12 de octubre de 2007

Sobre redes y poderes



En estos días estoy leyendo el libro de David de Ugarte El poder de las redes y cuando a través del blog de Juan Freire me topé hoy con esta imagen, mi primera reacción fue un golpe de realidad: esta imagen son las redes del poder.

La imagen representa el flujo de tráfico telefónico del mundo en el año 2005 y como la mayor parte de él pasa por Estados Unidos debido a la infraestructura existente y una estructura de precios definida hace más de 100 años por la Unión Internacional de Telecomunicaciones, estructura que hace que las empresas de telefonía en países no desarrollados cobren costos de acceso más altos a llamadas internacionales que las compañías con base en Estados Unidos. El mapa fue creado por Telegeography y la revista Wired lo utiliza en un artículo que menciona cómo Estados Unidos vigila (= espía) llamadas internacionales que pasan por su territorio (territorio = redes de comunicaciones).

O sea, ya sabes para la próxima vez que levantes el auricular: al Gran Oido global, respóndele con la pequeña lengua local, localista e ilocalizable.

11 de octubre de 2007

¿Web social a 128 kbps?

Por esas gracias “sociotecnológicas”, pueden revisar en la blogosfera parte de dos conversaciones que he tenido entre ayer y hoy. A través del blog de Rosario Lizana, que traduce parte de la conversación que mantuvimos en el mundo físico –esta fue la primera conversación-, o a través del blog de Luis Ramírez, en la que la charla –la segunda conversación- ha “estado siendo” asincrónica y virtual.

Ambas conversaciones me han hecho volver a pensar en las posibilidades de generar mecanismos efectivos de inclusión en la Web social para personas cuyo punto de acceso a Internet es una biblioteca pública conectada a Internet con un enlace satelital de 128 kbps (nota: yo pienso en biblioteca pública, pero la reflexión puede ser válida para cualquier punto de acceso comunitario a Internet, ya sea telecentro, escuela, cibercafé de barrio, etc.). Si quieren ponerle escenario a esta reflexión pueden visitar la Biblioteca Pública de Camiña (Tarapacá), la Biblioteca Pública de Torres del Paine (Magallanes) o la Biblioteca Pública de la Isla Juan Fernández.

En esta entrada no haré un análisis de por qué el mercado de las telecomunicaciones en Chile no es capaz de proveer mejores soluciones tecnológicas para estos lugares, ni realizaré ninguna evaluación respecto a si como Estado hemos realizado toda la inversión requerida para llegar con mejor conectividad a las innumerables localidades remotas de Chile y asegurar un real acceso universal y de calidad a Internet. Para efectos de esta entrada, el dato es que esas bibliotecas contarán durante un buen tiempo más con una conexión satelital de 128 kbps.

Las preguntas: ¿es posible generar alguna estrategia que le permita a un usuario que depende de un punto de acceso comunitario con limitaciones estructurales sentirse incluido en la Web social? ¿Puede un usuario que accede 2 o 3 veces por semana a un turno de computador de una hora cada uno sentirse parte de las “conversaciones de la Red”? ¿Qué demanda ese usuario de Internet, teniendo presente sus limitaciones de acceso? ¿Es para ese usuario una necesidad básica ser parte, por ejemplo, de la blogosfera? ¿Qué gana o que pierde por las posibilidades de acceso a Internet que realmente tiene? Y quizá la pregunta básica, ¿le sirve de algo Internet –y por extensión la Web social- a ese usuario?

Son algunas de las preguntas que este año hemos estado trabajando en el Programa BiblioRedes en el proceso de reinventarnos. Por momentos, tengo la sensación de que tendemos a caer en respuestas estereotipadas, o que son parte de la corriente predominante que ve en el acceso a Internet y la tecnología una solución para muchos de los problemas más básicos de las personas. Por cierto, en general, comparto y creo en esas respuestas, pero en algunas ocasiones tiendo a cuestionar cuánto de profecía autocumplida tiene todo este relato.

