¿Qué es lo que buscan trayendo esta iniciativa a Chile?Este es un extracto de una entrevista que Andrés Azócar, Director de la Escuela de Periodismo de la Universidad Diego Portales, me hizo -en representación de todo el grupo organizador- para su blog Hijodelmedio. El resto de la entrevista la pueden leer acá. ¡Gracias Andrés por ayudarnos a difundir TEDx Patagonia!
Al grupo organizador de TEDxPatagonia lo que nos mueve es instalar una manera de mirar nuestra realidad, de conversar sobre lo que somos y podemos ser, que permita mover la frontera de lo posible en Chile. No respondemos a agendas políticas, económicas, sociales o culturales definidas, no obstante cada uno de nosotros podamos tener nuestra particular mirada. Como grupo creemos que gatillando ciertas conversaciones, provocando ciertos debates, podemos desde la acción aportar a la construcción de un nosotros más rico.
30 de julio de 2009
Conversando sobre TEDx Patagonia
27 de julio de 2009
¿Por qué estoy en TEDx Patagonia?
Fotografía: Chile en colores, de Voj, con licencia CC:BY-NC-SALa respuesta más rápida, y la que por cierto me permite escribir esta entrada, es porque Leo Maldonado me invitó hace ya más de dos meses a ser parte de este experimento. Punto.
Pero la razón profunda es otra. Es la misma que estuvo detrás de mi decisión de regresar a Chile solo, dejando a mi familia en España, en 1989. La misma que me llevó a estudiar historia en la universidad. La misma que me llevó a decir sí cuando me ofrecieron integrarme a la Dibam hace once años. La misma razón que me movió cuando a principios de esta década me invitaron a ser parte del equipo inicial de BiblioRedes.
Y la razón es la firme convicción que nuestro país merece otro destino, más abierto, más incluyente, más plural. Un destino donde la cuna no sea la marca que te abre puertas o te las cierra. Un destino donde el mérito de cada uno de nosotros sea la verdadera palanca de lo que somos o de lo que podremos ser, como individuos, pero también como sociedad que crece colaborando, compartiendo, conversando.
En esa conversación nadie sobra, todos están convocados, para construir desde la honestidad y generosidad un nosotros más grande del que jamás Chile ha sido capaz. Sin duda, a los que integramos el grupo detrás de este experimento, nuestras historias nos impulsan por distintas razones a estar juntos en esta oportunidad, pero compartimos un sueño: TEDx Patagonia ayudará en llevar a Chile un paso más allá de lo que creemos posible. Porque, al final, de eso se trata. De pensar y hacer Chile de una manera nunca antes vista.
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24 de julio de 2009
La crisis de Honduras llega a las bibliotecas
La grave crisis que está atravesando en estos momentos Honduras, traspasa todas las dimensiones de la vida de la nación centroamericana. Y las bibliotecas y centros de documentación no podían ser la excepción. Reproduzco textualmente comunicación que está circulando en una lista de correos española a la cual estoy suscrito. Omito el nombre del bibliotecario que la está difundiendo por no haberle consultado yo la posibilidad de publicar este mensaje:
La sra. Myrna Castro, nueva ministra hondureña de cultura, artes y deportes, recién nombrada por el gobierno golpista del empresario Roberto Micheletti, ha procedido, como primera medida, a la destitución de la directora de la Hemeroteca y Archivo Histórico Nacional de Honduras, la dra. Natalie Roque Sandoval y de la directora general del libro, la sra. Rebeca Becerra.
La nueva ministra del gobierno golpista, conocida censora y destructora de libros en Honduras, según fuentes bien informadas, como son las proporcionadas por el periodista hondureño Carlos Soria Galvarro y otros medios, es la responsable de estas destituciones y de la prohibición de libros y otros documentos que puedan arrojar luz sobre el pasado tenebroso de ella, del golpista Micheletti y de otros miembros del gobierno de facto en Honduras.
Entre otras actuaciones, la nueva ministra golpista ha cancelado las campañas de alfabetización que el gobierno democrático del presidente Manuel Zelaya había emprendido. Igualmente, la ministra golpista ha desmantelado el Centro Documental de Investigaciones Històricas del Instituto Hondureño de Antropología, CDIHH, integrado por el Archivo Nacional (dependiente de la Dirección General del Libro y el Documento de la Secretaría de Cultura, Artes y Deportes), la Biblioteca Especializada de Antropología y Archivo Etnohistórico. La ministra golpista, haciendo honor de su epíteto y del carácter fascista de su gobierno, ha convertido el CDIHH en cuartel militar.
Como todo golpe de estado, este también se precia de reprimir a la población y conculcar derechos y libertades fundamentales, entre otros, los de expresión, de pensamiento y de información, razón por la cual, las bibliotecas y los archivos y sus profesionales, como el caso de la dra. Natalie Roque Sandoval y de la sra. Rebeca Becerra, se ven severamente amenazados.
Como sucede en los casos tristemente conocidos de la historia contemporánea latinoamericana y española, este gobierno fascista persigue y censura a escritores, artistas, científicos, intelectuales, docentes, y a cualquier ciudadano acuciado por el imperioso atrevimiento kantiano de conocer o de pensar.
