12 de septiembre de 2008

[1 Año] Un lugar en el mundo, gracias a las preguntas


Por Gabriel Jaime Vanegas Montoya (*)


Lo importante es no dejar de hacerse preguntas

Albert Einstein (1879-1955)


No es suficiente con hacernos preguntas. ¿Preguntas?, ¿Preguntas? y ¿más Preguntas?... esas que invaden al mundo y que nos abordan la memoria, esas que nos traspasan la existencia, que nos hacen dudar y que en el peor de los casos, nunca les hallamos respuestas. Lo más importante de estas preguntas, es cuando logramos construir nuestros propios discursos, esos que intentan explicar lo que nos pasa como individuos en relación a la sociedad y a todas aquellas realidades que nos troquelan, que nos hacen sentir vivos o más bien muertos o desterrados o huérfanos o indolentes barcos a la deriva de nosotros mismos y de nuestras circunstancias.

Soy Bibliotecario y estudiante de Historia. Desde el año pasado participo en una comunidad de práctica, compuesta por usuarios inquietos, creativos, con ganas de construir sus propias vidas. Nos reunimos todos los sábados en la Filial San Javier-La Loma de la Biblioteca Pública Piloto de Medellín, ubicada en la Vereda La Loma del Corregimiento de San Cristóbal, sábados que se convierten en un escenario donde tenemos el valor de vernos a los ojos y salir del hermetismo en que vivíamos.

Este grupo se autodenominó ConVerGentes: su nombre no es más que nuestro deseo de encontrarnos, de vernos, de oírnos, de identificarnos en medio de nuestras particularidades y por qué no, también de respondernos.

ConVerGentes es la base fundamental de HiperBarrio y éste a su vez es uno de los primeros cinco proyectos existentes en el mundo sobre periodismo ciudadano, que intenta sacar del anonimato historias de vida y dar voz a quienes no tienen voz, comunicando identidades desde distintos sitios del mundo, a esa periferia relegada por la urbe. ConVerGentes tiene el privilegio de ser el primer representante en Colombia vinculado al proyecto Rising Voices On Line.

Comenzamos con una serie de talleres donde Álvaro Ramírez Ospina, Diego Gómez, Mauricio Múnera y Alfredo Marulanda nos orientaron sobre cómo crear blogs, la cultura libre, las licencias Creative Commons, Audacity, Youtube, Windows Movie Maker, herramientas Web 2.0 y manejo de cámaras fotográficas y de vídeo para producción y difusión de los contenidos relacionados con la comunidad de La Loma.

Ésta experiencia se volvió significativa, pues sin darnos cuenta, después de cuatro años, unos talleres de Historia, Tradición y Fuentes Orales, que realizábamos en la Biblioteca, empezaron a adquirir un nuevo sentido. Encontramos el medio para publicar e interactuar con otras personas en la red y contar quiénes somos, dónde estamos y qué queremos. Y está fue la razón por la que decidimos arriesgarnos a emprender el rescate de la memoria histórica y cultural de La Loma y el Corregimiento de San Cristóbal.

Lo más valioso es que ahora tenemos una comunidad que encontró un lugar desde el cual accede al mundo global, donde podemos expresarnos y por ende proyectarnos socialmente con una imagen creíble, novedosa y visionaria. Nuestra comunidad de práctica, ConVerGentes, se ha apropiado del espacio que brinda esta Filial de la Biblioteca Pública de Medellín, para encontrarnos, imaginarnos, respondernos y hasta preguntarnos a través de los blogs y de todas las herramientas que conocemos, cuál es la mejor forma de alzar nuestras voces; voces llenas de diferencias, que se unen en medio de la diversidad para ser visibles y escuchadas. Todos comprometidos y agradecidos en el uso y la defensa de este bien público que nos ha brindado el escenario donde podemos, en vez de disfrazarnos y actuar, quitarnos las máscaras, y simplemente hablar; soñar.