Durante el primer semestre de este año, en conversaciones –ahora me doy cuenta de que he pasado buena parte del año conversando- con personal de bibliotecas públicas de distintas regiones, me comentan que hay usuarios de sus bibliotecas que acceden a YouTube y que se dan el tiempo de bajar lentamente videos para después verlos, ocupando valiosos minutos de sus escasos turnos de acceso a través de los computadores de BiblioRedes. ¿Responde ese comportamiento a una necesidad real de la persona o a una necesidad de “estar” en un espacio donde “hay que estar”?

Situaciones como ésta nos/me obliga a pensar en cómo desarrollar soluciones a esa necesidad de ese usuario, soluciones que optimicen las limitadas capacidades tecnológicas de algunas bibliotecas. En caso contrario, ese usuario pudiera llegar a desarrollar la sensación de que subió una de esas escaleras de Escher: comienza a subir a algo nuevo, tiene la sensación de que está subiendo a un nuevo mundo de posibilidades y cuando termina su ascenso, se da cuenta que el último peldaño es el primero, y que en realidad sólo tuvo la “sensación del ascenso” pero ninguna de sus ventajas (el llegar a algún lado).

En los próximos meses estaremos intentando encontrar una respuesta (humanamente útil, tecnológicamente sustentable) a esta limitación. Por el momento, un atisbo a partir de una interpretación libre de una idea que le escuché, en distintos formatos, a Florencio Ceballos y Marc Botella en el Encuentro Latinoamericano de Telecentros en septiembre pasado: se puede ser 2.0 con servicios del mundo físico, ya que el fenómeno 2.0 se basa en un conjunto de actitudes que gatillan personas, no maquinas.

To be continued.

9 de octubre de 2007

Una breve reflexión (¿y de Perogrullo?) sobre el uso de redes sociales

Genís Roca comenta hoy en su blog un estudio sobre el uso de redes sociales entre los escolares de Estados Unidos (el resumen en inglés del estudio está disponible aquí):
El 96% de esos estudiantes ha utilizado alguna vez una red social y el 71% dice haberlo hecho en la última semana. Pero lo que me ha sorprendido es que el 50% dice que hablan de los deberes. Es decir, como era de esperar, usan las redes sociales para resolver sus problemas: hacer los deberes que les han puesto en la escuela.
En contraposición, las escuelas prohiben el uso de las redes sociales en sus centros. Sin embargo, según el mismo estudio, muchos profesores ponen deberes que requieren moverse por Internet, y la mayoría de padres y de centros escolares dicen reconocer y aceptar el enorme potencial que estas redes suponen para la educación. Es decir, como era de esperar, no les dejan usar las redes sociales para resolver sus problemas, aunque aceptan que les podrían ser útiles.
En general, cuando utilizo ejemplos de Estados Unidos o Europa respecto a los nuevos usos sociales de las tecnologías, una de las principales críticas que recibo es que nuestro contexto es otro y por lo tanto las conclusiones de estos análisis no son aplicables a Chile. Pero las tendencias no engañan y el que nuestro país sea uno en los que se usa más intensamente Fotolog, significa que podrán cambiar las plataformas y servicios más usados, pero que las dinámicas son las mismas. La "contextualización" es precisamente la opción entre plataformas, no el uso en sí de estas nuevas posibilidades.

8 de octubre de 2007

Mucho más que Alfabetización Digital

El diario La Tercera publica hoy una carta que envié a raíz de una editorial del 1 de octubre sobre la alfabetización digital. Como la edición que le hicieron cercenó la lógica de la argumentación, reproduzco acá el texto completo de la carta que envié:

Señor director:

El Programa BiblioRedes de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (DIBAM), presente en 378 bibliotecas públicas a lo largo de Chile, ha sido desde el año 2002 un actor protagónico en los esfuerzos nacionales por avanzar en la alfabetización digital de la población. Por esa razón agradecemos la preocupación manifestada por La Tercera a través de la editorial del 1 de octubre.