Sería una falta de ética y de honor de los profesionales de las bibliotecas, los archivos y la documentación pretender mantenernos "neutrales" e indiferentes ante lo acontecido en Honduras. Desde esta y otras tribunas, debemos exigir la restitución inmediata de la directora de la Hemeroteca y Archivo Nacional y de la directora general del libro, el cese de la represión y de la persecución contra los opositores al golpismo, un juicio justo y correspondiente condena y castigo a los culpables, y la vuelta a la legalidad constitucional y a la normalidad democrática con la asunción del presidente electo Manuel Zelaya Rosales, y con ello, el normal funcionamiento de todos los servicios públicos, incluidos los de información, documentación, archivos y bibliotecas.
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22 de julio de 2009
Clay Shirky y el futuro de las bibliotecas
Ayer tuve la oportunidad, gracias a una invitación de la Biblioteca del Congreso, de participar en una conversación con Clay Shirky, una de las voces más interesantes en el análisis de los impactos de Internet en las sociedades contemporáneas. En un ambiente muy abierto, demostrando Shirky un genuino interés en conocer sobre la realidad chilena, el reducido grupo de asistentes tuvimos la posibilidad de entablar un diálogo desde nuestros intereses.
Se habló de varias cosas en la poco más de una hora que duró la conversación, algunas de ellas centradas en los conceptos que Shirky ha desarrollado en sus investigaciones, de las que se pueden encontrar abundantes referencias en Internet.
Como ya ocurre de manera casi enfermiza en mí, me interesó saber su mirada sobre el futuro de las bibliotecas. Siempre me parece interesante escuchar lo que personas que no trabajan en nuestro ámbito opinan de hacia dónde debiéramos ir.
Cuando amplios sectores del mundo avanzan hacia la hiperconexión, pudiendo llegar a afirmarse que nuestra red es nuestra biblioteca, ¿cuál es el valor que agrega a la biblioteca a una persona que ya tiene un acceso ubicuo a la información y su red -las personas con las que está conectando- están realizando un permanente filtro y recomendación de contenidos?
Shirky respondió: "el valor de la biblioteca está en conectar a las personas y en entender que éstas dejaron de ser meros consumidores de los servicios de la biblioteca, constituyéndose en si mismos en recursos de la biblioteca". Muy interesante giro a la visión que desde mediados de la década pasada ha orientado la transformación de las bibliotecas públicas chilenas: un espacio de encuentro de la comunidad con la información, el conocimiento, la recreación y la cultura. Giro en el que, por cierto, el rastro de su visión de un mundo organizado por las personas, y no las instituciones, es evidente.
Les dejo esta presentación que hace un tiempo Shirky realizó en TED. Lo que hoy es una práctica común en la web social, hace tan solo cuatro años atrás estaba recién tomando cuerpo en forma masiva. ¡Disfrútenla (con subtítulos en castellano)!
Se habló de varias cosas en la poco más de una hora que duró la conversación, algunas de ellas centradas en los conceptos que Shirky ha desarrollado en sus investigaciones, de las que se pueden encontrar abundantes referencias en Internet.
Como ya ocurre de manera casi enfermiza en mí, me interesó saber su mirada sobre el futuro de las bibliotecas. Siempre me parece interesante escuchar lo que personas que no trabajan en nuestro ámbito opinan de hacia dónde debiéramos ir.
Cuando amplios sectores del mundo avanzan hacia la hiperconexión, pudiendo llegar a afirmarse que nuestra red es nuestra biblioteca, ¿cuál es el valor que agrega a la biblioteca a una persona que ya tiene un acceso ubicuo a la información y su red -las personas con las que está conectando- están realizando un permanente filtro y recomendación de contenidos?
Shirky respondió: "el valor de la biblioteca está en conectar a las personas y en entender que éstas dejaron de ser meros consumidores de los servicios de la biblioteca, constituyéndose en si mismos en recursos de la biblioteca". Muy interesante giro a la visión que desde mediados de la década pasada ha orientado la transformación de las bibliotecas públicas chilenas: un espacio de encuentro de la comunidad con la información, el conocimiento, la recreación y la cultura. Giro en el que, por cierto, el rastro de su visión de un mundo organizado por las personas, y no las instituciones, es evidente.
Les dejo esta presentación que hace un tiempo Shirky realizó en TED. Lo que hoy es una práctica común en la web social, hace tan solo cuatro años atrás estaba recién tomando cuerpo en forma masiva. ¡Disfrútenla (con subtítulos en castellano)!
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5 de julio de 2009
Breve reflexión de un lector perplejo
La decisión del diario El Mercurio de entregar desde hace poco algunos suplementos sólo a sus suscriptores, suplementos que hasta ahora eran parte de lo que uno recibía al comprar el diario en los kioskos, me ha dejado perplejo. Desconozco las razones, aunque puedo intuir que deben estar relacionadas con la crisis profunda en la que está entrando una manera de vender noticias (en realidad, vender papel) cuyos orígenes se remontan hacia principios del siglo XIX.
