24 de noviembre de 2009

BiblioRedes: Todos Juntos

Comparto un video que preparamos para la celebración de nuestro VII Aniversario en BiblioRedes el jueves pasado, que celebramos en conjunto con la Biblioteca de Santiago, que cumplía cuatro años. Un pequeño homenaje a los miles de usuarios del Programa que a través de las 396 bibliotecas públicas o desde Internet están conversando en nuestra comunidad Contenidos Locales sobre sus identidades y culturas. ¡Disfrútenlo!



Más videos de BiblioRedes en nuestro canal en You Tube. Y mis felicitaciones a Máximo Moreno y Jimmy Quintana por este trabajo.

23 de noviembre de 2009

Ya lo dijo Pizarnik

querer quedarse queriendo irse
Alejandra Pizarnik. Poesía Completa. Barcelona, Lumen, 2000, p. 312.
P.D: Gracias por el dato, Gonzalo.

22 de noviembre de 2009

PLIP, innovación en bibliotecas públicas


eIFL.net acaba de lanzar, con la colaboración de la Fundación Bill & Melinda Gates, el Programa de Innovación en Bibliotecas Públicas (PLIP, por sus siglas en inglés), una iniciativa que busca promover el desarrollo de servicios innovadores que a través del uso de tecnología mejoren la vida de las personas, colaborando en la constitución de las bibliotecas públicas como centros de la vida comunitaria.

PLIP se llevará a la práctica a través de un fondo concursable para proyectos y está orientado a bibliotecas públicas de países en desarrollo o en transición. Espera constituirse en un aporte importante para que las bibliotecas públicas demuestren que contando con recursos adecuados pueden desarrollar actividades que impactan positivamente en la vida de las comunidades que atienden.

Consta de tres etapas. En la primera, 10 proyectos recibirán aportes de hasta US$ 30.000. La etapa para presentar propuestas cierra el 28 de febrero de 2010 a las 18:00 (hora de Roma, Italia). Los proyectos ganadores deberán ejecutarse entre abril de 2010 y marzo de 2011.

En la segunda etapa, se entregarán 10 aportes de US$ 15.000 para iniciativas que repliquen proyectos exitosos de la primera etapa.

Por último, en la tercera etapa, el año 2012 serán entregados 15 Premios a la Innovación en bibliotecas públicas (US$ 1.000 cada uno).

En la primera etapa, de América Latina sólo pueden postular proyectos de Argentina, Chile, Colombia, México y Guatemala. En las etapas segunda y tercera pueden participar todos los países de América Latina.

Por innovación, PLIP entiende que la idea a implementar es completamente nueva, o que nunca se ha realizado en el lugar donde se aplicará; o que nunca ha estado focalizada en el público que atenderá; o que no se ha ejecutado antes en la alianza propuesta; o que nunca ha logrado realizarse en forma exitosa; o que nunca incorporó tecnología antes (o el tipo de tecnología que se propone).

Entre los criterios que se usarán para seleccionar los proyectos, se considerarán -junto con ajustarse a alguna de las definiciones de innovación descritas- la capacidad de dar respuesta a una clara necesidad de la comunidad, la realización en alianzas con otras instituciones, presupuestos realistas y una ajustada descripción de cómo el uso de tecnología colaborará para prestar un mejor servicio.

Para mayor información, sugiero visitar el sitio web de PLIP.

3 de noviembre de 2009

Tucídides dixit

Recordad que el secreto de la felicidad está en la libertad, y el secreto de la libertad, en el coraje.

Tucídides (460 a.C. - 396 a.C.)

26 de octubre de 2009

Gracias

El viernes pasado, luego de más de once años en la Dibam, nueve de ellos en BiblioRedes, presenté mi renuncia. Si bien será efectiva a contar del 1 de diciembre, hoy se hizo pública.