Nuestras opiniones ya no pasan por el reconocimiento o aprobación de los medios tradicionales de comunicación o del mismo Estado, no obedecemos a intereses particulares, ahora somos ciudadanos más autónomos, más conscientes y comprometidos con lo público, con la construcción de nuestro destino a través de la participación en los espacios del gobierno local. En todo tiempo cambia nuestra visión del mundo, en el momento en que llegamos a ser uno con el ciberespacio, aprendemos en comunidad y nos llenamos de muchas preguntas que intentamos responder en medio de las dificultades.

Recuerdo que iniciamos haciendo las genealogías de algunas de las personas que se interesaban por saber un poco más acerca de su pasado. Éste hecho fue sumamente significativo pues con el tiempo logramos que los usuarios entendieran que hacían parte importante de la historia, de una historia local que por mucho tiempo desconocieron y de la cual hoy son protagonistas activos. Ellos lograron acercarse a los hechos y circunstancias que los han transformado en lo que son y en lo que pueden llegar a ser.

Se han generado cuestionamientos en los más jóvenes acerca de su entorno vital. Hemos facilitado la oportunidad de encontrarnos con ellos en un espacio donde debatimos las problemáticas y posibles soluciones de sus realidades sociales. Todo esto conllevó a que por primera vez tuvieran una versión diferente de su pasado y lo miraran con curiosidad; encontrándose con sorpresas y descalabros que los enfrentaban a tener una lectura diferente de esta localidad, una lectura más objetiva pero esperanzadora, donde ya no cabe más la indiferencia, donde ya no cabe más el olvido y la impunidad que los afectaba.

Me entusiasma verlos como grupo, un colectivo que se siente familia. Hablan sin parar, la mayoría de las veces no se ponen de acuerdo y aunque pertenecen a tribus urbanas con diferentes gustos y hábitos, aprenden a convivir, a respetar su opiniones, a aceptarse y sobre todo a construir un criterio propio, una visión particular del mundo.

Nuestro deber es emprender iniciativas que nos lleven por variados caminos, son más importantes las experiencias que las mismas respuestas. Son las preguntas las que deben guiar nuestras inquietudes. Todo lo anterior nos cambia la visión de lo local y entendemos que no estamos solos en el mundo, que existen otras experiencias de las cuales podemos aprender, con las que debemos interactuar, compartiendo, participando y debatiendo.

Es importante que esto ocurra dentro del espacio de la Biblioteca y sobre todo si ésta es Pública, como es el caso de nuestra experiencia. Debe ser un reto de las bibliotecas fortalecerse como espacios de congruencia, de comunidad, de cultura y de acción social. En la medida de lo posible, las bibliotecas deben estar preparadas para enfrentarse a los cambios que los avances tecnológicos exigen continuamente, para eso, se requiere de una mayor apropiación de las herramientas con que cuentan.

Las bibliotecas están en la obligación de ampliar sus horizontes, de hacer más efectiva su labor y de trazar en sus rutas de trabajo, como prioridad, las maneras de ser incluyentes socialmente; propiciando la participación activa, propositiva y democrática de sus usuarios en cada uno de los espacios ciudadanos. Las bibliotecas deben servir de enlace entre las necesidades de las comunidades y el gobernar del Estado. Y es que son, los mismos ciudadanos, las piezas claves de este proceso, siendo ellos los principales contribuyentes, en la medida que determinan nuestro papel en la sociedad.

Surgen preguntas claves, por ejemplo: para qué queremos las tecnologías y qué usos les vamos a dar. Considero, que a través de ellas podemos enriquecer y mejorar los servicios bibliotecarios, así como implementar nuevas experiencias, experiencias que transciendan en su fondo y en su forma. Somos lo que construimos con las herramientas que tenemos, hacemos camino al andar.

De eso está convencido Enzo Abbagliati, un amigo chileno que cumple un año desde que publicó su blog Cadaunadas y con quién hoy puedo encontrarme gracias a la red que nos permite hablar de nuestras propias experiencias.


(*) Gabriel Jaime Vanegas Montoya es Bibliotecario de la Filial San Javier - La Loma de la Biblioteca Pública Piloto de Medellín y autor del blog Esas voces que nos llegan.

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