Suelo comprar el diario sólo los domingos y ocasionalmente los sábados. Pero si a partir de ahora mis $700 valen menos, porque un suplemento que antes recibía ya no lo recibiré, mi primera reacción será leer el diario en su versión digital, que me sale gratis (ya que mi conexión a Internet la pago lea el diario o no) y en la que ese sumplemento lo publican completo. Es decir, por negarme un servicio que me estaban dando, es posible deje de pagarles mis dominicales $700 y aún así siga accediendo a sus contenidos.
No sería extraño que en un tiempo más El Mercurio empezara a cobrar por acceder a algunos de esos contenidos que hoy publica en Internet. Y entonces haré lo más lógico: buscar otras fuentes de información y noticias que entreguen sus contenidos de manera gratuita en la Red. Que los hay muchos, de gran diversidad y calidad igual o superior al decano de la prensa chilena. Porque como ya es casi de Perogrullo decir, la gratuidad en el acceso a la información ya no es más sinónimo de ramplonería, argumento típico de quienes históricamente defendieron modelos pagados para acceder a la información.
Al final, la moraleja de esta breve reflexión la encuentro en los cotidianos enfrentamientos dialécticos que ocurren entre mis hijos cuando uno de ellos le pide al otro le devuelva un juguete supuestamente regalado por el primero al segundo: "lo que se da, no se quita". Porque cuando el acto de informarse ya no depende de un pedazo de papel por el que hay pagar bajo condiciones definidas por el dueño del diario, sino de una cable conectado a una red donde es el lector quien define las condiciones, el poder de "quitar" pasa de unas manos a otras.
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19 de junio de 2009
La tecnología se ha convertido en nuestra cultura...
Por Kevin Kelly (*)
La tecnología se ha convertido en nuestra cultura...
...nuestra tecnología cultural.
La tecnología ya no está más fuera, no es más un extraño, ya no está en la periferia. Está en el centro de nuestra vidas. "La tecnología es la fogata alrededor de la cual nos reunimos", dice la artista Laurie Anderson. Durante muchas décadas, la presencia de alta tecnología fue marginal. De repente, en un abrir y cerrar de ojos, está en todas partes y es de importancia fundamental.
Si la tecnología ha sido capaz de infiltrar nuestras vidas al nivel que lo ha hecho, es porque se ha convertido en algo muy parecido a nosotros. Se ha hecho orgánica en estructura. Dado que la tecnología de red se comporta mas como un organismo que como una máquina, las metáforas biológicas son mucho más útiles que las mecánicas para entender como funciona la economía de red.
Pero si el éxito sigue un modelo biológico, así lo hace también el fracaso. Una historia para estar prevenidos: un día, en la playa, pequeñas algas rojas de repente crecen hasta convertirse en una vasta ola roja. Unas semanas más tarde, justo cuando la mancha roja parece indeleble, se disuelve. Los lemmings aumentan rápidamente y luego desaparecen. Las mismas fuerzas biológicas que multiplican las poblaciones, las reducen. Las mismas fuerzas que se alimentan entre sí para amplificar presencias en la red y crear poderosos estándares de la noche a la mañana, pueden operar en sentido inverso para desarmarlos en un pestañeo. Las mismas fuerzas que convergen para construir organizaciones de una manera tan biológica, pueden también converger para derribarlas. Uno puede esperar que cuando la fortuna de Microsoft cambie, sus ganancias colapsen en una curva inversamente simétrica a su éxito. Todas las razones autoconvincentes para unirse al éxito de una red, operan marcha atrás cuando el éxito se convierte en fracaso y todo el mundo quiere volar.
(*) Traducción de esta entrada de Kevin Kelly, publicada el 9 de junio. Kelly es un explorador de nuevos mundos, un atisbador de los horizontes que la Humanidad enfrentará.
La tecnología se ha convertido en nuestra cultura...
...nuestra tecnología cultural.
La tecnología ya no está más fuera, no es más un extraño, ya no está en la periferia. Está en el centro de nuestra vidas. "La tecnología es la fogata alrededor de la cual nos reunimos", dice la artista Laurie Anderson. Durante muchas décadas, la presencia de alta tecnología fue marginal. De repente, en un abrir y cerrar de ojos, está en todas partes y es de importancia fundamental.
Si la tecnología ha sido capaz de infiltrar nuestras vidas al nivel que lo ha hecho, es porque se ha convertido en algo muy parecido a nosotros. Se ha hecho orgánica en estructura. Dado que la tecnología de red se comporta mas como un organismo que como una máquina, las metáforas biológicas son mucho más útiles que las mecánicas para entender como funciona la economía de red.
Pero si el éxito sigue un modelo biológico, así lo hace también el fracaso. Una historia para estar prevenidos: un día, en la playa, pequeñas algas rojas de repente crecen hasta convertirse en una vasta ola roja. Unas semanas más tarde, justo cuando la mancha roja parece indeleble, se disuelve. Los lemmings aumentan rápidamente y luego desaparecen. Las mismas fuerzas biológicas que multiplican las poblaciones, las reducen. Las mismas fuerzas que se alimentan entre sí para amplificar presencias en la red y crear poderosos estándares de la noche a la mañana, pueden operar en sentido inverso para desarmarlos en un pestañeo. Las mismas fuerzas que convergen para construir organizaciones de una manera tan biológica, pueden también converger para derribarlas. Uno puede esperar que cuando la fortuna de Microsoft cambie, sus ganancias colapsen en una curva inversamente simétrica a su éxito. Todas las razones autoconvincentes para unirse al éxito de una red, operan marcha atrás cuando el éxito se convierte en fracaso y todo el mundo quiere volar.
