7 de diciembre de 2009

El futuro de Chile será digital o no será

Fotografía: Tricolor./ de f_day, con licencia CC:BY-NC

Esta carta* es parte de una invitación de un grupo de ciudadanos, quienes estamos convencidos en la necesidad de reflexionar respecto de la sociedad que queremos. Esta es una provocación que compartimos con ciudadanos y ciudadanas de nuestro país, en el contexto de la inminente elección del Presidente del Bicentenario de Chile.

Nuestro país ha madurado. A pesar de tener heridas no completamente sanas y traumas transversales en la sociedad, Chile ya no es el mismo de hace 30 años, tampoco es la misma sociedad esperanzada con el retorno de la democracia de 1990. Vivimos los temores del cambio de siglo y encaramos, a partir del 2000, una nueva ruta, con una visión ciudadana -quizás pretenciosa pero sincera-, abiertos a un cambio en la forma tradicional de hacer política que conocíamos y dispuestos a construir un futuro inclusivo.

Chile dejó de ser ese país aislado y provinciano. Cambiaron las premisas de las personas, de las familias, de las empresas, del Estado. El nuestro es hoy un país abierto al mundo como nunca antes lo había sido, y las tecnologías, la Red, la "convivencia en la nube", nos permiten emparejar la cancha y jugar en igualdad de condiciones a nivel global.

Quienes escribimos esta carta somos padres de una nueva generación, conectada con el mundo y atenta a las oportunidades que éste les ofrece. Nuestros hijos acceden a fuentes de información y conocimiento con una dinámica y velocidad que nos asombra, que en muchas ocasiones no podemos seguir y que debemos aprender a escuchar. Este mundo sin fronteras, móvil y accesible desde las pantallas, es el ambiente natural en el que, los nuevos emprendedores se proyectan para construir innovación, desarrollar capital humano y valor agregado al país de hoy y del futuro.

La generación que vivirá intensamente el bicentenario nos desafía a responder a las nuevas necesidades y demandas de nuestra sociedad. Creemos que la tarea prioritaria para Chile en los próximos diez años es convertirse en parte activa de la sociedad del conocimiento, aportando desde nuestra riqueza y diversidad cultural. Para hacerlo, tenemos las herramientas a nuestro alcance, pero necesitamos aprender a utilizarlas creativamente. Nuestra oferta educativa debe mirar como oportunidad y no como amenaza las competencias digitales y la mirada crítica de las nuevas generaciones, para construir una propuesta de calidad que considere las habilidades del siglo veintiuno como eje del curriculum del Chile del presente.

A esta generación tenemos el deber de entregarles un país con perspectiva, con visión de largo plazo y no con formato de borrador permanente. El concepto de cambio, tan utilizado en tiempos de campaña, pero tan olvidado en otros momentos, debe ser asimilado como una necesidad inmediata. Hoy el cambio es un estado permanente. Debemos avanzar en un proceso de sincerar lo bueno, lo malo y lo feo, independiente del origen o color de esas iniciativas.

Vemos como, a la distancia, países del primer mundo y otros que fueron similares a Chile crecen, impulsando grandes reformas y proyectos país, en los cuales la tecnología y su aporte son piezas fundamentales. En todos esos ejemplos, el Estado ha contado con una institucionalidad capaz, dotada de respaldo político y económico para encarar esta tarea, que acoge a múltiples sectores y lidera efectivamente con fuerza un proceso que nos tomará al menos diez años. Una institucionalidad que pueda definir y ejecutar una política pública de largo plazo, con capacidad de adaptarse a escenarios en permanente cambio y que no se redefina por completo cada vez que se produce un cambio de gobierno.