Una nueva oportunidad para mi desarrollo profesional es la razón, oportunidad que se materializó a través de una invitación no buscada para integrarme a un proyecto muy atractivo (al que espero referirme en futuras entradas). Me llegó hace unas semanas. El jueves tomé la decisión. El viernes la informé. Y hoy lunes el equipo, mi equipo, supo de ella.

Los últimos han sido días raros.

De alegría por el nuevo rumbo. Recuerdo a Juan Carlos Camus en el VI Encuentro Nacional de BiblioRedes en marzo pasado, hablando de las veces que se ha reinventado profesionalmente. En mi caso, algo parecido. Licenciado en Historia de formación, nunca la disciplina que estudié ha puesto la comida en mi mesa familiar. Aunque, como dice un buen amigo, me dió un conjunto de herramientas para moverme sin problemas morales en otros territorios profesionales. Con la que estoy a punto de iniciar, es mi cuarta reinvención.

Pero, por otro lado, la tristeza de dejar atrás un idea construida entre muchos, una metáfora de equidad que desde el año 2000 empezamos a diseñar y luego hacer realidad a través de las bibliotecas públicas. Nueve años después, cuando BiblioRedes es ya un Programa consolidado, reconocido, más que tecnología, veo rostros, veo equipo, veo ñeque, veo comunidad.

Y veo futuro. Mucho futuro. Pero también veo la necesidad de dar un paso al lado y que sean otros y otras, quienes tomen el timón, conduzcan ese futuro. No es cansancio. Más bien esa coordinación natural que ocurre en los buenos equipos de ciclismo, cuando todos entienden que el liderazgo es una cuestión efímera y que lo importante es la posta sin fin en la cabeza del grupo. De esa manera triunfan.

Duele alejarse de la Dibam. Ha sido un orgullo pertenecer a esta Institución. Sí, lo digo con fuerza, cuando hay un proyecto que pretende hacerla desaparecer. Un honor al que me abrió la puerta María Jesús Egaña, Jefa de Gabinete de Marta Cruz-Coke. Al que Clara Budnik me invitó a contribuir desde las bibliotecas públicas. Y al que Nivia Palma me permitió sumar desde la Coordinación Nacional de BiblioRedes y a través del grupo de trabajo de la Política Digital Dibam.

Le debo mucho a muchos. A mi equipo de los Dibamóviles, proyecto por el que entré en 1998 y a los cientos de funcionarios de la Dibam y en la Subdirección de Bibliotecas Públicas con los que pude colaborar estos años. A María Victoria, María Teresa y a Ricardo. A l@s Coordinadores/as Regionales de Bibliotecas Públicas. A los muchos amigos y amigas e instituciones, con la Fundación Bill & Melinda Gates a la cabeza, que ayudaron a construir el sueño.

Pero, sobre todo, mi deuda es con María Luisa, mi jefa -en el más amplio sentido de la palabra- durante varios años, y con mis compañeros y compañeras en BiblioRedes, desde Visviri hasta Puerto Williams, en la Coordinación Nacional, en los equipos regionales y en las bibliotecas.

A todos, a todas, mil gracias.

22 de octubre de 2009

¡Es la semántica, estúpido!

Fotografía: Palabras, por licor de mandarina, con licencia CC:BY-NC-ND


Parafraseando a Bill Clinton, ese podría ser el título del discurso que daría Maradona o un dirigente mapuche cuando hipotéticamente ingresaran a la Real Academia Española de la Lengua.

Más que hipotético, improbable escenario que sería la excusa perfecta para revelar algo extraño pero no tan extraño.

Porque, extrañamente, dos situaciones sin conexión entre sí (el descontrolado arrebato verbal de Maradona tras clasificar Argentina al Mundial de Sudáfrica y el aumento en los últimos días de la violencia en el conflicto que enfrenta a grupos de mapuche con el Estado chileno) tienen vasos comunicantes en un terreno, el de los significados de las palabras y expresiones.