(*) Traducción de esta entrada de Kevin Kelly, publicada el 9 de junio. Kelly es un explorador de nuevos mundos, un atisbador de los horizontes que la Humanidad enfrentará.
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15 de junio de 2009
Fundamentalismos
Fotografía: more from the streets of Tehran #iran election, de .faramarz con licencia CC:BYLas elecciones presidenciales de Irán, ocurridas el viernes pasado, gatillaron una imprevista conversación en algunas redes sociales. Las sospechas sobre fraude e intervencionismo en las votaciones para favorecer la reelección de Mahmoud Ahmadinejad, derivaron en una serie de protestas en Teherán, manifestaciones calificadas como las más violentas desde 1999.
Más allá del fenómeno político en sí, del cual poco puedo opinar porque mi conocimiento de la realidad iraní es casi nulo, la escasa cobertura inicial del canal de noticias CNN a las manifestaciones y las críticas que ello gatilló en muchos usuarios de Internet (entre los que participan en Twitter en especial), son un gran ejemplo de como la web social es cada vez más una "voz" autorizada para presentar ante el mundo las situaciones que en él ocurren.
CNN construyó su fama a partir de su cobertura de la primera Guerra del Golfo. Pero al poco de haber terminado aquella primera intentona sobre Bagdad (la de Bush padre), el filósofo francés Jean Baudrillard publicó una aguda crítica sobre cómo la realidad se había visto alterada y recreada. CNN no nos mostró la Guerra del Golfo, lo que nos mostró fueron escenas de guerra en nuestros televisores. Porque, como Baudrillard afirmó, la Guerra del Golfo no tuvo lugar y lo que si tuvo lugar fue una guerra aséptica, sin sangre (o por lo menos sin la sangre que los grandes conflictos nos tenían acostumbrados). Una reflexión que Hollywod convirtió en parodia, con Dustin Hoffman y Robert de Niro como hábiles manipuladores de la realidad.
En esta oportunidad, al no cubrir las revueltas en las calles de Teherán, CNN sufrió en carne propia las heridas que hace ya casi dos décadas inflingió a sus competidores: la noticia en el lugar donde la historia se está construyendo (con todo lo artificial que esa expresión tiene), no estaba siendo reporteada por un canal cuya única razón de ser es esa.
Pero, ¿quién estaba informando de lo que estaba ocurriendo? Sí, algunos medios tradicionales, en sus versiones en línea, le ganaron la mano a CNN. Pero la cobertura a pie de barricada, la estaban haciendo personas comunes y corrientes, subiendo fotos, videos, compartiendo en redes el desarrollo de los eventos. Ello pese a las restricciones que el gobierno iraní ha intentado imponer sobre el acceso a Internet.
Hoy la web nos permite vivir en un mundo más transparente. No cabe duda que frente a la distorsión de la realidad que acusó Baudrillard, este episodio es una nueva demostración de cómo hoy es más difícil que dos décadas atrás que ello ocurra. Ya lo supo Bush hijo, quien llegó a intentar imponer a los medios estadounidenses la no transmisión de imágenes de los ferétros de los soldados norteamericanos que murieron en la segunda intentona sobre Bagdad. La moral de la nación no puede soportar la cruda realidad, debió pensar.
Pero, ¿es todo esto necesariamente positivo? No lo sé. En Teherán parecen estar chocando tres fundamentalismos.
El primero, el islámico, del cual poco sé (como la mayor parte de los occidentales), que tiene a un pueblo gobernado por una teocracia desde fines de la década de 1970. Mi defensa de los derechos humanos como un bien superior, no me permite entender una lógica política que hace de una fe religiosa el eje desde el que se definen exclusiones, se restringen libertades y se imponen visiones totalizadoras de la realidad.
El segundo fundamentalismo es uno menos explícito, pero no por ello menos poderoso. Es aquel que establece que la realidad es lo que difunden las grandes medios de comunicación masiva, es la tiranía de la pauta de prensa y la dictadura de la noticia de portada. Lo que no se transmite no existe y lo que sí se transmite adquiere rango de hiperrealidad. Ese fundamentalismo que se nutre de la leyenda de la prensa como cuarto poder, uno que debiera ser fiscalizador de los otros poderes pero que en muchas ocasiones, por razones politicas, económicas y/o sociales, termina siendo vocero de los poderosos a los que debiera interpelar. Cuesta entender porque CNN no cubrió de manera oportuna las revueltas en Teherán, algo que abordó Rodrigo Orihuela en una interesante entrada hoy en Amphibia.