Nos referimos a la aplicación de la tecnología y su uso para el combate de la pobreza, palanca para una mejor calidad de vida y motor de desarrollo para que las personas accedan, entre otras cosas, a una mejor educación, mejor salud, mejor trabajo, promoviendo su capacidad innovadora y su mayor participación en todas las esferas donde su futuro se juega. Las cifras así lo indican. Según el Banco Mundial, un incremento de 10% de penetración de banda ancha genera en países como el nuestro un aumento del 1,38% en el Producto Interno Bruto. ¿Conocen nuestros economistas otro ejemplo similar? Otro modelo que el mundo nos reconoce pero que no hemos sido capaces de reproducir en otros ámbitos, es la plataforma de compras públicas Chilecompra, la cual permitió aumentar la participación de las pequeñas y medianas empresas en la compras del Estado a un 37%, más del doble de su participación en el resto de la economía. Pero pese a ello, según un estudio encargado por la Subsecretaría de Telecomunicaciones a la Universidad Alberto Hurtado, en 1 de cada 5 hogares del país no se ve valor a estar conectado a Internet.

No se trata de subirse a las modas tecnológicas de turno o a sus gadgets, sino de cómo nos integramos de manera inteligente y oportuna a la sociedad del conocimiento. Nos subimos muy tarde al tren de la Revolución Industrial, no nos perdamos esta nueva oportunidad. Y esta oportunidad es necesariamente digital. Sea cual sea el modelo de desarrollo, la visión de largo plazo, el sueño país que queramos construir, la dimensión digital estará en su centro. Pero a quienes firmamos esta carta nos convoca, por sobre todo, la posibilidad de construir un Chile con un acceso más equitativo a las oportunidades, y es quizá ahí donde la tecnología juega su rol más transformador, al democratizar de manera radical el acceso a la fuentes de información, de conocimiento, de creación de valor, de desarrollo personal.

Estamos ciertos que es posible. Los problemas de Chile tienen que ver con todas y todos. La mejor forma -quizá la única- de iniciar un camino hacia su superación es integrando de manera activa a la ciudadanía y su creatividad en el diseño de las soluciones que den respuestas a sus necesidades. En eso, la tecnología es hoy uno de los principales medios habilitantes. Algo que en la presente campaña para escoger al Presidente de Chile por los próximos cuatro años, parece no haber sido entendido. Hablamos de fomentar la capacidad de conversar de los ciudadanos a través de estos medios y, de parte de las autoridades, a explicitar su compromiso de escuchar, responder y finalmente actuar basados en lo que dichas conversaciones generen.

Por eso, al futuro Presidente de Chile, lo invitamos a cambiar la mirada, a refrescar la visión. Lo invitamos a asumir que el futuro de Chile será digital o no será, un futuro que se lo debemos a nuestros hijos.


(*) Este texto está inspirado en la Carta Abierta al Futuro Presidente, publicada en cuatro blogs españoles en marzo de 2008, y la Carta Abierta a Políticos y Candidatos "2.0", publicada por Paulo Saavedra en abril de 2008.

2 de diciembre de 2009

En defensa de los derechos fundamentales en Internet

Los internautas españoles están en pie de guerra. Hace pocas horas se supo que en un anteproyecto de ley, el Gobierno de José Luís Rodríguez Zapatero busca crear una comisión que tendrá entre sus atribuciones el bloqueo de sitios web desde los cuales se pueda acceder a la descarga de contenidos sujetos a derechos de autor. La protección de los derechos de los creadores es sin duda una prioridad, pero nuevamente en este caso la protección está, al parecer, más orientada a salvaguardar modelos de negocios que el mundo digital ha dejado obsoletos. Y lo más grave de esta propuesta es que esa comisión podrá actuar sin tener que recurrir a la justicia, entregando a sus integrantes el doble poder de ser juez y parte. De aprobarse esa medida, un paso atrás en como España se inserta en la sociedad de la información, una verdadera involución digital.

Una de las réplicas es este manifiesto que comparto con ustedes y que me llegó a través de Javier Leiva:
Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que…

1. Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.

2. La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial – un organismo dependiente del ministerio de Cultura -, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.

3. La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.

4. La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.

5. Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.

6. Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.

7. Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.

8. Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.

9 Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.

10 En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.

Este manifiesto, elaborado de forma conjunta por varios autores, es de todos y de ninguno. Si quieres sumarte a él, difúndelo por Internet.

25 de noviembre de 2009

Apoyemos la Carta por la Compasión (2)

Hace casi un año, compartí el inicio del trabajo para construir durante el año 2009 una Carta por la Compasión, una iniciativa que impulsada por Karen Armstrong busca levantar una voz a nivel mundial para promover que una regla de oro presente en todas las tradiciones religiosas, éticas y espirituales se convierta en uno de los ejes de la construcción de una nueva sociedad global. Trata a los demás como quisieras te trataran a tí.

