algo que he conversado en el último tiempo con MAZ y Luís Ramírez, en cuyo blog incluso sostuve una interesante conversación con Patricio Acevedo (con Luis hace un tiempo “pensamos en voz alta” posibles adaptaciones del modelo UCPN a la realidad de las bibliotecas).

El Programa BiblioRedes cuenta desde el año 2002 con un conjunto de laboratorios móviles, constituidos por 11 computadores portátiles tradicionales cada uno, data show y equipamiento para generar una red inalámbrica en los lugares donde se instalan. Partimos con 4 y hoy son 17 a lo largo de todo Chile, equipamiento que ha sido usado principalmente para reforzar en forma temporal la capacidad operativa de las bibliotecas públicas (para facilitarles el cumplimiento de sus metas) o para apoyar determinados eventos (tales como operativos de servicios públicos que desean acercar el gobierno electrónico a la comunidad). Requieren, eso sí, de conexión a Internet en el lugar donde se instalan.

Es posible que, pese a lo silencioso de la labor, nuestra experiencia sea la más importante del sector público en lo que se refiere a itinerancia permanente de recursos tecnológicos destinados a combatir la brecha digital (en algunas épocas ha funcionado un container, entiendo que de un privado, cuyos servicios han sido contratados por algunos organismos públicos). Y es después de cinco años con las manos en la masa que puedo compartir una serie de conclusiones que pueden dar una respuesta a la pregunta que lanza Alejandro en su blog.

No se trata de optar entre acceso (conectividad a Internet) o infraestructura (computadores u otros dispositivos). En general, las experiencias de usuario menos enriquecedoras han sido aquellas en las cuales no ha habido conexión a Internet, por lo que en estos años siempre hemos privilegiado llevar el equipamiento a lugares que nos permitiesen tener salida a Internet. La gran promesa de las TICs no está en el acceso a un computador, sino en el acceso a la gran red de comunicación, colaboración y el infinito repositorio de información y conocimiento que es Internet.

Ocurre cada vez más en las bibliotecas públicas que llegan usuarios con sus portátiles solicitando servicios de acceso WI-FI a Internet, pero junto a ellos hay una inmensa mayoría de usuarios para los que ese tipo de dispositivos (u otros, como celulares con acceso Internet) están fuera de su alcance. Entonces, todo apunta a que, por el momento, la mejor respuesta es una solución híbrida, “iluminando” sectores urbanos de alta densidad poblacional y, a la par, generando soluciones integrales (conectividad + equipamiento) para zonas rurales y/o de escasos recursos, donde el mercado no logra actuar (o en realidad actúa a través de una escala de precios que ahonda la brecha). Se puede hablar de una suerte de larga cola del acceso a Internet, donde para cada usuario hay un tipo de solución ajustada, que ataca de mejor manera sus particulares barreras de acceso. El Estado aportará lo suyo, pero otros actores deben sumarse en una mirada estrátegica nacional.

Sobre este punto, es importante tener presente los resultados de las experiencias pioneras de iluminación de grandes zonas urbanas, algunas de las cuales están “apagándose”, tal como comenté a raíz del impulso de algunos municipios chilenos por sumarse al incipiente fenómeno de las comunas digitales. ¿Es rentable socialmente “iluminar” una ciudad o un barrio sin una propuesta de servicios de valor que operen sobre esa conectividad? ¿Cómo se promueve que las personas que viven en esas zonas hagan usos intensos de la tecnología, que la incorporen en su vida cotidiana de manera estratégica?

Recuerdo haber participado en una reunión del Comité de Ministros de Nuevas Tecnologías en el año 2002, en la época que Javier Etcheberry era Ministro de Obras Públicas y Telecomunicaciones. Cuando se abordó el tema de las bibliotecas, telecentros y otros puntos de acceso comunitario a tecnología, su reflexión fue indicar que no entendía porque había que invertir recursos en dotar de tecnología a estos espacios, ya que en un plazo de cinco años todo el mundo iba a tener acceso a computador e Internet en Chile. Según la encuesta WIP Chile, su estimación erró en una cifra cercana al 60%.