Y el tercer fundamentalismo es uno de reciente cuño, aunque tiene raíces en la historia de la Humanidad. Es ese que usando las herramientas de las web social inunda la Red con información subida por personas comunes y corrientes, las que con una simple conexión a Internet y algunas competencias digitales básicas, pueden construir colectivamente una imagen virtual de la realidad. Es un fundamentalismo del que en Cadaunadas encontrarán una permanente exaltación, pero que también me genera algunas interrogantes. Las testimonios sobre lo que está ocurriendo en Teherán y que estamos viendo a través de la web social, ¿representan a todos los iraníes o sólo a una fracción de ellos? ¿Cuál es el rol que nos cabe a los que desde fuera de Irán retransmitimos esos testimonios a través de nuestras redes? ¿Estaremos contribuyendo a proyectar una imagen distorsionada de la realidad? ¿Por qué Moussavi, el candidato supuestamente derrotado, pareciera estar siendo presentado como un demócrata, cuando en realidad es apenas un reformista que no cuestiona el fundamento teocrático del régimen?
No porque muchos crean algo, o quieran hacernos creer en ello, eso se convierte en real. Internet, con todas sus grandes oportunidades, también es un espacio para una construcción masiva y abrupta de realidades ficticias. La diferencia, frente a los dos fundamentalismos anteriores, es que ese poder no está en manos de unos pocos, pero no por ello sus construcciones pueden dejar de ser eso, meras construcciones.
Más allá del fenómeno político en sí, del cual poco puedo opinar porque mi conocimiento de la realidad iraní es casi nulo, la escasa cobertura inicial del canal de noticias CNN a las manifestaciones y las críticas que ello gatilló en muchos usuarios de Internet (entre los que participan en Twitter en especial), son un gran ejemplo de como la web social es cada vez más una "voz" autorizada para presentar ante el mundo las situaciones que en él ocurren.
CNN construyó su fama a partir de su cobertura de la primera Guerra del Golfo. Pero al poco de haber terminado aquella primera intentona sobre Bagdad (la de Bush padre), el filósofo francés Jean Baudrillard publicó una aguda crítica sobre cómo la realidad se había visto alterada y recreada. CNN no nos mostró la Guerra del Golfo, lo que nos mostró fueron escenas de guerra en nuestros televisores. Porque, como Baudrillard afirmó, la Guerra del Golfo no tuvo lugar y lo que si tuvo lugar fue una guerra aséptica, sin sangre (o por lo menos sin la sangre que los grandes conflictos nos tenían acostumbrados). Una reflexión que Hollywod convirtió en parodia, con Dustin Hoffman y Robert de Niro como hábiles manipuladores de la realidad.
En esta oportunidad, al no cubrir las revueltas en las calles de Teherán, CNN sufrió en carne propia las heridas que hace ya casi dos décadas inflingió a sus competidores: la noticia en el lugar donde la historia se está construyendo (con todo lo artificial que esa expresión tiene), no estaba siendo reporteada por un canal cuya única razón de ser es esa.
Pero, ¿quién estaba informando de lo que estaba ocurriendo? Sí, algunos medios tradicionales, en sus versiones en línea, le ganaron la mano a CNN. Pero la cobertura a pie de barricada, la estaban haciendo personas comunes y corrientes, subiendo fotos, videos, compartiendo en redes el desarrollo de los eventos. Ello pese a las restricciones que el gobierno iraní ha intentado imponer sobre el acceso a Internet.
Hoy la web nos permite vivir en un mundo más transparente. No cabe duda que frente a la distorsión de la realidad que acusó Baudrillard, este episodio es una nueva demostración de cómo hoy es más difícil que dos décadas atrás que ello ocurra. Ya lo supo Bush hijo, quien llegó a intentar imponer a los medios estadounidenses la no transmisión de imágenes de los ferétros de los soldados norteamericanos que murieron en la segunda intentona sobre Bagdad. La moral de la nación no puede soportar la cruda realidad, debió pensar.
Pero, ¿es todo esto necesariamente positivo? No lo sé. En Teherán parecen estar chocando tres fundamentalismos.
El primero, el islámico, del cual poco sé (como la mayor parte de los occidentales), que tiene a un pueblo gobernado por una teocracia desde fines de la década de 1970. Mi defensa de los derechos humanos como un bien superior, no me permite entender una lógica política que hace de una fe religiosa el eje desde el que se definen exclusiones, se restringen libertades y se imponen visiones totalizadoras de la realidad.
El segundo fundamentalismo es uno menos explícito, pero no por ello menos poderoso. Es aquel que establece que la realidad es lo que difunden las grandes medios de comunicación masiva, es la tiranía de la pauta de prensa y la dictadura de la noticia de portada. Lo que no se transmite no existe y lo que sí se transmite adquiere rango de hiperrealidad. Ese fundamentalismo que se nutre de la leyenda de la prensa como cuarto poder, uno que debiera ser fiscalizador de los otros poderes pero que en muchas ocasiones, por razones politicas, económicas y/o sociales, termina siendo vocero de los poderosos a los que debiera interpelar. Cuesta entender porque CNN no cubrió de manera oportuna las revueltas en Teherán, algo que abordó Rodrigo Orihuela en una interesante entrada hoy en Amphibia.