La Carta por la Compasión ya está lista y aquí pueden consultar su versión en castellano. Cuatro párrafos de una potencia y sencillez que no dan espacio a torcidas lecturas:
El principio de compasión permanece en el corazón de todas las tradiciones religiosas, éticas y espirituales, y siempre nos pide tratar a los otros como nos gustaría ser tratados. La compasión nos impulsa a trabajar sin cansancio para aliviar el sufrimiento de nuestros semejantes; nos motiva a dejar de lado el egoísmo y aprender a compartir y nos pide honrar la inviolable santidad de cada ser humano, tratando a todos, sin excepción, con absoluta justicia, equidad y respecto.
Si quieres sumarte y apoyar esta Carta, tienes plazo hasta el 31 de diciembre para registrarte acá. Un pequeño gesto. No pierdes nada. Y puedes ganar un nuevo mundo.

24 de noviembre de 2009

BiblioRedes: Todos Juntos

Comparto un video que preparamos para la celebración de nuestro VII Aniversario en BiblioRedes el jueves pasado, que celebramos en conjunto con la Biblioteca de Santiago, que cumplía cuatro años. Un pequeño homenaje a los miles de usuarios del Programa que a través de las 396 bibliotecas públicas o desde Internet están conversando en nuestra comunidad Contenidos Locales sobre sus identidades y culturas. ¡Disfrútenlo!



Más videos de BiblioRedes en nuestro canal en You Tube. Y mis felicitaciones a Máximo Moreno y Jimmy Quintana por este trabajo.

23 de noviembre de 2009

Ya lo dijo Pizarnik

querer quedarse queriendo irse
Alejandra Pizarnik. Poesía Completa. Barcelona, Lumen, 2000, p. 312.
P.D: Gracias por el dato, Gonzalo.

22 de noviembre de 2009

PLIP, innovación en bibliotecas públicas


eIFL.net acaba de lanzar, con la colaboración de la Fundación Bill & Melinda Gates, el Programa de Innovación en Bibliotecas Públicas (PLIP, por sus siglas en inglés), una iniciativa que busca promover el desarrollo de servicios innovadores que a través del uso de tecnología mejoren la vida de las personas, colaborando en la constitución de las bibliotecas públicas como centros de la vida comunitaria.

PLIP se llevará a la práctica a través de un fondo concursable para proyectos y está orientado a bibliotecas públicas de países en desarrollo o en transición. Espera constituirse en un aporte importante para que las bibliotecas públicas demuestren que contando con recursos adecuados pueden desarrollar actividades que impactan positivamente en la vida de las comunidades que atienden.

Consta de tres etapas. En la primera, 10 proyectos recibirán aportes de hasta US$ 30.000. La etapa para presentar propuestas cierra el 28 de febrero de 2010 a las 18:00 (hora de Roma, Italia). Los proyectos ganadores deberán ejecutarse entre abril de 2010 y marzo de 2011.

En la segunda etapa, se entregarán 10 aportes de US$ 15.000 para iniciativas que repliquen proyectos exitosos de la primera etapa.

Por último, en la tercera etapa, el año 2012 serán entregados 15 Premios a la Innovación en bibliotecas públicas (US$ 1.000 cada uno).

En la primera etapa, de América Latina sólo pueden postular proyectos de Argentina, Chile, Colombia, México y Guatemala. En las etapas segunda y tercera pueden participar todos los países de América Latina.

Por innovación, PLIP entiende que la idea a implementar es completamente nueva, o que nunca se ha realizado en el lugar donde se aplicará; o que nunca ha estado focalizada en el público que atenderá; o que no se ha ejecutado antes en la alianza propuesta; o que nunca ha logrado realizarse en forma exitosa; o que nunca incorporó tecnología antes (o el tipo de tecnología que se propone).

Entre los criterios que se usarán para seleccionar los proyectos, se considerarán -junto con ajustarse a alguna de las definiciones de innovación descritas- la capacidad de dar respuesta a una clara necesidad de la comunidad, la realización en alianzas con otras instituciones, presupuestos realistas y una ajustada descripción de cómo el uso de tecnología colaborará para prestar un mejor servicio.