Por lo anterior, y dada nuestra experiencia, este tipo de iniciativas debe tener su eje, ante todo, en la equidad, o mejor dicho, en la velocidad de despliegue de esa equidad. El análisis de Van Dijk sobre la brecha digital instala el concepto de inequidades en la sociedad de la información, causadas por los diferentes ritmos con los cuales las personas acceden y se apropian de la tecnología.

Chile está lejos de tener asegurado el acceso a Internet como servicio básico para la población. En ese contexto, conceptos como el de la campaña UCPN son una alternativa a considerar, en especial si su oferta asocia equipamiento y conectividad. No dudo que el tipo de red que el modelo OLPC facilita construir entre sus usuarios pueda permitir el desarrollo de competencias sociales y digitales (incluso sin conexión a Internet), pero me queda la sensación que, al apagar los equipos al final del día, estos usuarios habrán accedido a una red de segunda categoría. Por ello, UCPN sin acceso a Internet reproduce –bajo la mirada de Van Dijk- las desigualdades del mundo real: los niños ABC1 habrán desarrollado esas mismas competencias pero interactuando en Facebook.

BiblioRedes habilitará durante el 2008, 60 bibliotecas como hot spots, siguiendo la experiencia(modificada) de la Biblioteca de Santiago. La pregunta es, entonces, cómo se puede adaptar el modelo UCPN para operar en esas bibliotecas.

El 2004 hicimos el ejercicio de diseñar una propuesta de servicio de préstamo de portátiles a domicilio. El gran problema fue que al ser equipos portátiles tradicionales (de alto costo), el riesgo de pérdida era elevado y con ello el escenario de múltiples sumarios administrativos paralizó la idea. Sin embargo, utilizando equipos de bajo costo (tipo OLPC o similares que ya existen en el mercado) es viable analizar este tipo de servicio (hoy en muchas bibliotecas se prestan a domicilio libros que tienen un valor cercano a lo que cuesta uno de esos modelos).

Por último, confieso tener un gran problema con uno de los ejes centrales de UCPN: su público objetivo. Es una expresión más del darwinismo tecnológico que se encuentra detrás de la reflexión en torno a los “nativos digitales” y el resto del mundo. La base cero del estudio de impacto de BiblioRedes demostró, el año 2003, que donde la brecha digital se aloja con mayor fuerza en Chile es en la dueña de casa de escasos recursos. Sus hijos están varios peldaños por encima en acceso, competencias y apropiación de la tecnología. Si hay un ámbito donde el Estado ha realizado grandes inversiones en tecnología es en el sistema educacional, inversiones que claramente deben seguir.
Pero… ¿qué ocurre con toda la población que está fuera del sistema escolar público? Por el momento, para muchos habitantes de Chile, bibliotecas y telecentros son la única opción.

7 de diciembre de 2007

Burbujilla

En respuesta a Miguel Paz, he de decir que... sí, yo he tenido esta burbujilla (burbuja + pesadilla).


Actualización, 13 de diciembre. El video fue bajado de YouTube, ya que incluía una fotografía que tenía derechos de autor. La fotógrafa Lane Hartwell ha reclamado sus derechos, tal como se comenta en esta noticia de la revista Wired. Hartwell ya había reclamado por este tipo de acciones sobre su obra en oportunidades anteriores.