Nos parece importante poner el acento de la discusión en tres aspectos de la alfabetización digital:

1. Es un componente fundamental del combate a la brecha digital, pero ésta sólo será posible abordarla con una aproximación integral, en la que se asuman también los desafíos en las dimensiones motivacionales, materiales y de usos con valor agregado de las tecnologías de información y comunicación.

2. Debe entenderse como un fenómeno en permanente expansión. Todos los días surgen nuevos usos tecnológicos que requieren el desarrollo de nuevas competencias, por lo que sólo desde el “aprendizaje a lo largo de la vida” una persona puede tener asegurado su acceso a estos medios. Ser hoy una persona incluida en la Sociedad de la Información no es garantía de que ello ocurra en el futuro.

3. Tal como está concebida hoy, la alfabetización apunta hacia las competencias instrumentales. Para que en el largo plazo sea efectiva, debe asociarse al desarrollo de competencias informacionales (saber seleccionar y usar información en nuestra vida cotidiana) y competencias estratégicas (o cómo he internalizado para mi mejor calidad las herramientas tecnológicas).

Cuando nuestro país está debatiendo en torno a cómo generar una sociedad más equitativa, poder relevar la contribución de las tecnologías de información y comunicación con ese fin es, en pleno siglo XXI, un piso que debiera estar fuera de toda discusión.

Atentamente,

Enzo Abbagliati Boïls
Coordinador Nacional
Programa BiblioRedes - DIBAM

6 de octubre de 2007

Everything is Miscellaneous: un gran libro de David Weinberger

Ayer terminé de leer Everything is Miscellaneous. The Power of the New Digital Disorder, un ensayo de David Weinberger publicado en mayo pasado y que aborda un tema que me ha estado interesando de manera creciente: cómo nos relacionamos con la información y el conocimiento.

La idea central del libro es sencilla. Weinberger identifica tres órdenes de orden (o tres niveles de orden). El primero, es un orden físico: libros ubicados en una estantería. El segundo, también físico, es el metadato: el catálogo de libros de una biblioteca, que ordena de una manera determinada todos los libros que están en esa biblioteca. Estos primeros dos niveles de orden están limitados por el mundo físico al que pertenecen: el libro sólo puede estar en una estantería al mismo tiempo; en la tarjeta del catálogo sólo cabe una determinada cantidad de información sobre ese libro. En estos dos órdenes no es posible ni la ubicuidad de la información ni ésta puede ser infinita. Es el mundo de los átomos, y los átomos ocupan espacio, y debemos escoger. Es la decisión del editor de la Enciclopedia Británica sobre qué tópico debe entrar en la Enciclopedia y cuánto espacio se le debe dar: todo debe caber en 75 mil artículos en un solo idioma.

Sin embargo, el tercer nivel es diferente. Es el orden del mundo digital, o más bien, el desorden del mundo digital, para usar la expresión de Weinberger. Es un orden en el cual cada persona puede ordenar todo el conocimiento de la humanidad (o esa porción que es de su interés) a su gusto. Es la revolución de los tags, las etiquetas, las folksonomías, frente a los intentos de Dewey, Linneo, Mendeleyev o Adler de ordenar el conocimiento de la humanidad en una estructura lógica. Un mismo retazo de información puede estar conectado a múltiples ramas del conocimiento: todo puede estar a uno o dos clics de distancia. El tercer orden es, además, un orden libre de las restricciones de los dos primeros órdenes: es un mundo de bits. Es el mundo de la Wikipedia en permanente expansión: más de 6,5 millones de artículos en más 200 idiomas.
Weinberger realiza algunas reflexiones que desarman los principios sobre los cuales la humanidad ha organizado su comprensión del mundo durante milenios, esfuerzos todos que han encerrado la realidad en sistemas de conocimiento predeterminados, reduciendo la diversidad a su más mínima expresión. Pero detrás de cada intento de capturar el mundo en una clasificación están, en realidad, las historias, culturas, tiempos y visiones de mundo de quienes crean esas categorías. Es Melvil Dewey creando un sistema de clasificación del conocimiento en diez categorías, subdivididas a su vez en diez categorías cada una y así sucesivamente. Pero su vida de pueblo norteamericano del siglo XIX encierra al budismo, por ejemplo, como una subcategoría de “Religiones de Origen Índico”. Le era una religión lejana y a su juicio ocupaba, por tanto, un espacio menor en el saber de los hombres.