Para mayor información, sugiero visitar el sitio web de PLIP.

3 de noviembre de 2009

Tucídides dixit

Recordad que el secreto de la felicidad está en la libertad, y el secreto de la libertad, en el coraje.

Tucídides (460 a.C. - 396 a.C.)

26 de octubre de 2009

Gracias

El viernes pasado, luego de más de once años en la Dibam, nueve de ellos en BiblioRedes, presenté mi renuncia. Si bien será efectiva a contar del 1 de diciembre, hoy se hizo pública.

Una nueva oportunidad para mi desarrollo profesional es la razón, oportunidad que se materializó a través de una invitación no buscada para integrarme a un proyecto muy atractivo (al que espero referirme en futuras entradas). Me llegó hace unas semanas. El jueves tomé la decisión. El viernes la informé. Y hoy lunes el equipo, mi equipo, supo de ella.

Los últimos han sido días raros.

De alegría por el nuevo rumbo. Recuerdo a Juan Carlos Camus en el VI Encuentro Nacional de BiblioRedes en marzo pasado, hablando de las veces que se ha reinventado profesionalmente. En mi caso, algo parecido. Licenciado en Historia de formación, nunca la disciplina que estudié ha puesto la comida en mi mesa familiar. Aunque, como dice un buen amigo, me dió un conjunto de herramientas para moverme sin problemas morales en otros territorios profesionales. Con la que estoy a punto de iniciar, es mi cuarta reinvención.

Pero, por otro lado, la tristeza de dejar atrás un idea construida entre muchos, una metáfora de equidad que desde el año 2000 empezamos a diseñar y luego hacer realidad a través de las bibliotecas públicas. Nueve años después, cuando BiblioRedes es ya un Programa consolidado, reconocido, más que tecnología, veo rostros, veo equipo, veo ñeque, veo comunidad.

Y veo futuro. Mucho futuro. Pero también veo la necesidad de dar un paso al lado y que sean otros y otras, quienes tomen el timón, conduzcan ese futuro. No es cansancio. Más bien esa coordinación natural que ocurre en los buenos equipos de ciclismo, cuando todos entienden que el liderazgo es una cuestión efímera y que lo importante es la posta sin fin en la cabeza del grupo. De esa manera triunfan.

Duele alejarse de la Dibam. Ha sido un orgullo pertenecer a esta Institución. Sí, lo digo con fuerza, cuando hay un proyecto que pretende hacerla desaparecer. Un honor al que me abrió la puerta María Jesús Egaña, Jefa de Gabinete de Marta Cruz-Coke. Al que Clara Budnik me invitó a contribuir desde las bibliotecas públicas. Y al que Nivia Palma me permitió sumar desde la Coordinación Nacional de BiblioRedes y a través del grupo de trabajo de la Política Digital Dibam.

Le debo mucho a muchos. A mi equipo de los Dibamóviles, proyecto por el que entré en 1998 y a los cientos de funcionarios de la Dibam y en la Subdirección de Bibliotecas Públicas con los que pude colaborar estos años. A María Victoria, María Teresa y a Ricardo. A l@s Coordinadores/as Regionales de Bibliotecas Públicas. A los muchos amigos y amigas e instituciones, con la Fundación Bill & Melinda Gates a la cabeza, que ayudaron a construir el sueño.

Pero, sobre todo, mi deuda es con María Luisa, mi jefa -en el más amplio sentido de la palabra- durante varios años, y con mis compañeros y compañeras en BiblioRedes, desde Visviri hasta Puerto Williams, en la Coordinación Nacional, en los equipos regionales y en las bibliotecas.

A todos, a todas, mil gracias.

22 de octubre de 2009

¡Es la semántica, estúpido!

Fotografía: Palabras, por licor de mandarina, con licencia CC:BY-NC-ND


Parafraseando a Bill Clinton, ese podría ser el título del discurso que daría Maradona o un dirigente mapuche cuando hipotéticamente ingresaran a la Real Academia Española de la Lengua.

Más que hipotético, improbable escenario que sería la excusa perfecta para revelar algo extraño pero no tan extraño.