5 de diciembre de 2007

Lujuría y celos 2.0

Sé que quienes no estén familiarizados con el lenguaje de La Cuarta, el diario más popular de Chile, quizá no disfruten completamente el relato, pero igual la risa que me ha provocado me ha llevado a compartirlo. Por lo demás, su fondo es totalmente criticable (un episodio de violencia intrafamiliar), pero como ésta está siendo una semana extraña en mi blog, me doy esta nueva licencia.
El título de la noticia de portada de hoy fue "Pilló a su esposa poniéndole el gorro con galán cibernético", y en el último párrafo del desarrollo de la nota, el periodista escribió:
Juanita saltaba como electrocutada y dejaba escapar de sus labios palabrotas y súplicas de sábanas adentro, y aullidos, propios de una condenada al infierno.
Al cachar que su mujer lo engañaba con un amante virtual y que ambos se refocilaban todas las noches gracias a la banda ancha y al internet -especialmente cuando él rodaba solitario por las carreteras-, el chofer maldijo a Bill Gates, a Google, a Yahoo, y a IBM.
Emputecido se fue sobre su esposa y la exorcizó a aletazos para sacarle el demonio del erotismo cibernético del cuerpo.
Enseguida se lanzó sobre el PC, pero descubrió que el patas negras ya no se encontraba en su lugar. El colchón estaba vacío. Su rival había huido hacia el ciberespacio. Fuera de sí destruyó al computador, vil portón hacia la bigamia, y de yapa le sacó la cresta a su cabro por haberle enseñado a chatear a su madre. Detenido por Carabineros, Juan fue imputado por provocar lesiones menos graves en el contexto de la Ley de Violencia Intrafamiliar.
La noticia completa la pueden leer aquí.

Ya es oficial: me enamoré de "Pregunte, las bibliotecas responden"

Comentaba ayer mi frustrante affaire con Yahoo Respuestas y terminaba la entrada compartiendo que estaba a la espera de la respuesta sobre la frase de Unamuno que había lanzado a Pregunte, las bibliotecas responden, servicio de referencia digital de un grupo de bibliotecas públicas españolas.
Pues bien, en menos de 12 horas cronológicas desde el envío de mi consulta, he recibido la siguiente respuesta:
Según las diversas fuentes consultadas no podemos afirmar de manera fehaciente que dicha frase pertenezca a Miguel de Unamuno. Hemos podido comprobar que en internet hay muchas personas que cuando citan esta frase se la atribuyen a este autor, pero también en algún caso se dice que fue acuñada por Ginebra Torra, y en otros casos citan a otros personajes. Como decimos más arriba en las numerosas fuentes a las que hemos tenido acceso no consta que sea suya. Por ejemplo, no consta en El gran libro de las citas y frases célebres, Editorial Libsa, 2004, en el apartado de citas atribuidas a él. En las numerosas páginas web que recogen las citas y frases del autor tampoco aparece, entre ellas: http://es.wikiquote.org/wiki/Miguel_de_Unamuno, que incluye todas las citas célebres de él, http://www.frasalia.com/frases_de_Miguel_de_Unamuno.htm, que cita todas las frases del autor; o en buscadores especializados de proverbios, citas, frases hechas como http://www.proverbia.net/, http://www.agendalia.com/citas/indexcitas.htm, http://www.defrases.com/buscar.html, www.frasalia.com. No podemos asegurar por tanto de quién es esta frase. Lo más parecido que hemos encontrado atribuible a Unamuno al hablar sobre la singularidad de cada uno, es una frase que recoge Tomás Melendo Granados, en un artículo titulado Cada persona, única e incomparable, donde el escritor al dirigirse a un escritor novel , que le había escrito en son de queja porque el éxito de sus obras le parecía muy escaso en comparación con el que cosechaban otros en su opinión peor dotados, Don Miguel le contestó: No te creas más, ni menos, ni igual que otro cualquiera, que no somos los hombres cantidades. Cada cual es único e insustituible; en serlo a conciencia pon todo tu empeño.
Una respuesta rápida (el estándar de servicio comprometido es de tres días), asertiva, muy completa y que da acceso a más recursos. Y además sin ser ciudadano español y sin pagar impuestos al Estado español, puedo usar un servicio financiado con recursos públicos españoles.
Me enamoré (y eso que aún sigo a la búsqueda del autor del título de mi blog).