En el tercer nivel de orden, la diversidad del mundo (y de su conocimiento) emergen de manera radical, haciendo del desorden una virtud, permitiéndonos ver la complejidad de la realidad. El ejemplo que pone Weinberger es elocuente: en mayo de 2006, George Bush realiza un discurso de 2.537 palabras sobre la inmigración ilegal, siguiendo el consejo de sus asesores de plasmar de manera simple su idea en este tema. Pocas horas después, más de 2.400 blogs ya habían comentado el discurso desde los más diversos puntos de vista: casi una entrada de blog por palabra, revelando toda la complejidad de un discurso “simple”.

Weinberger transmite optimismo en las posibilidades que el tercer orden entrega a las personas para acceder a la información y el conocimiento de manera abierta, colaborativa y centrada en sus necesidades. Su incisiva mirada lleva el análisis de la web social varios pasos más allá de las ya recurrentes reflexiones sobre cómo las personas están formando, integrándose y/o potenciado sus redes sociales a través de la tecnología.

Sin embargo, su reflexión tiene, a mi juicio, dos flancos abiertos.

El primer flanco ya fue develado por Chris Shioyama en su sitio gyaku.jp. Weinberger no se hace cargo del lenguaje como vehículo de transmisión del conocimiento y cómo todavía el lenguaje es una barrera entre los 6 mil millones de habitantes de este planeta. En el tercer orden de órdenes, el mundo digital no ha logrado superar estas fronteras y, por lo tanto, el aprovechamiento de ese conocimiento colaborativo (“social knowing”) sigue limitado por la diversidad de lenguas.

El segundo flanco quizá sea la mayor contradicción de la argumentación de Weinberger. La crítica que hace a la construcción de mundo que realiza Dewey al clasificar el conocimiento desde su mirada de pueblo norteamericano del siglo XIX, le es completamente aplicable. Él escribe pensando en un sujeto hiperconectado, que accede con ciertas capacidades tecnológicas a la Red, con un conjunto de competencias específicas desarrolladas. Ese es el sujeto que se aprovecha del “poder del desorden digital”. En los países desarrollados, grupos importantes de la población se encuentran en esa posición. Quizá en las elites de casi todas las naciones del mundo (o buena parte de ellas) sea posible encontrar personas instaladas en el tercer orden de órdenes. Pero en Chile la inmensa mayoría sigue restringida en su acceso al conocimiento por las limitaciones de los dos primeros niveles de orden.

Estos flancos no le restan contundencia a la reflexión, pero si obligan a reconocer que Weinberger escribe como un liberal de la costa este de Estados Unidos, que ve el mundo desde un centro de estudios de Harvard. Sin duda, encontrar personas con perfiles similares al suyo alrededor del mundo es más fácil hoy de lo que era encontrar otros “Dewey” fuera de su pueblo en el mundo de 1870. Pero el inexorable “yo y mi circunstancia” orteguiano está presente.

Por ultimo, para los que quieran profundizar en las ideas de este libro, recomiendo una reseña de Francis Pisani publicada en El País de España o el análisis de Hugo Pardo en MateriaBiz. Además, recomiendo dos videos del propio Weinberger hablando sobre los conceptos del libro, uno del 10 de mayo de este año y otro del 28 de septiembre. El primero dura 57 minutos y el segundo 85 minutos. Si no tienes banda ancha, algo de tiempo y entiendes inglés, seguirás condenado a las limitaciones del mundo de los átomos y las barreras del idioma: aún no estás preparado para el mundo de los bits, que mayoritariamente hablan en inglés (perdón por la ironía).