Leía (disfrutaba, para ser honesto) hace unos días una carta abierta a Maradona, un genuino arrebato (más controlado eso sí) de un argentino cansado del pibe de oro, sus veleidades y cómo él simboliza la Argentina actual. Hasta que tras leer una entrada en el blog de otro argentino, que reproducía otro arrebato (semi descontrolado en este caso) en el que sin justificar a Maradona lo justificaban, comprendí que el ya famoso "¡Qué me la chupen y la sigan chupando!" maradoniano era una revuelta semántica. Una revuelta no emparentada con aquella otra mecha que hace años García Márquez intentó prender en el territorio de la gramática, sino un levantamiento simbólico contra el poder de los discursos hegemónicos, esos que califican lo que son buenas y malas formas para expresarse, aunque sea sobre cosas tan triviales como el resultado de un partido de fútbol. Y que en realidad, a través de las formas buscan controlar el fondo, lo importante, el significado. El mejor futbolista de la historia diciendo boludeces semánticamente intrascendentes será aceptado mientras las diga cuidando las formas. Cuando las formas se rompan, aunque su mensaje sea significativamente rico, será lapidado.

En paralelo, empezaban a juntarse noticias que daban cuenta de una escalada en la violencia del conflicto en la Araucanía. Un levantamiento también simbólico el que ocurre cuando (supuestamente) la Coordinadora Arauco Malleco anuncia que (supuestamente) el pueblo mapuche le declara (supuestamente) la guerra al Estado chileno. Belicosidad semántica con todas las de la ley. Un acto que busca renovar significados, o a lo menos poner en tensión los aceptados de manera común. Una revuelta contra relatos históricos excluyentes, contruidos en torno a mitos fundacionales del espesor de un disfraz. Esos mitos que hablan de "un bravo araucano que luchó contra el conquistador español", de la "pacificación" de la Araucanía, un mito que se cuelga como escudo en camisetas de futbol. Ese mito que le pone una s al plural de mapuche, cuando el che es plural en esencia y los mapuches son en realidad los mapuche. Mitos que se transmiten en palabras, palabras que construyen visiones de la historia, historia que sustenta argumentos presentes y defiende privilegios futuros.

Maradona y la Coordinadora Arauco Malleco unidos por el uso político de la semántica. Sin duda, en un caso más premeditado que en el otro. Uno, ejercicio espontáneo, frontal, a lengua descubierta; el otro, un efectivo mensaje, posiblemente calculado, articulado con otros gestos de guerra. Maradona está en guerra, el pueblo mapuche está en guerra. Una guerra de palabras, entre otras guerras y no tan guerras.

4 de octubre de 2009

Mercedes Sosa fue América Latina en mi tocadiscos

Fotografía: soza0017, de jorgemejia, con licencia CC:BY

Definitivamente, este año dolerá en la memoria de muchos de nosotros. Se nos fue Mario Benedetti y ahora nos deja Mercedes Sosa. Ayer se cumplieron 20 años desde que regresé a Chile, y estas voces grandes, inmensas, otorgaron sentido en mi adolescencia en España. Fueron la poesía de un retorno a un territorio construido a punta de unos carretes de diapositivas, recuerdos de mis padres y noticias de televisión. La música de una identidad levantada en el conflicto de crecer sintiendo que mi lugar de pertenencia estaba a miles de kilómetros de distancia. Porque así como los libros de Benedetti fueron mi puente impreso con mi futuro, Mercedes Sosa fue América Latina en mi tocadiscos. Y ella lo sabía. Como muchos sabíamos que ella no era argentina, no era tucumana. O todos éramos, en realidad, argentinos, todos eramos tucumanos, ese pedazo de tierra donde por extrañas y felices circunstancias se hizo música la piel de América, la canción con todos.