4 de diciembre de 2007

Mi breve (y decepcionante) romance con Yahoo Respuestas


Quizás algunos al leer estas líneas opinarán que pequé de ingenuo. Puede ser, pero como en todas mis historias de amor, aunque haya sido breve como ésta, mi punto de partida ha sido la candidez.
Hace 8 meses, me topé con el servicio Yahoo Respuestas (Yahoo Answers en su versión original en inglés). En esencia, un espacio en el cual los usuarios de Yahoo (el requisito para participar es contar con una cuenta en este portal) pueden formular preguntas o responder las que realizan otros usuarios sobre temas de los distintos ámbitos del conocimiento. Adicionalmente, se puede votar por las respuestas que los usuarios entregan, la respuesta que uno entrega puede ser escogida como la mejor y otras acciones que van entregando puntaje al usuario. Dependiendo del puntaje, uno va adquiriendo cierto nivel dentro del ecosistema de Yahoo Respuestas, ganando reputación.
En aquellos meses estaba leyendo The Wisdom of Crowds (resumen en castellano aquí), de James Surowiecki, por lo que este servicio de Yahoo me pareció una aplicación sencilla y entretenida del concepto detrás del libro: la sabiduría colectiva, es decir, como el saber agregado de un grupo de personas siempre es mayor que el saber individual de cualquiera de los miembros de ese grupo.
Confieso que mi personal adicción por los juegos de conocimiento contribuyó a mi temprano encandilamiento con Yahoo Respuestas. No obstante, desde mis primeros flirteos con el servicio, noté que muchas de las preguntas eran meras boludeces, y que en el caso de las respuestas, no faltaban aquellas tipo "a tu pregunta estúpida le respondo una estupidez aún mayor". Es el ripio que este tipo de espacios debe sufrir en pos de generar reales intercambios de información, pensé desde mi candidez original.
En la fase de enamoramiento inicial alcancé a responder 11 preguntas, desde "¿Qué pasa cuando llega el FUTURO?" hasta "Estiyt interesado en entrar a una gerrilla o algu grupo de movimiento politico algie save de uno? (sic)". Además formulé una pregunta ("¿Por qué a los peces se les dice pescados una vez atrapados?") que recibió la no despreciable cifra de 18 respuestas.
Pero pronto mi fervor fue decayendo y me alejé temporalmente de Yahoo Respuestas. Lo insulso de muchas de las preguntas y las respuestas que recibían (incluso preguntas interesantes) me convenció que en este amorío estaba perdiendo el tiempo.
Hace tres meses me acerqué nuevamente, con el sincero afán de reivindicar la potencia de la idea. Lancé la siguiente pregunta: "¿Dónde escribió Unamuno "Cada uno es cada uno y cada uno tiene sus cadaunadas"?". Una sola respuesta recibida: un irónico "En su casa", imbecilidad que al ser la única respuesta fue calificada por el sistema como la mejor respuesta, por lo que su autor además recibió puntaje extra. A esas alturas, de mi romance ya no quedaban ni los gratos recuerdos.
Hace un mes volví a Yahoo Respuestas y formulé nuevamente la pregunta (ya es evidente el enfermizo patrón que en mis relaciones afectivas tiende a darse): "¿Dónde escribió Unamuno "Cada uno es cada uno y cada uno tiene sus cadaunadas"?". Los resultados fueron levemente mejores: cuatro respuestas pero ninguna aportaba la información que requería. Para mayor desazón, nuevamente el premio a la mejor respuesta la obtuvo una con tintes irónicos: "Eso no es de Mafalda??".
Este segundo y último intento de obtener alguna pista sobre la frase de Unamuno que da título a mi blog, selló para siempre la suerte de mi romance con Yahoo Respuestas. Y de paso puso en tela de juicio mi creencia en la sabiduría colectiva, tan cacareada por la "moda 2.0".
Hace una hora, acabo de lanzar la misma pregunta a Pregunte: las Bibliotecas Responden, un servicio de referencia digital de un grupo de bibliotecas públicas españolas. Quizá en esta oportunidad, esta señora más madura y con mayor trayectoria que la veleidosa Web 2.0, sacie mi sed de información. Su compromiso es que en tres días más debiera tener en mi bandeja de entrada su primera carta de amor.