Y el tercer fundamentalismo es uno de reciente cuño, aunque tiene raíces en la historia de la Humanidad. Es ese que usando las herramientas de las web social inunda la Red con información subida por personas comunes y corrientes, las que con una simple conexión a Internet y algunas competencias digitales básicas, pueden construir colectivamente una imagen virtual de la realidad. Es un fundamentalismo del que en Cadaunadas encontrarán una permanente exaltación, pero que también me genera algunas interrogantes. Las testimonios sobre lo que está ocurriendo en Teherán y que estamos viendo a través de la web social, ¿representan a todos los iraníes o sólo a una fracción de ellos? ¿Cuál es el rol que nos cabe a los que desde fuera de Irán retransmitimos esos testimonios a través de nuestras redes? ¿Estaremos contribuyendo a proyectar una imagen distorsionada de la realidad? ¿Por qué Moussavi, el candidato supuestamente derrotado, pareciera estar siendo presentado como un demócrata, cuando en realidad es apenas un reformista que no cuestiona el fundamento teocrático del régimen?
No porque muchos crean algo, o quieran hacernos creer en ello, eso se convierte en real. Internet, con todas sus grandes oportunidades, también es un espacio para una construcción masiva y abrupta de realidades ficticias. La diferencia, frente a los dos fundamentalismos anteriores, es que ese poder no está en manos de unos pocos, pero no por ello sus construcciones pueden dejar de ser eso, meras construcciones.
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14 de junio de 2009
Biblioteca Pública: su rol social en un mundo hiperconectado
El jueves pasado tuve la oportunidad de compartir con alumnos de la carrera Técnico en Bibliotecas y Centros de Documentación del CFT Utem, una reflexión sobre el rol social de las bibliotecas públicas en un mundo hiperconectado. Agradezco la invitación a Paola Faundez, la Directora de la carrera, así como al grupo de alumnos la muy motivante conversación que se dió después de la presentación.
Sociedades como la chilena siguen teniendo un problema básico, cuya solución debiera ser nuestra primera prioridad: un amplio sector de la población sigue viviendo en condiciones de pobreza o indigencia (más de 2 millones de personas en Chile, según cifras de la Encuesta Casen 2006) y además sufren de una muy desigual distribución del ingreso.
Pero en la actualidad se presenta, en esta sociedad informacional según la descripción de Manuel Castells, un momento histórico para saltar de manera muy rápida diversos estadios de desarrollo. Los países que fueron relegados a un segundo y tercer lugar en el orden surgido a partir de la revolución industrial, enfrentan ahora una oportunidad sin precedentes para en muy corto plazo cambiar de manera radical el destino de sus poblaciones. Oportunidad que, siguiendo el planteamiento de Yochai Benkler, entrega mucho poder a las personas para ser creadores de su futuro. Son las nuevas reglas del juego que plantea una realidad estructurada en redes distribuidas hiperconectadas, en las que las nociones tradicionales de poder y autoridad se van desvaneciendo, como diría David de Ugarte.
En este contexto, el verdadero sentido de una biblioteca pública emerge con mayor fuerza: no se trata tanto de prestar libros o facilitar el acceso a Internet de manera neutra, sino más bien de comprenderse como agente de cambio social. Que la biblioteca pública sea agente de cambio social en un mundo hiperconectado, implica asumir a los menos cinco premisas:
1. Que debe ofrecer acceso gratuito a Internet orientado especialmente a los grupos más vulnerables de la sociedad. Como bien demuestra Jan van Dijk, el tipo de acceso a tecnologías que tenemos condiciona de manera fundamental nuestra participación en la sociedad actual y nuestras posibilidades de desarrollo futuro.
2. Que el modelo de generación de conocimiento ha cambiado en forma radical. Hoy todos podemos -a través de una comunicación multidireccional- participar de este proceso, siendo Wikipedia el ejemplo más conocido. La biblioteca pública es, para muchas personas, la única garantía que tienen para poder tener una mínima participación en las nuevas maneras de generar conocimiento.
3. Que para poder participar en estas nuevas dinámicas, las personas deben poseer ciertas competencias digitales básicas, debiendo la biblioteca pública contribuir al desarrollo de esas destrezas, autoconcibiéndose como espacio de inclusión digital. Se redefine -a otra escala- el concepto de la biblioteca pública como espacio para la formacion continua de las personas, que debiera reforzarse en una futura versión el Manifiesto de la IFLA/Unesco sobre la biblioteca pública.
4. Que la participación de las comunidades locales en las redes virtuales debe darse, para que sea un proceso efectivo de inclusión, desde sus propias culturas. Para ello, la biblioteca pública debe ser un puente entre el viejo y el nuevo mundo, permitiendo la proyección de las identidades locales a través de sus expresiones digitales.
5. Que en un mundo cada vez más infoxicado, la biblioteca pública debe marcar una diferencia promoviendo entre sus usuarios el desarrollo de competencias informaciomales, que les permitan buscar, seleccionar, evaluar de manera crítica y usar estratégicamente la información que encuentran en Internet para resolver sus necesidades. La alfabetización informacional es una potente herramienta para combatir la pobreza, a mi juicio aún no valorada en toda su dimensión.