25 de septiembre de 2009

Hay biblioteca donde hay usuarios

[Comparto texto íntegro de un comentario que envié hoy a una lista de correos bibliotecaria de España, a raíz de una conversación que está ocurriendo sobre la presencia de bibliotecas en las redes sociales en Internet]

Muy interesante la conversación que ha estado teniendo lugar los últimos días. Dificil aportar algún argumento novedoso, pero quisiera poner dos sobre la mesa. Usaré el ejemplo de Facebook por ser la red social de uso más extendido en Chile. De hecho, el crecimiento de Facebook acá fue anterior al de otros países iberoamericanos (les dejo a ustedes las posibles interpretaciones de esto).

1. En Chile, aproximadamente 1 de cada 4 personas tiene una cuenta en Facebook. Asumiendo que un porcentaje de ellas deben ser cuentas inactivas y otras corresponden a organizaciones y no personas, el número puede ser menor, pero no mucho menos. Es decir, 4 millones de personas usando una red social, la mayoría conectándose diariamente y dedicando una creciente cantidad de tiempo a construir su capital social dentro de esa red. No emitiré juicio de valor, sobre si eso es positivo o no, pero sí constato que muchos de los usuarios a los cuales queremos llegar están en ese espacio pero no visitan las bibliotecas. De hecho, la cifra de usuarios de nuestros servicios es muy inferior. Recién el 2010 tendremos datos integrales de usuarios de la red de bibliotecas públicas chilenas, gracias a un proceso de modernización de nuestros sistemas de gestión. Pero considerando sólo las cifras de BiblioRedes, que son un subconjunto de los usuarios de las bibliotecas públicas chilenas, este año (después de siete de operación) llegaremos al millón de personas distintas atendidas (que no quiere decir que sean usuarios recurrentes). Es decir, 1 de cada 16 personas en Chile ha pasado por BiblioRedes. En siete años de trabajo (de mucho trabajo), BiblioRedes ha logrado llegar a un grupo de personas cuatro veces menor que lo logrado por Facebook en apenas tres años.

2. Las redes sociales son lo que sus usuarios (y las organizaciones que las usan) quieren que sean. La tecnología en sí no es ni buena ni mala: son sus usos los que le dan un sentido perverso o virtuoso. En mi caso personal, mi Facebook se ha ido convirtiendo cada vez más en un espacio multifacético, en el que con el tiempo han empezado a aparecer conversaciones interesantes, recomendaciones de recursos de información extremadamente útiles, "amistades" (la inmensa mayoría virtuales) con las que comparto sobre temas de interés y que me hacen sentir que no estoy perdiendo el tiempo cuando me conecto. También hay, por cierto, su buena porción de vanalidades, como ocurre hasta en los espacios más formales del mundo off-line. Pero, sumando y restando, Facebook hoy me aporta más de lo que me quita. Pero eso no es obra de Facebook, sino de cómo yo he ido construyendo mi espacio en esta red usando las posibilidades que me ofrece.

Dicho esto, y juntando ambos argumentos, la reflexión de fondo que quiero compartir con ustedes es que hay biblioteca donde hay usuarios. Teniendo claro como evitar la moda 2.0 a la que aludía Jesús casi al comenzar esta conversación, la constitución de la identidad virtual de las bibliotecas y sus servicios en la Red, no es algo que deba mirarse en menos.

Haciendo una comparación, hoy creo que nadie cuestiona la utilidad de que una biblioteca cuente con un bibliobus para llegar a usuarios que por diversas razones no acceden a sus servicios, por lo que cuesta entender el por qué de la resistencia a estar presentes en las redes sociales si éstas nos permiten llegar en forma masiva, de bajo costo y muy rápida a un universo de usuarios jamás alcanzado. Ocurre, eso sí, que construir la identidad de la biblioteca en Internet, en general, y en una red social, en particular, es mucho más complejo que implementar un servicio móvil. Ponerle ruedas a la biblioteca es parte de nuestra aún vigente mentalidad de la Sociedad Industrial. No en vano, los vehículos motorizados son hijos de la Revolución Industrial. Ponerle bytes a la biblioteca (o poner la biblioteca en los bytes) es otra cosa, porque nos obliga a movernos en la Sociedad Informacional (para usar el concepto de Manuel Castells, a mi juicio más acertado que el tradicional Sociedad de la Información). Y para eso, aún no estamos preparados, aunque esté ocurriendo ya.