Porque, extrañamente, dos situaciones sin conexión entre sí (el descontrolado arrebato verbal de Maradona tras clasificar Argentina al Mundial de Sudáfrica y el aumento en los últimos días de la violencia en el conflicto que enfrenta a grupos de mapuche con el Estado chileno) tienen vasos comunicantes en un terreno, el de los significados de las palabras y expresiones.

Leía (disfrutaba, para ser honesto) hace unos días una carta abierta a Maradona, un genuino arrebato (más controlado eso sí) de un argentino cansado del pibe de oro, sus veleidades y cómo él simboliza la Argentina actual. Hasta que tras leer una entrada en el blog de otro argentino, que reproducía otro arrebato (semi descontrolado en este caso) en el que sin justificar a Maradona lo justificaban, comprendí que el ya famoso "¡Qué me la chupen y la sigan chupando!" maradoniano era una revuelta semántica. Una revuelta no emparentada con aquella otra mecha que hace años García Márquez intentó prender en el territorio de la gramática, sino un levantamiento simbólico contra el poder de los discursos hegemónicos, esos que califican lo que son buenas y malas formas para expresarse, aunque sea sobre cosas tan triviales como el resultado de un partido de fútbol. Y que en realidad, a través de las formas buscan controlar el fondo, lo importante, el significado. El mejor futbolista de la historia diciendo boludeces semánticamente intrascendentes será aceptado mientras las diga cuidando las formas. Cuando las formas se rompan, aunque su mensaje sea significativamente rico, será lapidado.

En paralelo, empezaban a juntarse noticias que daban cuenta de una escalada en la violencia del conflicto en la Araucanía. Un levantamiento también simbólico el que ocurre cuando (supuestamente) la Coordinadora Arauco Malleco anuncia que (supuestamente) el pueblo mapuche le declara (supuestamente) la guerra al Estado chileno. Belicosidad semántica con todas las de la ley. Un acto que busca renovar significados, o a lo menos poner en tensión los aceptados de manera común. Una revuelta contra relatos históricos excluyentes, contruidos en torno a mitos fundacionales del espesor de un disfraz. Esos mitos que hablan de "un bravo araucano que luchó contra el conquistador español", de la "pacificación" de la Araucanía, un mito que se cuelga como escudo en camisetas de futbol. Ese mito que le pone una s al plural de mapuche, cuando el che es plural en esencia y los mapuches son en realidad los mapuche. Mitos que se transmiten en palabras, palabras que construyen visiones de la historia, historia que sustenta argumentos presentes y defiende privilegios futuros.

Maradona y la Coordinadora Arauco Malleco unidos por el uso político de la semántica. Sin duda, en un caso más premeditado que en el otro. Uno, ejercicio espontáneo, frontal, a lengua descubierta; el otro, un efectivo mensaje, posiblemente calculado, articulado con otros gestos de guerra. Maradona está en guerra, el pueblo mapuche está en guerra. Una guerra de palabras, entre otras guerras y no tan guerras.

4 de octubre de 2009

Mercedes Sosa fue América Latina en mi tocadiscos

Fotografía: soza0017, de jorgemejia, con licencia CC:BY

Definitivamente, este año dolerá en la memoria de muchos de nosotros. Se nos fue Mario Benedetti y ahora nos deja Mercedes Sosa. Ayer se cumplieron 20 años desde que regresé a Chile, y estas voces grandes, inmensas, otorgaron sentido en mi adolescencia en España. Fueron la poesía de un retorno a un territorio construido a punta de unos carretes de diapositivas, recuerdos de mis padres y noticias de televisión. La música de una identidad levantada en el conflicto de crecer sintiendo que mi lugar de pertenencia estaba a miles de kilómetros de distancia. Porque así como los libros de Benedetti fueron mi puente impreso con mi futuro, Mercedes Sosa fue América Latina en mi tocadiscos. Y ella lo sabía. Como muchos sabíamos que ella no era argentina, no era tucumana. O todos éramos, en realidad, argentinos, todos eramos tucumanos, ese pedazo de tierra donde por extrañas y felices circunstancias se hizo música la piel de América, la canción con todos.