Persistiendo en nuestras sociedades un problema muy arraigado de pobreza, en la cabal realización de la oportunidad actual de su superación, la biblioteca pública debe jugar un rol activo. De no ser así, otros espacios asumirán el desafío, relegando a la bibliotecas a lugares secundarios en el imaginario colectivo sobre los motores del desarrollo personal y social.
Sociedades como la chilena siguen teniendo un problema básico, cuya solución debiera ser nuestra primera prioridad: un amplio sector de la población sigue viviendo en condiciones de pobreza o indigencia (más de 2 millones de personas en Chile, según cifras de la Encuesta Casen 2006) y además sufren de una muy desigual distribución del ingreso.
Pero en la actualidad se presenta, en esta sociedad informacional según la descripción de Manuel Castells, un momento histórico para saltar de manera muy rápida diversos estadios de desarrollo. Los países que fueron relegados a un segundo y tercer lugar en el orden surgido a partir de la revolución industrial, enfrentan ahora una oportunidad sin precedentes para en muy corto plazo cambiar de manera radical el destino de sus poblaciones. Oportunidad que, siguiendo el planteamiento de Yochai Benkler, entrega mucho poder a las personas para ser creadores de su futuro. Son las nuevas reglas del juego que plantea una realidad estructurada en redes distribuidas hiperconectadas, en las que las nociones tradicionales de poder y autoridad se van desvaneciendo, como diría David de Ugarte.
En este contexto, el verdadero sentido de una biblioteca pública emerge con mayor fuerza: no se trata tanto de prestar libros o facilitar el acceso a Internet de manera neutra, sino más bien de comprenderse como agente de cambio social. Que la biblioteca pública sea agente de cambio social en un mundo hiperconectado, implica asumir a los menos cinco premisas:
1. Que debe ofrecer acceso gratuito a Internet orientado especialmente a los grupos más vulnerables de la sociedad. Como bien demuestra Jan van Dijk, el tipo de acceso a tecnologías que tenemos condiciona de manera fundamental nuestra participación en la sociedad actual y nuestras posibilidades de desarrollo futuro.
2. Que el modelo de generación de conocimiento ha cambiado en forma radical. Hoy todos podemos -a través de una comunicación multidireccional- participar de este proceso, siendo Wikipedia el ejemplo más conocido. La biblioteca pública es, para muchas personas, la única garantía que tienen para poder tener una mínima participación en las nuevas maneras de generar conocimiento.
3. Que para poder participar en estas nuevas dinámicas, las personas deben poseer ciertas competencias digitales básicas, debiendo la biblioteca pública contribuir al desarrollo de esas destrezas, autoconcibiéndose como espacio de inclusión digital. Se redefine -a otra escala- el concepto de la biblioteca pública como espacio para la formacion continua de las personas, que debiera reforzarse en una futura versión el Manifiesto de la IFLA/Unesco sobre la biblioteca pública.
4. Que la participación de las comunidades locales en las redes virtuales debe darse, para que sea un proceso efectivo de inclusión, desde sus propias culturas. Para ello, la biblioteca pública debe ser un puente entre el viejo y el nuevo mundo, permitiendo la proyección de las identidades locales a través de sus expresiones digitales.
5. Que en un mundo cada vez más infoxicado, la biblioteca pública debe marcar una diferencia promoviendo entre sus usuarios el desarrollo de competencias informaciomales, que les permitan buscar, seleccionar, evaluar de manera crítica y usar estratégicamente la información que encuentran en Internet para resolver sus necesidades. La alfabetización informacional es una potente herramienta para combatir la pobreza, a mi juicio aún no valorada en toda su dimensión.
Persistiendo en nuestras sociedades un problema muy arraigado de pobreza, en la cabal realización de la oportunidad actual de su superación, la biblioteca pública debe jugar un rol activo. De no ser así, otros espacios asumirán el desafío, relegando a la bibliotecas a lugares secundarios en el imaginario colectivo sobre los motores del desarrollo personal y social.
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17 de mayo de 2009
Mi noción de patria
Fotografía: Don Mario, de vaca_maldita, con licencia CC:BY-NC-NDAcabo de leer que ha muerto Mario Benedetti. Su mirada, en especial su poesía, fue la lectura de mi retorno a Chile a fines de los 80. A él le debo, entre otras cosas, entender porque yo hice ese viaje en dirección opuesta al sentido común, dejando familia y amigos en el Norte:
Quizá mi única noción de patriaGracias Mario.
sea esta urgencia de decir Nosotros
quizá mi única noción de patria
sea este regreso al propio desconcierto
Comunidad Contenidos Locales

Hoy lanzamos en BiblioRedes la versión beta de nuestra primera comunidad virtual: Contenidos Locales.
Es un paso muy importante en nuestra historia. Desde noviembre de 2002 estamos acompañando en su proceso de inclusión digital a los usuarios de las bibliotecas públicas chilenas, ofreciéndoles acceso gratuito a Internet y desarrollando sus competencias a través de nuestro programa de alfabetización digital comunitaria. A estos dos servicios iniciales, el año 2004 añadimos el promover la generación de contenido local digital por parte de las propias comunidades atendidas por las bibliotecas. Era parte de una apuesta de BiblioRedes que entendía que la apropiación social de la tecnología pasaba, entre otras cosas, por apoyar la creación y recreación de las identidades locales en la Web. Y nos fue bien, muy bien, no sólo por las más de siete mil páginas Web creadas por nuestros usuarios, sino porque esta dimensión de BiblioRedes fue reconocida internacionalmente, recibiendo entre otros el "premio Nóbel de Internet".