Este conflicto no es exclusivo de las bibliotecas, y prácticamente no hay esfera de la vida humana que no esté siendo impactado. Incluso en aquellas partes del mundo que aparentemente viven aún hoy en sociedades pre industriales. La pregunta que debemos hacernos, entonces, es cómo y cuándo nos apropiamos de estos espacios activamente para difundir lo que somos y darle servicios de valor agregado a las personas y comunidades que en ellas habitan.

Comparto con Natalia que no es obligatorio estar presente en las redes sociales en Internet, pero no estarlo puede ser una muy mala decisión, incluso hasta suicida. Ojo: no estoy matando a las bibliotecas, lo que estoy diciendo es que el día de mañana el concepto y los usos de biblioteca que mis hijos tendrán serán muy distintos a aquellos con los que yo crecí. El punto es si nosotros participamos en esa redefinición (y lo dice alguien que no es bibliotecario, pero lleva once años vinculado profesionalmente a este mundo), o dejamos que los usuarios de las redes sociales se den a si mismos su concepto de biblioteca (opción que suena atractiva).

20 de septiembre de 2009

Cadaunadas sopla su segunda vela


Sí, porque ayer se cumplieron dos años desde que inicié este blog. 215 entradas y 475 comentarios después, sin duda la mejor expresión para resumir estos 730 días de arrítmica conversación es lo que leí alguna vez en otro blog, posiblemente uno de los sindicados en La Cadaunantesfera: una muy grata sensación de comunidad.

Microcomunidad, por cierto, en el caso de Cadaunadas, ya que no son muchos quienes frecuentan esta taberna periférica. Pero aunque pocos, sé que mis contertulios son fieles. A tod@s, gracias por pasar y comentar acá, su casa.

3 de septiembre de 2009

Dibam: Premio a la Innovación Avonni 2009

Ser destacado como el servicio público más innovador no es menor. Más cuando uno ha vivido desde dentro del Estado de Chile el sostenido esfuerzo y compromiso de muchas instituciones por mejorar su capacidad de respuesta y atención a las necesidades de la ciudadanía. Sin duda, subsisten muchos problemas y áreas que requieren urgentes transformaciones, pero en estos ya más de 11 años trabajando en el sector público, he visto una gran transformación. Y me siento orgulloso de haber sido parte de este proceso.

Por eso, que la Dibam haya hoy recibido el Premio a la Innovación Avonni 2009, es muy significativo. Y me alegra, porque reconoce la capacidad de adaptación institucional a entornos cambiantes, la capacidad de sus equipos para asumir esos nuevos desafíos y, pese a no contar siempre con todos los recursos, como hemos sido capaces de reinventar nuestra manera de atender a la comunidad.

Sí, hay que estar contentos.

En lo general porque este reconocimiento está orientado a premiar lo que hemos hecho en un ámbito en el que tengo la convicción las instituciones (públicas y privadas) se juegan su futuro: saber incorporarse a la Red, a ese espacio más horizontal donde las personas demandan de las instituciones capacidades de relación para las cuales no están diseñadas.

Y en lo particular, porque como parte de la postulación, junto a Memoria Chilena, Artistas Plásticos Chilenos, Archivo Nacional Digital y Memorias del Siglo XX, iba Contenidos Locales, la primera comunidad virtual de BiblioRedes, que con el correr de los primeros meses ha ido agarrando cuerpo, han ido surgiendo las conversaciones, se han ido produciendo los encuentros y descubrimientos en torno a nuestras identidades y culturas locales.

Les dejo la presentación enviada para postular al premio, que da cuenta de manera muy global del sentido de nuestra innovación (por cierto, Slideshare hizo de las suyas y modificó la numeración en algunas de las viñetas).