2 de diciembre de 2007

Bloxdir.com no responde con claridad

En la última semana, he estado incorporando Cadaunadas a algunos directorios de blogs que están disponibles en la red. Lo hago como una forma de paliar una de las falencias de Blogger, la de entrar en contacto con otros blogueros o lectores de blogs que tienen intereses similares (resulta increible que siendo la herramienta más usada para crear blogs, Blogger aún no desarrolle con fuerza el tema de las comunidades de interés).
En esto estaba cuando el martes pasado recibí este mensaje de Bloxdir.com, uno de los directorios en los que me había inscrito:
Sentimos comunicarte que no podemos incluir tu blog en el directorio Bloxdir.com. Por favor, sigue todas las indicaciones para enviar tu Blog y vuelvelo a intentar más adelante.
Los motivos más frecuentes porque los editores deciden no incluir un blog son los siguientes:
Presentar contenidos ilegales
Por tratarse de SPAM
No tratarse de un blog
Contenidos para adultos, racistas, etc.
Contenidos duplicados o baja calidad del texto con faltas de ortografia y gramaticales
Poca usabilidad, dificultad para entender la navegacion y/o la estructura del blog
No tratarse de un blog en espanol
Etc.
De todas formas, nos guardamos los blogs que han sido rechazados para revisarlos posteriormente. Si observamos que tu blog ha cambiado, lo incluiremos automaticamente.
Gracias,
Bloxdir.com
Aún estoy intentando descifrar cuál de "los motivos más frecuentes" hace imposible que Cadaunadas sea incluído en este directorio. Luego de sesudas reflexiones, estoy por concluir que debe ser "Etc.", si bien no desestimó ser un spammer encubierto, que mis textos estén llenos de errores ortográficos o que este no sea un blog en español, y apenas le alcance la talla para ser un blog en "shileno".

Abriendo una reflexión

A principios de esta semana, Julio Cubillo, quien nos ha estado asesorando este año en el proceso de rediseñar BiblioRedes para el período 2008-2010, dirigió un taller sobre la Biblioteca 2.0 destinado a iniciar la reflexión en este ámbito en la Subdirección de Bibliotecas Públicas y las Coordinaciones Regionales de Bibliotecas Públicas.

El taller, que fue más breve de lo originalmente diseñado, fue apenas un primer acercamiento al tema para muchos/as de los presentes. A mi juicio, no obstante, dejó abierta la interrogante sobre cómo las bibliotecas públicas chilenas abordarán este desafío, un reto que es posible gracias a la plataforma instalada por BiblioRedes y que empieza a adquirir sentido con la automatización de las bibliotecas.

Al inicio del taller se discutió sobre la novedad de los conceptos centrales de la biblioteca 2.0. Concuerdo con quienes plantearon que ya hace más de diez años que las orientaciones de la IFLA van en esa dirección (ver el Manifiesto IFLA/Unesco sobre la Biblioteca Pública o las Directrices IFLA/Unesco para el desarrollo del servicio de bibliotecas públicas), o, incluso como indicó Julio, que las cinco leyes de la bibliotecología (texto completo aquí) que Ranganathan publicó en 1931 "son muy Biblioteca 2.0" (para una mirada crítica sobre cómo se aplican esas leyes en la actualidad, ver esta entrada de Edgardo Civallero en su bitácora).

Lo importante es que el 2008 sea un año en que ocurra la reflexión profunda que requiere esta nueva mirada sobre cómo el usuario interactúa con la biblioteca. Partamos reconociendo que la tecnología está entregando más poder a nuestros usuarios, quienes ahora tienen mayor libertad para construir sus propias respuestas a sus necesidades de información.

En el intertanto, comparto esta presentación que Dídac Margaix publicó ayer en su blog DosPuntoCero (una muy buena fuente para conocer y mantenerse actualizado en lo 2.0 aplicado a las bibliotecas):