Contenidos Locales significa un giro hacia la web social. Seguimos creyendo que -en un mundo hiperconectado- la biblioteca pública tiene que, cada vez más, convertirse en un medio para que sus usuarios no sólo reciban sino aporten contenidos a la web. Pero ese aportar, en el caso nuestro, no es neutro: nos interesan las culturas locales, esas que difícilmente aparecen en los grandes medios y que son apenas una cita a pie de página en los versiones oficiales de Chile.
Nos mueve la intrahistoria del millón de personas a las que hemos acompañado en estos casi siete años. Queremos construir comunidad con las más de once mil personas que diariamente acceden a Internet en alguna biblioteca pública de Chile, y que ellas encuentren a través de Contenidos Locales esas conversaciones en red que sabemos las motivan en el día a día de sus localidades. Pero también queremos armar comunidad con las miles de personas que hoy están hablando en la web sobre el Chile de barrios, pueblos y aldeas; del Chile de las tradiciones, las de viejo cuño pero las que también se crean a diario, remezclando raices locales con influencias externas. Queremos que aparezca el Chile de la cueca y el hip-hop; del mapudungun y el castellano; de la cazuela y el sushi.
¿Cuál es la promesa que hacemos? Quien esté en nuestra comunidad tendrá una mayor visibilidad de sus contenidos (sea cual sea la plataforma y formato en que estén creados), pero sobre todo le ayudará a encontrarse con tod@s aquell@s que compartan sus intereses, visiones, sueños. Sea donde sea que estén, Contenidos Locales será su espacio para conversar de lo que somos y queremos ser, diversos y plurales desde lo local.
Y como buena versión beta, estaremos atentos a los comentarios y críticas que recibamos en estos primeros meses de funcionamiento, para revisar y afinar la propuesta. Porque nuestro "sueño del pibe" es ambicioso: convertir a la comunidad Contenidos Locales en el referente mundial sobre las culturas locales chilenas en la Web.
Es un paso muy importante en nuestra historia. Desde noviembre de 2002 estamos acompañando en su proceso de inclusión digital a los usuarios de las bibliotecas públicas chilenas, ofreciéndoles acceso gratuito a Internet y desarrollando sus competencias a través de nuestro programa de alfabetización digital comunitaria. A estos dos servicios iniciales, el año 2004 añadimos el promover la generación de contenido local digital por parte de las propias comunidades atendidas por las bibliotecas. Era parte de una apuesta de BiblioRedes que entendía que la apropiación social de la tecnología pasaba, entre otras cosas, por apoyar la creación y recreación de las identidades locales en la Web. Y nos fue bien, muy bien, no sólo por las más de siete mil páginas Web creadas por nuestros usuarios, sino porque esta dimensión de BiblioRedes fue reconocida internacionalmente, recibiendo entre otros el "premio Nóbel de Internet".
Contenidos Locales significa un giro hacia la web social. Seguimos creyendo que -en un mundo hiperconectado- la biblioteca pública tiene que, cada vez más, convertirse en un medio para que sus usuarios no sólo reciban sino aporten contenidos a la web. Pero ese aportar, en el caso nuestro, no es neutro: nos interesan las culturas locales, esas que difícilmente aparecen en los grandes medios y que son apenas una cita a pie de página en los versiones oficiales de Chile.
Nos mueve la intrahistoria del millón de personas a las que hemos acompañado en estos casi siete años. Queremos construir comunidad con las más de once mil personas que diariamente acceden a Internet en alguna biblioteca pública de Chile, y que ellas encuentren a través de Contenidos Locales esas conversaciones en red que sabemos las motivan en el día a día de sus localidades. Pero también queremos armar comunidad con las miles de personas que hoy están hablando en la web sobre el Chile de barrios, pueblos y aldeas; del Chile de las tradiciones, las de viejo cuño pero las que también se crean a diario, remezclando raices locales con influencias externas. Queremos que aparezca el Chile de la cueca y el hip-hop; del mapudungun y el castellano; de la cazuela y el sushi.
¿Cuál es la promesa que hacemos? Quien esté en nuestra comunidad tendrá una mayor visibilidad de sus contenidos (sea cual sea la plataforma y formato en que estén creados), pero sobre todo le ayudará a encontrarse con tod@s aquell@s que compartan sus intereses, visiones, sueños. Sea donde sea que estén, Contenidos Locales será su espacio para conversar de lo que somos y queremos ser, diversos y plurales desde lo local.
Y como buena versión beta, estaremos atentos a los comentarios y críticas que recibamos en estos primeros meses de funcionamiento, para revisar y afinar la propuesta. Porque nuestro "sueño del pibe" es ambicioso: convertir a la comunidad Contenidos Locales en el referente mundial sobre las culturas locales chilenas en la Web.
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