3 de octubre de 2007

Churchill y la inflación

Al conocer la noticia de que en los primeros 9 meses de este año nuestra economía acumula un 6,2% de inflación (la más alta en muchos años) y viendo aumentar a la par el dividendo mensual* de mi crédito hipotecario, sólo puedo reconfirmar mi más profunda adhesión a aquella frase que se le atribuye a Sir Winston Churchill: "Sólo confío en las estadísticas que manipulo".
* Nota: por consulta de un lector no chileno, aclaro que "dividendo mensual" es sinónimo de "cuota mensual". Me aplicaré aquello de "Actúa localmente, piensa globalmente".

2 de octubre de 2007

Paridad en el marketing

Varias entradas atrás compartí información sobre la campaña de las biblioteca de Wyoming, destacando algunas piezas. Una de ellas, la del perfil de una sensual mujer leyendo como imagen de un tapabarro ha generado algunas reacciones encendidas en la blogosfera norteamericana. La creadora del blog I, Asshole propone, en un ejercicio paritario, incluir esta otra pieza en la campaña:



Mientras tanto, K.G. Scheneider en su blog Free Range Librarian se pregunta, entre otras cosas, que está leyendo el chico de este pieza publicitaria "que lo hace tan feliz" (N. del A: la traducción es nuestra).

Estrategia Digital de Chile 2007-2012: una invitación a proponer


Hace unos días reproducíamos una experiencia neozelandesa sobre cómo usar Internet para profundizar la democracia a través de la participación social. Reproduzco ahora el correo que recibí hoy de Alejandro Barros, Secretario Ejecutivo del Comité de Ministros para el Desarrollo Digital:


De mi consideración,

El día de hoy hemos publicado el borrador para discusión pública del Documento Estrategia Digital 2007-2012, te invitamos a participar en el proceso de discusión del referido documento enviando sus comentarios y observaciones a la casilla de correo
electrónico: estrategiadigital@economia.cl

El documento se puede obtener desde la dirección http://estrategia-digital-chile.blogspot.com/. La Secretaría Ejecutiva a cargo del tema evaluará los aportes e ideas enviados y, según su pertinencia, serán propuestos al Comité de Ministros para que sean incorporados en el documento final.

El plazo para recibir sus propuestas vence el 30 de octubre de 2007. Con esto buscamos tener un documento definitivo en noviembre de este año.

Saludos
________
Alejandro Barros
Secretario
Ejecutivo
Comité de Ministros Desarrollo Digital

¡Mis felicitaciones por abrir la cancha a las buenas ideas!

1 de octubre de 2007

¿Qué es la Banda Ancha?

En diversas oportunidades he escuchado o leído que "el estándar internacional define la banda ancha como...". Pues bien, en su página web, la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), que -entre otras cosas- fija los estándares, indica que se puede hablar de banda ancha cuando:
capacidad de transmisión más rápida que la velocidad primaria de la red digital
de servicios integrados (RDSI) a 1,5 ó 2,0 megabits por segundo (Mbits)

Si quieren revisar la información, hagan clic aquí.

¿Es Chile esto?

Si hubieran consultado la página de inicio de la versión en línea de La Segunda hoy a las 18:15 horas, en su sección "El País" hubieran obtenido un triste diagnóstico: la vida de las 15 regiones de Chile se resume hoy en un asesinato y dos suicidios (uno de ellos por una "desilución amorosa").
Este no es mi país. Considerando sólo mi agenda de actividades de hoy, puedo decir que en mi país hoy los titulares podrían ser:
- Grupo de profesionales trabaja en un proyecto para generar estrategias participativas de rescate de nuestra memoria e identidades
- Instituciones públicas coordinan esfuerzos para dar mayores garantías a los consumidores
Por cierto, si le añadimos los "titulares de hoy" de los 16 millones de chilenos, estoy seguro que la pálida portada de "mi diario personal" se vería revolucionada por 16 millones de hechos positivos. Sin embargo, algún editor de medio tradicional se encargaría de seleccionar los tres más negativos.